La carrera vital de Eva Moral

Imparable. Estando todavía en el hospital, empezó a buscar una bici adaptada. / manuel molines
Imparable. Estando todavía en el hospital, empezó a buscar una bici adaptada. / manuel molines

La madrileña se reinventó tras un accidente en bicicleta y conquista Valencia«La mala suerte o el destino me sentó en una silla, pero han sido más alegrías que penas», dice la paratriatleta, líder mundial en su categoría

ALBERTO MARTÍNEZ

valencia. Eva Moral transmite luz. La misma a la que se aferró ella el 29 de septiembre de 2013. Aquel día, el deporte le puso la prueba más dura de su vida. Un gravísimo accidente mientras participaba en un evento ciclista la llevó a una silla de ruedas. La madrileña dedicaba buena parte de sus horas a prepararse para el triatlón, pero esa faceta no se apagó. Sólo se transformó. La joven encontró la manera de reiventarse. Sólo unos días después de su caída en el puerto de La Morcuera, ya pensaba en conseguir una bicicleta adaptada. Dicho y hecho. Cuando se recuperó, arrancó una nueva y fructífera carrera para la atleta. Actualmente, ocupa el primer puesto en el ranking mundial de su categoría y sueña con participar en unos Juegos Paralímpicos. Una capacidad de superación que exhibió ayer en Valencia.

Durante este fin de semana, la Marina Real acoge el Campeonato de España de triatlón. Ayer, en la prueba de paratriatlón, Eva Moral colmó las expectativas y logró el oro en su categoría. En la línea de meta, le esperaba Javier Panisello, más conocido como Pani. Él es su pareja y también ejerce de ayudante durante las competiciones. Antes del accidente tenían una relación de amistad y solían entrenar juntos, pero poco tiempo después del golpe se unieron más que nunca.

Eva, de 35 años, recuerda perfectamente el fatídico día en la sierra madrileña. Participaba en una ruta cicloturista. Al bajar el puerto de La Morcuera, comenzó a llover y, en una frenada, perdió el control de la bicicleta. Impactó contra un quitamiedos y se despeñó por un barranco de siete metros. «La caída me provocó una lesión medular que hizo que me quedara en silla de ruedas, pero mi pasión siempre ha sido el deporte. Me encantaba el triatlón y supe que tenía que seguir haciéndolo. He entrenado duro para poder estar aquí. Este mes hago cuatro años de mi accidente y hay que celebrarlo por todo lo alto porque estoy aquí. Hay mucho esfuerzo, mucho sacrifico y muchas lágrimas detrás, pero también muchas alegrías», explica.

Detrás de su sonrisa, hay un duro proceso que llevó a cabo con entereza. «De pequeña hice atletismo y ballet, pero llevaba mucho tiempo haciendo triatlón. Me gustaba mucho. La mala suerte o el destino me sentó en una silla, pero ha sido para vivir todo estoy viviendo ahora», destaca. Nunca se ha sentido sola: «He tenido mucho apoyo de mi familia, de mi gente del triatlón, de mi club, el Ecoesport Alcobendas... Si tengo que hacer un balance, han sido más alegrías que penas».

Eva se ha rehecho. «En un primer momento estás muy perdida. Yo no conocía el paratriatlón. No sabía que en silla de ruedas había tantas opciones de hacer deporte». Sin embargo, antes de salir del hospital, ya empezaba a preparar el terreno.

«Ella, en el hospital, ya estaba buscando bicicleta adaptada. Decía: 'Papá, quiero ir a comprar una bicicleta manual'. Ya la habían operado y estaba entre la UCI y planta del Hospital 12 de octubre de Madrid. Ni siquiera había llegado al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, pero ya estaba pensando en eso», relata Pani, quien ayuda a Eva a realizar las transiciones en las pruebas de triatlón.

Antes de la lesión medular, Eva acompañaba en muchos entrenamientos a Pani, quien se preparaba para un Ironman. «Si yo tenía que hacer 150 kilómetros de bici, ella venía conmigo 90 y yo seguía. Estábamos siempre juntos. Éramos muy amigos. Cuando tuvo el accidente, la persona a la que avisó cuando se cayó fui yo. Yo estaba en mi casa, a más de cien kilómetros, pero pude llamar a los servicios de emergencia y luego avisé a su familia. Un poco más adelante, empezamos», cuenta el madrileño.

Eva, quien ejercía como abogada, se centra ahora en su carrera deportiva. El año pasado se colgó el bronce en el Mundial y ha conquistado tanto el Campeonato de España de paratriatlón como el de duatlón. «Mi objetivo es conseguir medalla en Rotterdam, donde se disputa el Mundial la semana que viene», avisa. Tiene un sueño: «Si pudiese ir a unos Juegos, sería mi gran logro. Mi categoría no la incluyeron en Río y estamos viendo si la van a incluir en Tokio». La madrileña nunca se detiene. Siempre tiene metas.

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