«Creía que a mi edad era imposible»

Eva Aguirre, junto a Laro Herrero, Regino Hernández y Lucas Eguibar. / club de Esquí Sierra de Gúdar
Eva Aguirre, junto a Laro Herrero, Regino Hernández y Lucas Eguibar. / club de Esquí Sierra de Gúdar

La valenciana, de 45 años, sube al podio de skicross ante rivales menores de 21

ALBERTO MARTÍNEZ

Eva Aguirre causó sensación en las pistas de Formigal, donde se celebraron los Campeonatos de España a finales de marzo. Es complicadísimo ver a una valenciana en un podio de deportes de nieve. Y esta médico de 45 años dio su mayor salto para colgarse la plata en la modalidad de skicross. La integrante del club Sierra de Gúdar se convirtió en medallista a contracorriente.

-Sólo le superó la aragonesa María Jordana en el Campeonato de España absoluto. ¿Entraba en sus planes alcanzar un éxito así?

-Fue impresionante. Nunca me lo hubiese imaginado. Es una prueba muy dura y yo creía que a mi edad ya era casi imposible. Pero seguí entrenando. Fui a por todas y la cosa salió bien. Los entrenamientos han dado sus frutos.

-¿Cómo fue la prueba?

-Lo que todo el mundo conoce es el esquí alpino, que consiste en pasar puertas y vas de uno en uno. En cambio, el skicross es un circuito que tiene unos desniveles, unos saltos y unas curvas peraltadas. El primer día puedes entrenar en la pista y después se hace una clasificación por tiempos. Salen todos los corredores de uno en uno para conseguir tiempo y hay un corte. A partir de los tiempos, se hace un cuadro final. Y después ya salimos de cuatro en cuatro para cruzar la línea de meta. Es muy difícil pasar al que se pone en primer lugar. En este tipo de pruebas, adelantar es difícil.

-¿Hay mucho contacto?

-Sí que hay contacto. Las chicas somos un poquito más dóciles, pero quien tiene más cuerpo y fuerza es quien se pone delante. Y entre los que quedan detrás, hay una lucha por ver quién coge la mejor posición en la entrada a las curvas y los saltos.

-¿Prefiere el skicross o el alpino?

-Son completamente distintos. Es más divertido el skicross, pero para mí es mucho más arriesgado porque te descontrolas y tienes más posibilidades de caerte en los saltos. En el alpino dependes completamente de ti. En el skicross ya no consiste en que vayas rápido, sino que tienes que ir rápido y agobiado por los contrincantes que tienes al lado. Y la pista es estrecha. De todas formas, voy a seguir haciendo las dos cosas.

-¿Ha vivido algún momento crítico?

-Me lesioné hace cinco años esquiando. Me rompí el ligamento cruzado y la meseta tibial de la pierna izquierda. En un salto, me caí y se me giró completamente la pierna. Pensé que se me acababa todo. El traumatólogo me dijo que podría volver a esquiar, pero que competir ya iba a estar muy difícil y que me tenía que olvidar. Pero yo soy muy cabezota. Después de la operación, y a base de rehabilitación y mucho tiempo entrenando, vi que podía. Al año siguiente empecé, aunque me costó muchísimo y ese año lo perdí. Al segundo año, dije: «Tengo que intentarlo de nuevo». Como mi hijo también compite, he ido hacia delante con mucho esfuerzo y trabajo.

-¿Se encuentra en su mejor momento?

-Yo creo que sí. El año pasado fui campeona de la Comunitat Valenciana de alpino y el anterior, subcampeona. Y este año nos hemos dedicado un poco más al skicross. Habitualmente esquiamos en Javalambre y Valdelinares.

-¿Cómo entró en este mundo?

-Empecé a los 22 años y después lo dejé por los estudios y el trabajo. Estaba viviendo en Palma de Mallorca y nos vinimos a vivir a Valencia hace ocho años. Mi marido me dijo que nunca había visto la nieve. Mi hijo era pequeñito y fuimos a verla. A partir de ahí, a mi hijo le encantó la nieve y yo me volví a enganchar. Desde entonces, estamos en el club Sierra de Gúdar y entrenamos todos los fines de semana de la temporada.

-¿Y cuándo decidió lanzarse a la competición?

-En el Sierra de Gúdar se fomenta mucho la competición. Empezó el niño y nosotros íbamos más a disfrutar. Al ver que el niño se enganchaba, el club nos ofreció competir y dijimos: «Adelante».

-En el Campeonato de España de skicross sólo hay dos categorías: hasta los 16 años y absoluto. ¿Qué edades tenían sus rivales?

-Yo fui la más mayor. Todas las chicas eran jóvenes. La más mayor tenía 21 años. Me ilusionó porque me vi capaz, con mi edad, de estar haciendo este tipo de carreras. Y en el skicross, la gente se portó fenomenal. Nos apoyaba todo el mundo. Me caí durante los entrenamiento y todo el mundo me animó. Estuvimos compartiendo el trazado con Regino Hernández, que fue bronce en snowboardcross en los últimos Juegos Olímpicos de invierno, y con Lucas Eguibar y Laro Herrero, que también son los del equipo nacional. Estuvimos hablando y son unas bellísimas personas. Ahí no importaba ni la edad ni el sexo. Lo único que se pretendía era que la gente disfrutase y acabase la carrera.

-¿Le choca a la gente que haya empezado a competir tan tarde?

-No me dicen nada. Les llamó mucho la atención que estuviese allí por mi edad. Les ilusionó ver a una chica de mi edad participando. Cada vez que salía, me animaban.

-¿Hay poca cantera de esquí y snowboard en la Comunitat?

-Hay un par de niñas que están intentándolo, pero en skicross no hay nadie en estos momentos.

-¿Por qué?

-Supone un esfuerzo económico muy grande, porque no hay ningún tipo de ayuda. Además, tienes que estar entrenando todos los fines de semana y todos los festivos. Dejar de entrenar supone no tener ninguna posibilidad. Hay que aplicarse muy a fondo, porque debes tener mucha resistencia y controlar. Y más en el skicross, porque un salto mal dado supone una lesión.

-¿Es un deporte muy caro?

-Sí. La inversión inicial es muy grande. Después, cuando llevas unos años y ya tienes tu equipo, la cosa se va nivelando. Sales de tu comunidad autónoma y cada vez que vas a una competición tienes que pagar hotel, manutención, inscripción, material específico... Es un desembolso económico muy grande y desde nuestro club ayudan. Mi hijo también compite y es mucho dinero. Yo soy médico y a nivel económico me lo puedo permitir, pero es difícil si no tienes ayudas.

-¿Dónde trabaja?

-Estoy trabajando en el Hospital de Sagunto y soy anestesista.

-¿Sus compañeros conocen su faceta deportiva?

-Sí. Mi jefe, cada vez que me voy a competir, se pone de los nervios por si me lesiono. Pero cuando les dije que había sido plata se pusieron todos súper contentos.

-¿Qué le ha dado este deporte?

-Me encanta, porque me da libertad. Y en estos momentos me siento emocionada por haber alcanzado un logro que en mi vida me hubiese imaginado.

-¿Se ha convertido en un espejo para su hijo, Pablo Femenías?

-Yo creo que sí, porque está súper emocionado. Él decía: «Mi madre es atrevida, pero no se va a tirar por ahí». Mi hijo tiene 12 años y compitió en la categoría de hasta 16. Quedó cuarto.