Mundiales de Doha

Ortega, quinto en el «robo» de McLeod

Orlando Ortega (c), tras la caída de Omar McLeod (d)./Reuters
Orlando Ortega (c), tras la caída de Omar McLeod (d). / Reuters

El español vio frustrada su opción de metal en los 110 vallas tras invadir su calle el jamaicano, un infractor recurrente | El jurado de carrera rechazó el recurso de la delegación española para que se repitiese la final

MIGUEL OLMEDADoha

Orlando Ortega volvió a quedarse a las puertas del éxito en un Mundial. El subcampeón olímpico emigró a Chipre la pasada primavera para reiniciar una carrera que se había viciado entre decepción y decepción ante cada final de un gran campeonato. Llegaba a Doha con la vitola de favorito, ganando su segunda Diamond League en septiembre y marcando los mejores pasos en las rondas eliminatorias. Y en el momento decisivo, otra vez el mal fario.

Esta vez empujado por Omar McLeod, el campeón olímpico, que invadió su calle desde la tercera valla incluso cayendo encima del español cuando se desestabilizó del todo en el tramo final, una acción que Ortega, furioso, calificó de «robo» y «escándalo», pidiendo a la IAAF tomar cartas en el asunto contra un infractor recurrente que tiene mosqueado al resto de estrellas del circuito.

El estadounidense Grant Holloway se colgó la medalla de oro, tras finalizar con un crono de 13.10, y la plata fue para el ruso que compite con bandera neutral Sergey Shubenkov (13.15), mientras que el francés Pascal Martinot-Lagarde (13.18) fue bronce.

Recurso rechazado

El jurado de carrera rechazó en un veredicto emitido en la madrugada del jueves la reclamación de la delegación española para que se repitiese la final. Pese a admitir que el vallista español nacido en Cuba hace 28 años se vio «obstruido», consideró que eran circunstancias habituales en este tipo de eventos y que no procedía una repetición.

En su recurso, el equipo español había solicitado que la final fuera repetida o que se permitiera a Ortega correr en solitario para establecer un tiempo sin obstrucciones. También se había propuesto que se le diera a Ortega la medalla que correspondiera a su posición en el momento en el que los jueces estimaran que se había dado la obstrucción. Las tres solicitudes españoles fueron rechazadas.

El quinto lugar de Ortega es un golpe importante a las aspiraciones españolas en el Mundial de Doha, ya que el vallista nacido hace 28 años en Cuba era la gran esperanza de medalla. Plata olímpica en Río 2016 y bronce europeo en Berlín 2018, acumula decepciones en Mundiales. En su debut no pasó de las series, cuando defendía a Cuba, en Moscú 2013, una edición tras la cual abandonó el equipo para quedarse en Europa y establecerse en España. En su siguiente participación en el evento, el Mundial de Londres en 2017, Ortega fue séptimo en la final tras un año complicado por los problemas físicos.

Cienfuegos se queda en la orilla

Mientras, Javier Cienfuegos nunca olvidará 2019, el año en el que se presentó en sociedad como un martillista de primer nivel. Después de años de lesiones, el lanzador de Montijo batió su propio récord de España cuatro veces esta temporada, las tres últimas un mes antes de viajar a Doha. Al Mundial llegaba con opciones de medalla, aspirando a todo con una marca de 79.38 que solo dos rivales habían superado en 2019, pero se quedó en la orilla.

No logró meter en la final la marcha que se había guardado en septiembre, y aunque se fue tres veces por encima de 76 metros (76.57 la mejor) no pudo sacar el lanzamiento bueno, por encima de 78 o 79, que le hubiera acercado al podio. Terminó séptimo en un concurso histórico por el cuarto oro consecutivo del polaco Pawel Fajdek, escoltado por el francés Quentin Bigot (plata) y el húngaro Bence Halász (bronce).

Pérez y Guerrero, a semifinales en 1.500

El mediofondo continúa dando alegrías a España en Doha. Después del espectacular 800 de Adrián Ben, Marta Pérez y Esther Guerrero brillaron con luz propia en las eliminatorias del 1.500. La atleta soriana corrió una serie excelente, leyendo la carrera con inteligencia para posicionarse bien en las últimas vueltas. Pérez cogió la calle interior, arropada por Laura Muir y Jenny Simpson, dos de las favoritas al oro, y no se despegó de ellas hasta cruzar la meta en una cuarta plaza que daba acceso directo a semifinales. «Me he visto cómoda detrás de ellas, viendo que aguantaba el ritmo y no me pasaba nadie», apuntó Pérez.

La mediofondista que dirige Antonio Serrano, eso sí, buscaba otro tipo de carrera al saltar a la pista. «La idea era que mi serie no fuera lenta. Me he puesto a tirar y casi inmediatamente Bobocea me ha dado el revelo. Como iba bien colocada por dentro me he quedado ahí, confiada en acabar bien», analizó, exultante, tras un resultado para el que lleva «mil meses entrenando». «Tenía muchas ganas de pasar a semis para tener otra oportunidad de volver a lucharlo. Corres solo una y se te hace cortísimo», exclamó.

Su compañera Esther Guerrero tuvo que esperar al resto de series para confirmar su clasificación, novena como había finalizado, aunque al correr en la serie más rápida logró el pase con un crono de 4:06.99. «He tenido una buena carrera, si no tiraba la australiana lo iba a hacer yo, y ya esperaba que me pasaran las que lo han hecho», admitió. «Calculaba que el tiempo de eliminación estaría en torno a 4:06 y he dado todo lo que tenía, he acabado con las piernas hinchadas», confesó la catalana, exhausta, mientras esperaba la confirmación de unas semifinales que son «un premio». Tan nerviosa estaba que ni siquiera pudo quedarse en la zona mixta para presenciar las otras dos series.

«Ha sido una estafa», denuncia el español de origen cubano

Orlando Ortega se mostró muy crítico con lo ocurrido en la final de los 110 metros vallas, donde fue quinto después de que el jamaicano McLeod se cayera y le obstaculizara cuando era tercero. «Estoy sin palabras, es un robo, una estafa. La IAAF tiene que hacer algo con este evento, porque no es la primera vez», se despachó Ortega en TVE. «Lo veía venir, sé que son más rápidos que yo en las primeras tres vallas, pero después no. Y justo cuando estoy en las medallas, se ve que McLeod se mete en mi calle. Me ha robado una medalla, podía haber luchado por el oro hasta el final. Un año trabajando para esto y llega la final y sucede esto. Es impresionante. Entiendo que haya choques de manos, puedo aceptar que haya roces, pero esto no lo puedo aceptar», insistió.

El vallista, subcampeón olímpico de los 110 metros vallas, explicó que «es duro sacrificarse todo el año, que te quiten una medalla así. Que me ganen corriendo si son mejores que yo, vale. Pero así no. Valoro a mis contrarios. Hago cada día para mejorar mi técnica y correr por mi calle. Acepto que me ganen si son mejores que yo, pero no así». Pese a todo, el español agradeció «el apoyo de la gente en España, me quedo con cada momento que he corrido. Incluso me quedo con esta final, es triste. Pero ya no hay vuelta atrás»