Una pasión más fuerte que un tiburón

La surfista estadounidense Bethany Hamilton, durante un entrenamiento. / r. c.
La surfista estadounidense Bethany Hamilton, durante un entrenamiento. / r. c.

La estadounidense perdió un brazo a los trece años por un ataque de un escualo que no le impidió seguir compitiendo

JONAY ANTÓN

El ser humano siempre piensa que las malas noticias o la aparición de las dificultades se producirán en entornos no deseados, pero en ocasiones, llegan cuando se hace lo que realmente ama. Es lo que le pasó a Bethany Hamilton un 31 de octubre de 2003. En un día como cualquier otro por aquel entonces, la surfista, natural de Lihue (Hawái), fue a la playa de Kauai con su amiga Alana, el hermano de ésta última, Byron, y Holt Blanchard, padre de ambos. Ya en el agua, en un momento de aparente tranquilidad entre los jóvenes, apareció un protagonista que iba a cambiar el futuro de Hamilton. Mientras estaba sentada en la tabla con el brazo izquierdo bajo el agua, un tiburón tigre hizo acto de presencia y le arrancó dicha extremidad.

Envueltos en una situación inédita e impactante, especialmente para los adolescentes, consiguieron llevar a Hamilton a la orilla y posteriormente al hospital. En el quirófano del centro se encontraba el padre de Bethany, que iba a ser operado de la rodilla izquierda pero que lógicamente, tuvo que abandonarlo para que intervinieran a su hija.

Tras la operación, los profesionales sanitarios confirmaron que Hamilton perdió el 60% de su sangre. A pesar de la juventud y estar en el inicio de una etapa tan complicada como puede ser la adolescencia, la joven se armó de valor y positividad para seguir surfeando.

En 2004 escribió su autobiografía, que fue llevada a la gran pantalla en 2012 por Sean McNamara

Recuperación exprés

Diez semanas después del fatídico suceso, ya estaba moviéndose como pez en el agua entre las olas, como había hecho desde que tenía cuatro años. En 2000, con apenas diez años, llamó la atención del mundo del surf con su victoria en el Campeonato de Haleiwa Menehune. Este triunfo le sirvió para que Rip Curl, una de las marcas más prestigiosas en cuanto a la vestimenta de este deporte, se ofreciera como patrocinador.

Su carrera comenzó a despegar con triunfos en competiciones como la NSSA National Competition o el O'Neill Island Girl Junior Pro Tournament, entre otros. Además, recibió el Premio Espy en 2004 por el mejor regreso de un atleta. Una historia de superación de las que se deben contar una y otra vez. Casi un año después del fatal accidente, Hamilton escribió su autobiografía, llamada 'Alma de surfista: Una historia real de fe, familia y lucha para regresar a la tabla'. El libro fue un éxito y el mundo del cine no dejó pasar la oportunidad para trasladar semejante historia a la gran pantalla. Primero con un cortometraje y en 2012 con el estrenó de 'Soul Surfer', una película dirigida por el cineasta Sean McNamara y protagonizada por AnnaSophia Robb, Helen Hunt, Dennis Quaid, Lorraine Nicholson (hija de Jack Nicholson) y Carrie Underwood.

En el ámbito personal, Hamilton se casó con Adam Dirks en 2013 y es madre de dos hijos, el más joven nacido en 2017. Además, es considerada como un ejemplo en la forma de compaginar su profesión con la maternidad, aspecto que no le ha impedido perder la forma física ni dejar de disputar competiciones de alto nivel en los últimos años como el Four Seasons o el WSL.

«¿Por qué volviste al océano con los tiburones?», le han preguntado varias veces. «Tengo más miedo a perder este amor por surfear olas», responde siempre ella, en una clara muestra de lo que siente por el agua, la tabla y el surf Bethany Hamilton, un ejemplo de resistencia frente a la adversidad por fuerte que esta sea.