Estela Benita: «Por licencias, no se puede llamar al karate 'deporte minoritario'»

Estela Benita, en el Club J. Vidal de Mislata. :: irene marsilla/
Estela Benita, en el Club J. Vidal de Mislata. :: irene marsilla

«Se está acabando con esa idea de que es sólo de chicos», destaca la valenciana, periodista y actriz de doblaje

ALBERTO MARTÍNEZ

Estela Benita, cuando era una niña, soñaba con ser actriz. Una pasión que quedó latente. Aunque sigue sin renunciar a ella, ya que se ha iniciado en el mundo del doblaje. Más allá de su alma artística, hay una faceta que desarrolla desde que tenía seis años. La edad con la que dio el salto a los tatamis. Su vida gira alrededor del karate, el arte marcial que descubrió gracias a sus padres y que le sigue ilusionando como el primer día. Tiene talento. De ahí que se alce como un referente de la Comunitat, acumulando numerosas medallas nacionales e internacionales. En el último Campeonato de España, se colgó el bronce en kumite -50 kilos. Las jornadas de la de Mislata resultan vertiginosas. Se despierta a las seis de la mañana para iniciar su jornada laboral. Como periodista, trabaja en varios programas de radio, entre ellos, uno que ameniza los amaneceres a sus oyentes. También ha contado con un espacio que versaba sobre todos los deportes excepto fútbol. «Necesitan un altavoz», afirma.

Sus días son larguísimos.

Entro muy temprano a trabajar en la radio y, aparte, lo compagino con el doblaje. También ayudo a mi padre en el gimnasio a dar clases. Por ahora tengo suerte y puedo compaginarlo con mi trabajo.

¿Cómo afronta la temporada?

Con muchas ganas. Pero no tengo ningún objetivo concreto, simplemente quiero disfrutar de lo que hago porque son muchos años y te lo tomas de otra manera. Ya no te marcas objetivos tan concretos como ganar una determinada medalla, sino hacer competiciones y pasarlo bien. Al fin y al cabo, es lo que nos queda en nuestro deporte, disfrutar de lo que hacemos, porque no ganamos nada.

En enero se celebró la primera ronda de la Liga Nacional Sénior, una nueva iniciativa. Usted se llevó el bronce. ¿Qué le parece?

Es un proyecto nuevo y es muy buena idea porque hace que podamos rodar más con gente de muchísimo nivel. Además, no hace falta clasificarse previamente.

El año pasado fue bronce en el Campeonato de España absoluto en kumite. ¿Aspira al oro?

He sido campeona de España universitaria. Es uno de mis retos y mis sueños. Yo creo que llegará en su momento, pero si no llega, tampoco pasa nada. No me obsesiona.

A sus 26 años, usted es la más potente de la Comunitat.

Tenemos muchísimo nivel de chicas en la Comunitat. Es verdad que, a día de hoy, soy la veterana. Al final, para la gente es muy difícil seguir, poder entrenar, estudiar y trabajar. Yo he tenido la suerte de que mi trabajo me lo ha permitido y sigo estando ahí.

¿Cómo está el karate en la Comunitat y en España?

Cada vez mejor. En la Comunitat tenemos un grandísimo número de licencias. Por autonomías, somos de las más potentes y crecemos cada día más. Ojalá siga así. A nivel nacional, España es una potencia mundial en karate. Cada vez hay más gente que se anima a federarse. Se nota que las categorías inferiores van pisando fuerte. Vienen grandes karatecas por detrás.

¿Ese salto se ve correspondido en la situación profesional?

Al final nos mentalizamos tanto de que no merecemos una recompensa económica o de que lo hacemos porque nos gusta que ni siquiera damos importancia a que un futbolista, por hacer lo mismo, se está llevando una millonada. Y tu dedicas horas y horas de tu vida a cambio de tu propio disfrute y satisfacción personal, que también es mucho, pero está muy descompensado. Ojalá el karate estuviese más cuidado y atendido a todos los niveles. Es una necesidad que tenemos como deporte... Y no lo llamaría 'minoritario', porque con la cantidad de licencias que hay no se le puede llamar 'minoritario'.

