La licencia del Valencia Arena se retrasa

La licencia del Valencia Arena se retrasa

Las elecciones y el estado actual de los trámites aboca el final de la licitación a 2020 | Para que el Valencia Basket pueda iniciar el curso 2022-2023 en su nueva casa las obras tienen que arrancar en el verano del año que viene

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

La futura construcción del Valencia Arena ha generado tanta expectación en el baloncesto español y europeo que los rectores del Valencia Basket, pese a que no son los promotores de la inversión, son los encargados de dar el particular 'minuto y marcador' en cada evento importante, como ha ocurrido en las últimas semanas en la Copa del Rey de Madrid y la Copa de la Reina de Vitoria. El pasado 26 de julio de 2018 se aprobó en el pleno del Ayuntamiento, por unanimidad, el proyecto presentado por Licampa SL 1617, la sociedad patrimonial creada por Juan Roig para que actúe como promotora. Desde ese instante, comenzó la pesada maquinaria legal de la licitación donde desde el primer minuto se contempló una doble horquilla, la más optimista y la más realista atendiendo a la experiencia de otras actuaciones similares en España.

La intención del mecenas del Valencia Basket era poner todo de su parte para que la licitación completa estuviera lista para verano de 2019, doce meses después del acuerdo, aunque desde el primer instante los técnicos municipales advirtieron de que los trámites podían demorarse a los 24 meses, retrasando el resto de plazos. A día de hoy ese es el escenario que se contempla, teniendo en cuenta las elecciones municipales del 26 de mayo, pese a que todos los grupos votaron a favor podrían variar los interlocutores en función del resultado electoral, y el estado actual del papeleo. Si no hay un milagro administrativo, el final de la licitación está abocado al verano de 2020. Fuentes conocedoras del proceso confirmaron a esta redacción que es «muy complicado» que el primer movimiento de tierras se produzca antes de julio del próximo año. Un escenario que no se considera un drama, puesto que el promotor ya manejaba esa opción realista desde el inicio del proyecto, pero sí que dilata las fechas y comprime un poco los plazos si se quiere optar a los primeros eventos deportivos que se tienen en mente para la puesta de largo del Arena.

Para que el Valencia Basket juegue sus partidos como local en su nueva casa en el arranque de la temporada 2022-2023, las obras no deberían comenzar más allá de agosto de 2020. Los plazos de construcción, siguiendo el modelo del Mercedes Benz Arena de Berlín estudiado por los promotores y por el propio Juan Roig que viajó a Alemania para conocer todos los detalles de uno de los recintos punteros en Europa, se sitúan entre 22 y 24 meses. La particularidad del Valencia Arena es que tiene una volumetría global mayor que la del recinto alemán. En la parcela situada entre las calles Ángel Villena, Bombero Ramón Duart y Antonio Ferrandis, se van a levantar 40.000 metros cuadrados de superficie construida en una inversión de 192 millones, con la cesión del suelo municipal por 50 años, 15.000 espectadores en el Arena para partidos de baloncesto y 1.458 plazas de parking.

El proceso de licitación ya ha acometido fases importantes como la evaluación territorial y ambiental, que consistió en recabar informes de todos los servicios municipales sobre las condiciones de paisaje y otros factores para transformar sendas parcelas calificadas como de uso religioso y educativo en una destinada al uso deportivo y terciario. Aún resta la parte más complicada, la redacción del propio cambio urbanístico, la exposición pública, la aprobación de la Generalitat y la firma del convenio final entre el Ayuntamiento y Licampa SL 1617. Ese último episodio, si no hay un giro, llegará en el ecuador de 2020.

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