Una familia alineada por el deporte

Almudena Blanco recorre a máxima velocidad el óvalo de 200 metros en el que entrena diariamente. / juanjo monzó
Almudena Blanco recorre a máxima velocidad el óvalo de 200 metros en el que entrena diariamente. / juanjo monzó

Almudena Blanco logra el subcampeonato del mundo júnior de velocidad | La valenciana puede representar a España en el Europeo y compite en el club dirigido por su padre, que se ha volcado en el impulso del patinaje

MANUEL MORERA

Valencia. Almudena Blanco tiene 17 años, y hace menos de un mes sumó el subcampeonato del mundo júnior de velocidad a sus tres bronces y dos oros en los campeonatos de España. La valenciana es velocista; una de las categorías con menor repercusión. «El hockey sobre patines suele tener más visibilidad. Mi modalidad también tendría que ser atractiva por la mezcla que hace entre velocidad y resistencia física», relataba la deportista sobre la situación del patinaje.

Subida a sus patines en línea, Almudena Blanco no solo corre hacia la victoria, también abre paso a una familia volcada en impulsar el patinaje. Su hermana pequeña, motivada por su ejemplo, también compite desde los cuatro años: «Una vez me dijo que quería ser como yo. Para mí es un orgullo que mi hermana quiera patinar gracias a que me veía hacerlo. Este año ha participado en su primer campeonato de España y le ha ido bastante bien». Su padre, Javier Blanco, decidió desde el primer momento apoyar a sus hijas y dirige de forma altruista el club Avant Patí. «Mis padres y mi hermana siempre me han apoyado», afirmaba la patinadora sobre la relevancia de su familia.

En un deporte tan minoritario, las ayudas son prácticamente nulas y, como explica la valenciana, solo es posible acceder a ellas en determinados casos: «No recibo ningún tipo de ayuda de la federación. Ellos solo se hacen cargo en el caso de torneos como un Europeo o Mundial. Toda la ayuda es de mis padres, han invertido mucho tiempo y dinero. Las equipaciones cuando representamos a España sí que nos las da la federación, pero el resto de material corre de nuestra cuenta». La escasa inversión y el exceso de burocracia han convertido el acceso a las subvenciones en una quimera para Javier Blanco y el resto de padres que conforman el club: «No tenemos ninguna ayuda, hay alguna de la Conselleria pero piden tanto papeleo que nos resulta imposible. De momento vamos subsistiendo. Somos pocos y hay un presupuesto escaso, pero mientras se pueda a los patinadores que representan al club les pagamos todo. Este dinero sale de las aportaciones de las familias. Al ser pocos tiene que haber solidaridad para funcionar».

El patinaje de velocidad aspira a ser olímpico pese a ser rechazado por el amplio dominio de Colombia

Aumentar la presencia en los medios es una necesidad, pero ni siquiera las instituciones locales les dan el apoyo necesario. Javier Blanco solicitaba que se les prestara una mayor atención: «Mi hija ha sido subcampeona del mundo y la Federación Valenciana no ha dicho absolutamente nada». Almudena Blanco, apoyada por su familia, viajó a Pamplona para preparar el Europeo junto al resto de la selección y conocer a sus compañeros. El gran objetivo es convertirse en deporte olímpico. En 2018 dieron el primer paso y participaron en los Juegos Olímpicos de la Juventud; aun así, el dominio de Colombia ocasiona que la mayoría de federaciones se nieguen a aceptarlo en las Olimpiadas.