'Nadópatas' sueltos por la Patacona

Los nadadores que celebraron el fin de año en la playa de la Patacona. :: JESÚS SIGNES/
Los nadadores que celebraron el fin de año en la playa de la Patacona. :: JESÚS SIGNES

Muchos triatletas se suman a la 'moda' de nadar en el mar también en invierno

LOURDES MARTÍ VALENCIA.

Sólo un incomprendido como Óscar puede tildar de «romántico» el hecho de nadar en el mar en pleno invierno. Bueno, él y las 270 personas que brindaron por la Navidad en la playa de la Patacona. Todos ellos se han autodiagnosticado una enfermedad llamada nadopatía. «Somos nadópatas», comenta Elena Borja, una de las impulsoras de esta asociación: «Hace siete años empezamos a quedar a través de un foro y como estábamos enfermos por nadar y Alboraya era nuestra zona nos bautizamos como Nadópatas Patacona. Cada vez hay más afición a practicar este deporte en aguas abiertas. Hacemos quedadas y también travesías no sólo en España por lo que tenemos la oportunidad de conocer muchos lugares».

En esas reuniones suelen asistir unas 30 o 40 personas, sin embargo, en la cita anual que esta semana cumplió su segunda edición, unas 270 personas se sumergieron en la Patacona. «El año pasado vinieron 130 y este el doble, es nuestra recompensa al trabajo». Todo aquel que pasara por el paseo de la Patacona a la altura del retén de la Policía Local percibía que ese grupo de gente compartía mucho más que su pasión por el mar: «Hemos conseguido regalos para los nadadores, ellos por su parte han aportado comida para un almuerzo popular. Hemos brindado, nos hemos dado muchos abrazos. es una mañana especial». Una jornada casi mágica en la que también la temperatura era mucho más alta de lo habitual.

«Aquí se forjan amistades para toda la vida», añadía Óscar Ferrando: «Mientras algunos están participando en las numerosas San Silvestres que hay por la provincia nosotros hacemos nuestra Marsilvestre». Él sufre la incomprensión de muchas de las personas de su entorno: «Generalmente la gente no lo entiende desde fuera esto. Te dicen cosas como que qué necesidad tienes de pasar frío en el mar, que hay otros deportes». Pero esa sensación casi indescriptible le tiene atrapado: «La natación en aguas abiertas, en el mar, y sobre todo en invierno tiene un componente romántico. Es como una calle de piscina de metros infinitos en los que poder nadar sin chocarnos ni molestarnos».

Para participar en la Marsilvestre, además de tesón, sólo hay que ser mayor de edad. El más veterano en la última tenía 71. Con las ganas de dar brazadas junto al resto de amantes del mar se quedó María Masiá. Una niña de 11 primaveras que suele bañarse en Moncófar: «El agua está un poco fría pero está guay nadar cuando no es normal, como por ejemplo ahora en Navidad». Ella se inició por prescripción médica y ahora anima a todos los pequeños a seguir sus pasos. Aunque fue un doctor el que le dio el último empujón, a María no lo venía de nuevo eso de entrar al mar en pleno invierno. Su padre, Eduardo, empezó hace cuatro años: «Antes iba a la piscina cuando venía el frío pero el mar es mucho más divertido». Este amante del deporte explica el aumento de nadópatas como «algo paralelo al incremento de los triatletas». Esta misma semana la Federación de Triatlón de la Comunitat anunciaba el crecimiento de todos los indicadores en 2015. El número de licencias escolares han aumentado un 20% y las federativas una media de 10 puntos. Este año hubo cerca de un 24% más de participantes en pruebas adultas que en 2014.

Que las quedadas son un gancho para los indecisos bien lo sabe Alfonso Granell. En 2014 unos compañeros de su club se inscribieron. Este año no ha querido dejar pasar la oportunidad: «He venido a probar porque sabemos que esta gente monta bien las cosas». Pese a la baja temperatura del agua, este triatleta no duda de las beneficios de nadar en aguas abiertas para su preparación: «Normalmente vamos a una piscina que son 25 metros pero aquí al menos puedes hacer una tirada larga. También sirve para ir adaptándose al neopreno también, por la flotabilidad.». Unas ventajas que unidas al buen ambiente que se respira han convencido a Alfonso y a sus amigos para repetir.