Automovilismo

Fernando Alonso busca el cierre perfecto a su segunda juventud

Fernando Alonso, junto a su Toyoya en Le Mans. /EP
Fernando Alonso, junto a su Toyoya en Le Mans. / EP

El asturiano ya está en Le Mans para disputar las 24 Horas con las que cerrará una etapa en su carrera, en lucha por el Mundial de Resistencia

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Como en las buenas (y malas) sagas cinematográficas, es necesario un último acto que sirva como conclusión y cierre de todas las tramas. Chico y chica se enamoran, el malo muere, el amigo fiel se sacrifica… Clichés y tópicos que, más o menos, se cumplen en casi todas las historias de ficción para cumplir con el guión establecido por sus creadores.

En ese último acto ha entrado Fernando Alonso esta semana. El español disputará sus (de momento) últimas 24 Horas de Le Mans, en el que será el cierre de un año y medio asociado a Toyota, que le ha brindado la oportunidad de gozar de nuevo de las mieles del éxito prácticamente sin oposición. Las circunstancias que rodean al Mundial de Resistencia en estos últimos años han sido del todo propicias para que el resultadismo prime sobre el espectáculo en pista, ya que a efectos prácticos, Toyota sólo ha tenido de rival directo a Toyota.

Alonso, Buemi y Nakajima llevan ya unos días en el circuito de La Sarthe para aclimatarse al nuevo trazado, tener reuniones de preparación y relajarse antes de una de las citas más importantes y duras del año en el mundo del automovilismo. El circuito de circuitos albergará el cierre de la supertemporada del WEC, y el trío formado por un suizo, un japonés y un español, tres expilotos de Fórmula 1, está cerca de proclamase campeón del mundo. Sus cuentas son tan sencillas que basta con mirar cualquiera de los resultados que han conseguido juntos: con ser séptimos les vale, e incluso con ser octavos si se llevan el punto extra de la 'pole'.

Las sensaciones no pueden ser más positivas para la carrera. Alonso está confiado en que este año, con mucha más experiencia que el pasado, puede dar aún más el do de pecho y poner una rúbrica perfecta a su relación con Toyota. Lo que tiene claro es que esta no será su última vez en el legendario circuito galo. «No serán mis últimas 24 Horas de Le Mans. Esto es sólo un descanso. El año que viene tengo nuevas ideas y retos. No voy a decir que estaré aquí, o quizá sí, quién sabe. Si no es el año que viene, será en el futuro. Estaré varias veces en Le Mans en el futuro. Esto es sólo un pequeño parón. Será algo con un componente emocional con respecto al equipo, ya que acaba la supertemporada del WEC, he corrido en el mejor equipo y ha sido una experiencia increíble. Pero en cuanto a la carrera no habrá un aspecto emocional porque pienso volver», afirmaba días antes.

En cuanto finalice la carrera del domingo, previsiblemente, se tomará un merecido descanso antes de disputar esas misteriosas ocho carreras que prometió que iba a hacer en este 2019. Cada día hay más señales que apuntan a que cambiará los circuitos por las pistas de tierra y arena, en preparación para un reto que, a día de hoy, es más un deseo que un proyecto serio: disputar el rally Dakar.

El señor de la lluvia

Pero antes de llegar a ese futuro, tendrá que pasar por una prueba que no puede tomarse a la ligera. Las 24 Horas de Le Mans es una carrera sin piedad, que no mira el palmarés ni tiene en cuenta los números pasados. Si Alonso, Buemi y Nakajima no están absolutamente centrados en lo que deben hacer, se les escapará entre los dedos el título de campeones en favor de sus compañeros del Toyota 7, Mike Conway, José María 'Pechito' López y Kamui Kobayashi.

Si la carrera ya es de por sí compleja, las previsiones de lluvia durante el fin de semana hace que sea aún más complicado preparar la prueba. Alonso se lo toma con resignación y ese estoicismo asturiano que le caracteriza, ya que en este 2019 parece que las nubes le persiguen. En las cuatro pruebas que ha disputado hasta el momento ha corrido bajo la lluvia. Incluso bajo la nieve, en las 6 Horas de Spa. Tanto en Daytona, como en Sebring e Indianápolis (esta solo en la clasificación), además de en la citada prueba belga, Alonso acabó calado hasta los huesos. Eso sí, a excepción de su paupérrima aventura en la Indy, las otras tres pruebas acabaron con él en lo más alto del podio.

Este miércoles comienza la acción real en pista. Los entrenamientos libres y la primera sesión clasificatoria servirán para poner en funcionamiento los cuerpos y las mecánicas, además de ser vitales para la preparación de una carrera que se antoja más compleja que nunca. El último episodio apunta a ser legendario.