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«Por ser mujer es más complicado. No hay chicas»

Elvira Galera, en el skatepark de Quart de Poblet. / damián torres
Elvira Galera, en el skatepark de Quart de Poblet. / damián torres

«Quedan dos años y vamos a optar a entrar en los Juegos. Vamos a dar mucha caña», avisa la valenciana

La irrupción del skateboarding en los Juegos Olímpicos ha supuesto un espaldarazo para este deporte. Resulta complicado que la Comunitat envíe una representante a Tokio en 2020, pero Elvira Galera va a apurar las posibilidades. La valenciana, de 29 años, se ha reencontrado con el patín.

-Llegó a dejar el patinaje.

-Sí, lo dejé a los 13 o 14 años. Me aparté un poco de ese mundillo, pero luego volví. Ahora llevo cuatro años y estoy yendo a competiciones. Por ser mujer es un poco más complicado. No hay chicas.

LAS CLAVES«Hay mucha diferencia. Si los chicos se llevan 1.000 euros en competiciones; las chicas, 500» «Cuando era más pequeña, te decían: '¿Por qué patinas? ¿Eres lesbiana?' Ahora ya no»

-¿Con qué edad empezó?

-Con siete años. Mi madre me compró los patines y me llevó a la pista del Gulliver. La única que había. Pero vi el monopatín y dije: «Yo no quiero patines». Así empezó todo. Me dejaban los monopatines los mayores. Es un vicio para mí.

-¿Pasan por su cabeza los Juegos Olímpicos de Tokio?

-Somos dos chicas de Valencia: Laura Fernández y yo. Estamos federadas y quedan dos años y vamos a optar a entrar en los Juegos. En principio es complicado por el nivel que hay. Tengo 29 años y hay muchas chiquillas de Barcelona. Andrea Benítez, de Cádiz, es una de las mejores. Estamos muy repartidas. Una en Barcelona, otra en Bilbao, otra en Madrid... Nos juntamos de vez en cuando.

-Pero no tira la toalla.

-El año pasado quedé quinta en la clasificación nacional. Estamos preparándonos y vamos a dar mucha caña. En España seremos unas 15 o 16 luchando. Y cogerán a dos, una de rampa y una de calle.

-Usted es el referente femenino en la Comunitat.

-También está Laura. Las dos le damos mucha caña. Somos las que vamos a todas las competiciones y en Barcelona nos conocen. Nos llaman las valencianas.

-¿Existe mucho más nivel fuera de la Comunitat?

-No es que haya más nivel, es que no hay chicas. Aquí somos cuatro o cinco. En Barcelona hay más, aunque tampoco hay muchas chicas que patinen de momento.

-¿Hay mejores instalaciones en otras ciudades?

-Ahora hay un empresa que está haciendo skateparks en Albal, Cullera... Son impresionantes. Pero hasta ahora no hemos tenido nada. El Gulliver y poco más. En Barcelona, hay un skatepark en cada barrio. No tiene nada que ver con Valencia, Bilbao o Madrid.

-¿Qué le aporta el skate?

-Me da todo. No pienso en nada cuando patino. Hay gente que me dice: «Te vas a romper la cabeza, te vas a matar». Bueno, no lo pienso. Me da todo. Es un hobby, porque yo tengo mi trabajo. Trabajo en Correos y he estado estudiando una oposiciones. Es un desahogo.

-¿Ha sufrido algún accidente?

-He tenido accidentes, pero ninguno grave. Por ejemplo, me tuvieron que escayolar un brazo.

-¿Entrena todos los días?

-Casi todos los días. Estoy dos o tres horas.

-¿Hay muchas competiciones en España?

-Sí, hay muchas competiciones. Y al entrar el deporte en los Juegos, te tienes que federar. Ahora, con el tema de los Juegos, el skateboarding se está regulando un poco, pero esto nunca ha estado regulado ni nada. La gente venía, patinaba y se iba a su casa. Si había alguna competición, participabas y ya está.

-Pero se trata de algo positivo.

-Sí, creo que es positivo. Ahora tengo un seguro y, si me pasara algo, me cubriría al estar federada. Está bien que se controle.

-¿Antes el skateboarding no se veía como un deporte, sino como una simple afición urbana?

-Sí, muy urbano, muy de calle. Se veía así, como si estuviéramos tirados todo el día patinando. Pero realmente no. Es gente a la que le gusta lo que hace, se levanta y tiene un hobby. Y ni mucho menos están tirados. Aquí hacemos un deporte. Tienes que ir al gimnasio y tener un fondo, porque si no llegas y a los diez minutos estás muerto.

-¿Su madre qué le dice?

-Mi madre siempre me ha apoyado un montón. Cuando he estado escayolada, me ha dicho: «No puede ser. Déjalo ya. ¿Por qué volviste?». Pero luego viene a verme y disfruta. Me ve patinar con la sonrisa y piensa: «Déjala».

-¿Aparte de un deporte, el skateboarding es una cultura?

-Es una forma de vida, un estilo de vida. Viajamos un montón y nos vamos a todos los pueblos con los amigos cuando podemos.

-¿Hay integración entre mujeres y hombres?

-Sí nos integramos. Yo me integro con ellos. Pero no es lo mismo que cuando patino con Laura. Cuando nos juntamos las chicas, mola un montón. Con ellos, estamos integradas, pero no es lo mismo. Los hombres van un poco a la suya.

-¿Cuál es el papel de la mujer en el skateboarding?

-Hay mucha diferencia. En las competiciones, si los chicos se llevan 1.000 euros, las chicas se llevan 500. Y en algunas no te dan ni dinero, sino material. Las chicas no se van a mover de Barcelona a Valencia por unas ruedas o una tabla cuando a los mejor los chicos se están llevando 1.000 euros. Poco a poco, está cambiando, pero no mucho.

-¿Pero hay cada vez más presencia femenina?

-Formo parte del Club Skateboarding Valencia, que ahora está organizando muchos eventos y hay premios muy importantes tanto para chicas como para chicos. También han hecho una escuela y dan clases a niños. Han traído material y los profesores están preparados.

-¿Y acuden niñas?

-Muy pocas. Creo que hay una o dos. No sé que pasa. La vergüenza... El otro día me habló una chica de Alicante para decirme que quería aprender a patinar pero que no quería ir sola. Quiero decir a esas chicas que se quiten la vergüenza, que vayan, que se integren, que los chicos las van a aceptar. Si quieres patinar, ve y patina. No dependas de nadie ni de nada.

-¿Ha llegado a sentir rechazo?

-No. Rechazo no. Los chicos siempre te aceptan. Siempre he tenido muy buenos amigos. El skate te da amigos en todas partes. Gente que te conoce de un día y te aloja en su casa. Rechazo nunca.

-¿Es visto más bien como un deporte de hombres?

-Cuando era más pequeña sí. Te decían: «¿Por qué patinas? ¿Eres lesbiana?» Son mentalidades cerradas. Ahora no. La gente ha cambiado. Hay deportistas como Leticia Bufoni o Lizzie Armanto, unas referencias en el skate femenino.

 

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