El karate ha sido aprobado como deporte olímpico y entrará en los Juegos de Tokio 2020. ¿Ayudará?

Ya tocaba que el karate fuese olímpico. Llevábamos mucho tiempo esperando. Es bueno para que a la gente se le quiten esas ideas preconcebidas de lo que es el karate. Hay gente que aún te pregunta: «¿Tú qué haces, judo o taekwondo?». Al final todo lo clasifican igual. En ese sentido sí que nos ayudará ser olímpicos, para que nos puedan conocer y ver más. Será un escaparate bueno para el karate. Lo que luego le aporte o le quite en el tema marcial o de competición lo veremos con el tiempo.

¿Sueña con estar en Tokio?

No me quita el sueño. No me lo planteo a día de hoy, porque va a ser muy difícil. Voy a seguir compitiendo y disfrutando. Lo que venga será bien recibido. Hará falta estar muy arriba en un ranking y para eso deberás ir a muchas competiciones que tendrás que costearte.

¿Cree que el karate ha sido visto como un deporte de hombres?

He tenido la sensación por los comentarios de la gente. Cuando dices que haces karate y eres mujer, se sorprenden mucho más que si se lo dice mi hermano. «Pues no lo parece. No lo aparentas», me comentan. Pero se está acabando con esa idea de que es un deporte sólo de chicos. Se está quedando obsoleta. También he notado que, con el paso de los años, hay más chicas que se apuntan y desde pequeñitas. Yo recuerdo estar en la clase y ser dos chicas. Ahora, el número de chicas aún es muy inferior al de chicos, pero va evolucionando.

¿Se ha encontrado con comentarios de índole machista?

Lo típico de «¿Tú haces karate? Si no levantas dos palmos del suelo». Parece que tengas que medir dos metros y ser fortachona. No. Además, la karateca es una mujer femenina también. No tiene absolutamente nada que ver con la masculinidad. Me gustaría que se quitaran esos prejuicios de que el karate es un deporte masculino. Yo soy súper presumida. Desde pequeñita, soy de tacones y maquillaje. A lo mejor, por eso, muchas veces a la gente le impacta. Es un deporte que te ayuda a tener muchísima seguridad en ti mismo. He tenido suerte porque, al ser menos practicado por mujeres, siempre se me ha cuidado más. No me quejo.

¿Alguna vez se ha planteado marcharse a algún club extranjero?

No me lo he planteado nunca, porque sería dejar tantas cosas atrás. En Dubai tenemos el ejemplo de Sandra Sánchez, que es española y la ha fichado un club con un sueldo prácticamente para vivir y con una casa. En Francia, están mejor cuidados y son más estrellas. Aquí no te conoce nadie. Aquí da igual. El karate necesita evolucionar muchísimo en ese sentido, pero como muchísimos otros deportes. Hablo en nombre de la mayoría de deportes mal llamados minoritarios.

Su club, el J. Vidal de Mislata, fue fundado por su padre y entrenador. ¿Este conjunto es la cuna del kumite a nivel autonómico?

Nuestro club, a día de hoy, está en lo más alto en kumite. Es un referente. Pero muchos otros clubes están haciendo un gran trabajo. Mi padre le ha dedicado toda la vida.

¿Qué es el karate para usted?

Es mi vida, mi vía de desconexión, me ha dado muchísimas alegrías. Esas horas de entrenamiento y esfuerzo se ven recompensadas al final cuando viajas con tus compañeros y te subes a un podio. Es una parte indispensable de mi vida.

¿Y sus perspectivas de futuro?

Me gustaría seguir estando en la radio y poder compaginarlo con mi vida deportiva. El doblaje también es un mundo maravilloso en el que no llevo mucho tiempo. Me gustaría seguir con todo.

¿En qué películas ha doblado?

Hace no mucho, hice un pequeño personaje en 'El útimo acto'. Soy novatilla en esto. Hace tres o cuatro años empecé con los cursos y poquito a poco me van llamando.

¿Se ve como actriz?

Siempre me ha gustado. Es mi profesión frustrada. ¿Quién sabe? Pero me gusta el periodismo también.