Análisis

La F1 se queda sin argumentos para convencer a Alonso

Fernando Alonso, antes de la disputa del Gran Premio de Canadá. /Carlo Allegri (Reuters)
Fernando Alonso, antes de la disputa del Gran Premio de Canadá. / Carlo Allegri (Reuters)

El asturiano se centra en las 24 horas de Le Mans del fin de semana, donde a diferencia de en la Fórmula 1, es uno de los grandes favoritos

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Hubo un anuncio publicitario en la primera época de Fernando Alonso en McLaren que dio la vuelta al mundo. No sólo por su tono claramente humorístico y casi irónico de la situación que vivía, sino porque plasmaba de manera un tanto caricaturesca una realidad palpable: a Alonso no le gusta perder en nada. Era aquel en el que su por entonces compañero Lewis Hamilton y él se picaban en una carrera por un hotel a ver quién llegaba antes a la habitación.

Hoy en día, once años después de aquel spot, Alonso sólo podría repetir este tipo de victorias con sus compañeros de 'paddock'. Nadie, ni él mismo, espera ya que McLaren dé ese presumido salto de calidad hacia la zona del podio, y por eso no dudó en criticar la previsibilidad de un campeonato en el que se hayan sumidos en una zona tibia del séptimo al duodécimo puesto, siempre que la mecánica les ayude.

La carrera de Canadá fue la peor para McLaren. La peor en clasificación y la peor en carrera. Ni Alonso, que abandonó, ni Vandoorne, que acabó penúltimo y doblado dos veces, recordarán la cita de Montreal de 2018 por ser una lucha apasionante en busca de su objetivo, que sigue siendo puntuar. Tampoco la recordará casi nadie por lo visto en pista, ya que de nuevo se vivió una prueba anodina, previsible y sin acción, más allá del accidente entre Stroll y Hartley y el despiste con el banderazo a cuadros que la modelo Winnie Harlow dio dos vueltas antes de lo previsto.

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Alonso salió a atender a los medios tras su segundo abandono con cara de resignación, que es la cara que suele tener casi siempre que lleva el mono de McLaren. No estaba enfadado ya que, visto lo visto en años anteriores, se puede dar con un canto en los dientes por haber abandonado sólo en dos de las siete carreras disputadas. Casi estaba aliviado, porque podía recoger las cosas un poco antes y coger el avión que le debía llevar a Europa, donde aterrizó este mismo lunes, para enfilar en dirección a Le Mans.

Y es que esta semana es la ya clásica semana de las 24 horas de Le Mans. El mundo del automovilismo pone su mirada en el mítico circuito Bugatti en la zona del Loira, donde no se sabe qué es más majestuoso: los castillos o el trazado más legendario del motorsport. Este año, la presencia de Fernando Alonso ha multiplicado la expectación de manera exponencial, no sólo en cuanto al público, sino también a prensa (se han triplicado las solicitudes de acreditaciones), espectadores de televisión previstos (Eurosport tiene los derechos en exclusiva para toda Europa y esperan que también mejore sus cifras de años pasados) e incluso participantes. Si Alonso es la joya de los novatos de este año, otros ilustres como Jenson Button o Juan Pablo Montoya también se han subido al carro de Le Mans.

La llegada de las 24 horas de Le Mans se produce en un momento crítico. Los rumores acerca del futuro de Fernando Alonso en la Fórmula 1 o fuera de ella empiezan a bullir dentro del 'paddock' del 'gran circo'. Carreras como la de Canadá o Mónaco y, sobre todo, las perspectivas de que nada va a cambiar a corto y medio plazo hacen que sea muy difícil pensar que Alonso vaya a correr muchos más años en el Mundial de monoplazas por excelencia. En cambio, la constante evolución en la que está sumido el WEC, que ha anunciado la llegada del concepto 'hipercoches' a partir de 2020, y sobre todo la seguridad de que va a luchar por ganar y no por ser séptimo, hacen que Alonso se esté planteando dedicar sus próximos años en el automovilismo lejos de una Fórmula 1 en la que ni está arriba, ni se espera que esté más.

«Los juegos políticos» de Alonso

Aunque Alonso afirma que tiene contrato con McLaren, aún no ha activado esa cláusula. El piloto español lleva varios años asegurándose la libertad de salir cuando quiera, por lo que sus últimas renovaciones son multianuales pero con la condición de que renueve año a año ese compromiso. Lo que en el fútbol se conoce comúnmente como los 'uno más uno', tan típicos en los contratos de los entrenadores.

En caso de no querer seguir en McLaren, estaría abocado a la marcha de la Fórmula 1. No tiene hueco en otros equipos candidatos al título, porque se le considera una persona conflictiva como compañero. Eso es lo que afirmó Nico Rosberg tras la carrera de Montreal. El campeón del mundo de 2016, retirado por la presión a la que le sometió Lewis Hamilton, afirma sobre Alonso que «nadie le quiere por sus juegos políticos internos en el equipo».

Quizá por eso el asturiano esté más cómodo en una estructura como Toyota en Le Mans, donde el éxito o el fracaso no depende sólo de un piloto, sino de tres. Ahí no hay política que valga.

 

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