Mundial de Atletismo

Warholm repite, Kevin Young respira

Karsten Warholm, celebra el triunfo el Mundial de Doha./AFP
Karsten Warholm, celebra el triunfo el Mundial de Doha. / AFP

El noruego gana su segundo oro en 400 vallas, pero se queda a casi un segundo del esperado récord mundial

MIGUEL OLMEDA

La carrera del siglo tendrá que esperar. La revolución del 400 vallas en los últimos 18 meses anunciaba para la final de Doha un triple enfrentamiento entre Warholm (46.92), Benjamin (46.98) y Samba (46.98) con el récord del mundo de Kevin Young (46.78), el más longevo sobre la pista, en la mirilla de todos. Y sin embargo, el plusmarquista norteamericano podrá respirar tranquilo una temporada más.

Karsten Warholm, que ya sorprendió en Londres 2017 con un agónico oro bajo la lluvia, repitió escalón en el podio y en la jerarquía de la especialidad. Esta temporada ha batido tres veces el récord de Europa y no ha cedido una sola carrera. Resulta osado decir que la final del Mundial le llega tarde, pero su momento fue hace un mes, cuando se convirtió en el segundo mejor vallista largo de la historia.

Esos 47.42 segundos, cargados de corazón noruego al paso de cada valla, resultaron inalcanzables para el estadounidense Rai Benjamin (47.66), un arquetipo de vallista, y por qué no, de atleta: citius, altius, fortius le viene al pelo. Más lejos acabó el catarí Abderrahman Samba (48.03), a quien una lesión de cadera complicó la temporada y sus opciones inmediatas de récord mundial.

Chepkoech se toma la revancha

Emma Coburn y Courtney Frerichs asaltaron el imperio keniano del 3.000 obstáculos en Londres 2017, por lo que el equipo africano viajaba a Doha con ansias de revancha. Beatrice Chepkoech llegaba con el récord del mundo y una colección de victorias con marcas inalcanzables, así que aprovechó el disparo de salida para ejecutar una táctica que ya sabía infalible: correr más que nadie desde el principio. Ninguna de sus rivales cayó en el órdago y Chepkoech se llevó el oro que le faltaba con récord de los campeonatos (8:57.84), arrastrando a Coburn en su remontada a una plata con marca personal (9:02.38) y a Krause al bronce con la plusmarca alemana.

Ingebrigtsen no puede con Etiopía

Quién le puede echar en cara ahora a Muktar Edris cómo ha planificado su temporada. El campeón de 5.000 en la última carrera de Mo Farah si acaso se había estrenado, con un decimoctavo puesto en Lausana hacía ya 80 días, y nadie contaba con él para las medallas. En su segundo concurso se metió en la final de Doha y en el tercero rebañó al esprint una carrera de 12:58.85 ganada en equipo. El trío etíope que formaba con Bekele y Barega se relevó a tirones en cabeza hasta que la criba dispuso a cinco candidatos: Barega se llevó la plata, el canadiense Ahmed el bronce, Bekele cayó a la cuarta plaza y Jakob Ingebrigtsen, que se había lanzado al ataque a falta de 350 metros, se vio relegado a la quinta.

Sin Semenya tampoco gana Wilson

Ajee Wilson llevaba toda una vida a la sombra de Caster Semenya, por eso se le iluminaron los ojos cuando la IAAF prohibió competir a las mediofondistas con más de cinco nanomoles de testosterona por litro de sangre. A la elegante norteamericana, valiente como siempre, le volvieron a dejar con la miel en los labios. Tiró del 800 durante casi 700 metros para que en la última recta la adelantase sin piedad la ugandesa Halimah Naakayi, con 1:58.04 que vale un récord nacional. Tampoco pudo Wilson llevarse el consuelo de la plata, y sí del bronce, porque su compatriota Raevyn Rogers le pasó por la derecha cuando le quebraba la zancada.

Stahl al fin es campeón

Daniel Stahl llevaba años esperando este momento. El mejor discóbolo del último lustro todavía no había podido lanzar en un gran campeonato tan lejos como acostumbra. Esta temporada, en la que había ganado todos los concursos menos dos, había tirado el disco a 71.86 metros para convertirse en el cuarto mejor de la historia, y en Doha por fin cumplió con las expectativas. Fue el único en pasar de 67 metros (67.59) y así se colgó su primer oro mundial, seguido del jamaicano Fedrick Dacres (66.94) y el austriaco Lukas Weisshaidinger (66.82).

A Lasitskene le sale una joven rival

Maria Lasitskene buscaba su tercer Mundial consecutivo y no parecía existir una mujer capaz de discutírselo. Sin embargo, en Doha la rusa ha encontrado una rival que promete darle guerra durante muchos años. La ucraniana Yaroslava Mahuchikh estrenó la mayoría de edad hace poco más de una semana, y qué mejor regalo que una plata mundialista y un récord sub20 que será complicado de batir. Lasitskene pasó el listón en 2.04 a la primera y los dos nulos de la ucraniana le otorgaban el oro virtualmente. Para delirio del público y propio, Mahuchikh superó la altura a la tercera, y ahí, entre lágrimas de alegría, dejó su concurso. La norteamericana Vashti Cunningham amarró el bronce igualando con dos metros justos su marca personal, esa que nunca había logrado fuera de Estados Unidos.