Raquel Bartual: «Cuando te ven en el paddock, algunos se ríen»

Raquel Bartual: «Cuando te ven en el paddock, algunos se ríen»

La ingeniera del Champi Women rompe moldes: «Se extrañan la primera vez; la segunda, ya les parece normal»

ALBERTO MARTÍNEZ

Raquel Bartual ha empezado a reconstruir la antigua Vespa de su padre. Una joya de los años 80 que se prepara para una nueva vida. Pronto volverá a rugir. La joven valenciana se encargará de ello durante sus escasas horas libres. Aficionada al mundo del motor desde que empezó a ver las carreras por televisión junto a su padre, ha dado un salto profesional con el que sólo se atrevía a fantasear. Ahora ya no vive la competición a través de la pequeña pantalla, sino desde dentro. Oliendo a gasolina, manchándose de grasa. Y es que sus estudios de Telecomunicaciones le han abierto las puertas del motociclismo. Desde su puesto como ingeniera, se ha convertido en una de las artífices del triunfal debut del Champi Women Racing. El equipo, compuesto exclusivamente por mujeres, ha hecho historia.

¿Alguna vez se había planteado dedicarse al motociclismo?

Siempre veía las carreras por televisión con mi padre, que es mecánico. Le decía de broma: «¿Te imaginas que acabe algún día allí?». Pero no me lo planteaba seriamente porque veía que era un mundo muy difícil y más siendo mujer. Lo que se ve en la tele son todo hombres. Ves tres mujeres si llega. Luego se me presentó esta oportunidad y dije: «De cabeza».

¿Cómo surgió la posibilidad de entrar en el Champi Women Racing, primer equipo de motociclismo íntegramente femenino?

Uno de mis profesores había contactado con Amparo Mora, jefa de marketing del equipo, y comentó el proyecto en clase. Le envié un correo diciendo que estaba interesada. Fui a unas jornadas de entrenamientos en el área de Luis Climent y conocí a todos. Unos meses después me llamó Amparo y me dijo que volviera para una carrera del FIM CEV porque me querían conocer mejor. A partir de ahí, ya entré en el equipo. Estuve toda la temporada pasada. Hemos competido en la Copa Femenina y el CEV mixto.

¿Ha encontrado su pasión?

Sí. Ahora no me imagino otro tipo de trabajo. Tengo compañeros que están metidos en oficina y yo no me imagino estar sentada en una silla cara a un ordenador. Prefiero estar en un box ensuciándome. Me da más vida.

El Champi Women Racing, en su primer año de historia, ha logrado el título de pilotos y equipos en la Copa de España de Velocidad Femenina. Un éxito.

Tras la carrera de Navarra, cuando fuimos al podio a celebrarlo con la piloto, Champi nos dijo a la mecánica y a mí: «No sois conscientes de lo que habéis logrado. Hay equipos que no consiguen ganar ni en diez años. Vosotras habéis entrado por la puerta grande».

¿Aún debe evolucionar la competición femenina?

Si lo que se pretende es igualarlo al mixto, creo que sí. En el campeonato femenino son cinco carreras y en el masculino son siete. Para que realmente estemos en igualdad, deberían ser siete también. En eso hay que trabajar. Cada año se ve más mujeres que se quieren apuntar a la competición. Y aparte se ha ido creando otras competiciones femeninas.

¿Por qué hay tan pocas mujeres en el mundo del motociclismo?

El motociclismo es un mundo muy selecto. Es muy difícil entrar tanto para hombres como para mujeres. Pero además son ámbitos donde siempre ha habido más hombres y las mujeres se han quedado un poco a un lado. En mi carrera, Telecomunicaciones, somos súper poquitas. Y en Mecánica también hay muy pocas chicas.

¿Cómo reaccionan los profesionales de otros equipos en el paddock?

Hay de todo. Cuando vas empujando una moto, hay gente que sale del box para mirarte. Cuando te ven pasar, hay gente que se ríe o simplemente se extraña. Cuando vas a pedir algo a otro box, te miran con cara de: «¿Sabes realmente lo que me estás pidiendo?, ¿La vas a gastar tu?». Luego, en el momento en que ven que trabajas y sabes lo que es, ya no hay ningún tipo de problema. Y los equipo te ayudan. Al principio les choca, pero luego enseguida te echan una mano si es necesario.

¿Están rompiendo moldes?

Creo que sí. Sobre todo por la reacción que tiene la gente cuando te ve ir a la parrilla con el carro, el generador y con todo. Se extrañan la primera vez. La segunda, ya les parece normal. Es acostumbrar a la gente a eso. Nosotras estamos totalmente capacitadas para hacerlo, igual que ellos. No hay ningún problema con que haya una mujer en parrilla poniendo los calentadores en vez de un hombre.

¿Qué necesita un ingeniero para conectar con el piloto?

Sobre todo intentar mostrar que sí sabes del tema, que sí que controlas. Los pilotos son pilotos. Tienes que saber llevarlos sin ofender a las personas. Hay que encontrar un equilibrio. No puedes decir: «No sabes pilotar». Tienes que buscar las palabras y las formas para que no se sientan ofendidos.

Usted trabaja con Paquita Ruiz, quien se ha proclamado campeona de España. ¿Si el piloto fuera hombre, habría costado más ganarse su confianza?

En la confianza con el piloto, da igual que seas hombre o mujer. Depende de las personas. No creo que a nosotras nos fuera más complicado. Si has llegado hasta ahí, es porque realmente vales.

Está en el último curso de Telecomunicaciones y, además, se está formando con Champi. ¿Qué expectativas tiene?

De momento, aprender. Para mí, es un curso intensivo. Lo principal es formarme completamente y empezar desde abajo. Si le pones una telemetría a la moto y no sabes cómo funciona la moto, luego no vas a saber interpretarla y decir lo que ha fallado. Lo primordial es aprenderlo absolutamente todo y saber dónde va cada tornillo.

¿Aspira a llegar al Mundial?

A todos los que estamos en el motociclismo nos encantaría llegar al Mundial. Es el reto. Siempre quieres ser mejor para poder estar ahí en algún momento de tu vida.

Champi Herreros coincidió en la parrilla con la finlandesa Taru Rinne, la primera mujer en puntuar en el Mundial.

De hecho, por eso tuvo la idea de formar el equipo de mujeres. Está encantado. Si necesitamos ayuda, es el primer que está. Nos explica absolutamente todo.

¿Qué le dicen en clase?

En clase todos se quieren cambiar de sexo. Les habría gustado también. Me preguntan.

¿Y en casa qué les ha parece?

En mi casa están encantados. Mi padre está presumiendo de hija por todos los sitios.

¿Con qué piloto le gustaría trabajar?

Yo soy de Rossi. Además, mi piloto llevar el 46, igual que él. Pero como este mundo cambia tanto, cuando me vea más preparada para estar ahí arriba, entonces lo diré.

¿Casos como el suyo fomentarán la presencia femenina en las ingenierías y el motociclismo?

Estamos totalmente capacitadas. No te va a costar más una ingeniería por ser mujer. Claro que me gustaría ver a más mujeres en el paddock. A ver si lo conseguimos.