Una fuerza solidaria al rescate

Estefanía Juan (i), Alba Sánchez (c) y Atenery Hernández posan. /
Estefanía Juan (i), Alba Sánchez (c) y Atenery Hernández posan.

El Campeonato de Europa de halterofilia ofrece la teórica última plaza para los países que la formación femenina española intentará obtener para su líder ausente

JAVIER BRAGADOMadrid

Las tres juntas no pesan más de 190 kilogramos pero podrían conseguir levantar en combinación hasta 305 kilos. Son la avanzadilla del equipo femenino español de halterofilia para el campeonato de Europa que se celebrará en Noruega desde el 10 al 16 de abril, una tropa en busca de la plaza olímpica para su líder. Estefanía Juan, Atenery Hernández y Alba Sánchez encabezan un grupo que tratará de conseguir situar a la selección entre las seis primeras del torneo para garantizarse una plaza olímpica destinada a su líder ausente, Lidia Valentín, quien fue quinta en Pekín 2008 y Londres 2012, mientras se vislumbran un camino óptimo hacia Tokio 2020.

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«Ahora mismo no tenemos ninguna plaza y vamos a intentar conseguir una. Aunque sea para Lidia Valentín da igual, ya el orgullo y el mérito nos lo llevamos nosotras por haberlo conseguido. Sería genial saber que hemos conseguido esa plaza aunque la ocupe ella. También tenemos nuestro mérito porque dimos la cara», expone Atenery Hernández, una canaria que fue subcampeona de Europa con 21 años en 2015 y que cuya mejor marca es 83 kg + 102 kg (arrancada y dos tiempos). «Ella es la que destaca, está entre las 10 mejores del mundo, que ninguna lo estamos», recuerda Alba Sánchez, dos veces campeona de Europa sub-17 y quien se estrenará en una competición absoluta con la mayoría de edad recién alcanzada (y máximos de 87 + 108). Junto a las altruistas jóvenes acudirá Estefanía Juan (73 + 95), una competidora ya clásica en los grandes eventos internacionales de la halterofilia que rehúsa el papel de lideresa ante la ausencia de su compañera Valentín. «No es que sea la capitana, es que soy la más mayor. Hay algunas que van a este campeonato de Europa y es su primero, así que hay que intentar que lo vean como otro campeonato más. No porque sea un campeonato absoluto es diferente. Hay lo mismo: hay barras, hay discos como en todas las competiciones. No cambia nada», remarca la alcireña, que además es tía de Alba Sánchez.

Estefanía Juan, la más veterana pero también la más pequeña (compite en la categoría de menos de 48 kilogramos), da consejos aunque prefiere no ofrecer falsas esperanzas a sus compañeras. España no logró ningún pasaporte del cupo por selecciones en el Mundial de Houston a finales de 2015 en un evento en que Valentín no pudo competir por la lesión de la que todavía continua su recuperación. En Noruega se opta a una plaza lograda por equipos (no nominativa). La teoría propone un posible rescate con la repesca de Lidia Valentín por su ranking o incluso otra remota gracias a las sucesivas renuncias obligadas por los casos de dopaje descubiertos en los últimos años. «No se va a conseguir más, Es imposible. Será una en todo caso», zanja Estefanía Juan sin permitir abrir la discusión. «Es un poco difícil ser justo. Ahora mismo me conformaría con que hubieran dos o tres plazas para tener la ilusión por luchar por ir a Río... Hombre claro que me gustaría porque ya la atención no se quedaría solo en el Europeo absoluto sino en el campeonato de España absoluto, que es donde lucharías por ocupar esa plaza», reconoce la vivaraz Atenery Hernández, criada en la actual mejor cantera española, la de las 'Islas Afortunadas'.

Diferentes perspectivas

De las tres sopranos, la más perjudicada por el proceso de concesión de plazas ha sido Estefanía Juan porque de nuevo parece que tendrá que ver los anillos olímpicos fuera de la tarima de levantamientos. «Estas serían las quintas Olimpiadas que me pasan así por delante y como que las veo pasar», recuerda con un gesto por delante de sus ojos azules como el del viajero que explica que ha visto perder su tren. «Pero tampoco me voy a obsesionar. Voy al Campeonato de Europa sin presión ninguna, a hacerlo lo mejor que puedo y para eso entreno, para competir y para que se refleje lo que he hecho en la tarima durante los últimos tres meses. El año pasado era diferente porque si se conseguían dos plazas podría pelear por ella, pero si se consigue una plaza poco se puedo hacer», sostiene estoica con 33 años.

En cambio, las muchachas pueden observar el campeonato con más optimismo gracias a su potencial. «Estoy como confusa porque llevo desde agosto sin competir y pasé por una operación. Sé perfectamente lo que tengo que hacer: no obsesionarme con un registro. Aparte, no es mi campeonato en realidad, lo voy a coger como un entrenamiento que así seguro que me va a salir bien», sostiene Alba Sánchez seis meses después de romperse un hueso del codo, sufrir un desgarro del ligamento y acelerar la recuperación después de la obligada operación. La alcireña entrena con una cicatriz en el brazo izquierdo que le recuerda las lágrimas de dolor y con un tatuaje en el derecha que ayuda a levantar más peso con su filosofía: 'Nunca derrotada, luchadora para siempre'.

«Mi meta para Noruega es intentar conseguir una medalla. No puedo bajar el nivel porque el año pasado conseguí la medalla de plata en arrancada y voy a intentar conseguir por todos los medios posibles lograr otra. Si no, pues a seguir y para el próximo año. Somos jóvenes y tenemos muchas más oportunidades», defiende Atenery Hernández, la firme promesa en la categoría de menos de 53 kilogramos que mira más a Tokio 2020 que a Río 2016. Su amiga Alba, de la categoría de hasta 58 kilogramos, recupera la palabra para reforzar de inmediato la consigna de la tropa de halterófilas: «De momento alcanzar a Lidia Valentín sería un largo camino por hacer. Después está mi tía, que también es difícil de llegar hasta donde ha llegado. No es su mejor momento, que fue hace años, pero toda la trayectoria que ha tenido ella muy pocas personas lo podrían conseguir. Hay que fijarse en ellas para coger todo lo bueno y para llegar a ser más que ellas. Quizás en este momento no, pero quizás en unos años sí. Tenemos la ventaja de que somos más jóvenes. Nos queda más carrera, por supuesto».