Guedes fulmina la ansiedad

Guedes fulmina la ansiedad

«Seguro que el gol y el partido que ha hecho mientras tuvo fuerzas le ayudará a que veamos su mejor versión», afirma Marcelino sobre él El luso resurge y marca después del mal trago que pasó con los pitos de Mestalla

TONI CALERO

girona. El tanque de gasolina se vacía porque el Valencia lo está jugando todo. Krasnodar-Girona-Krasnodar. Una plaza Champions vía Liga y el asiento entre los ocho mejores de la Europa League: todo en una semana. Dijo Marcelino que en Montilivi le daría una vuelta a la alineación y así fue. Cuatro cambios pero no el de Gonçalo Guedes. Él se quedó. Desde el banquillo han escogido el camino más recto para recuperar la confianza del portugués. Minutos, minutos y más minutos. Contra los nervios, palabras y gestos de abrigo. Contra la ansiedad, insistencia. Dolió que el joven Guedes -también el Guedes de los cuarenta millones de euros-, bordeara las lágrimas en el banquillo local de Mestalla cuando escuchó pitos ante el Krasnodar. Marcelino, justo antes del desplazamiento a Girona, se rebeló: «Tiene capacidad, talento, actitud y es un chico noble, sencillo, humano. Con esos valores unido al máximo talento, creo que es una cuestión de tiempo que vuelva al mejor nivel». La protección de Marcelino a la estrella que el valencianismo aguarda. El equipo blanquinegro necesita las piernas del luso y su regate a campo abierto. Dicho y hecho. Guedes reapareció en Montilivi.

Como de costumbre, los centrocampistas buscaron a Guedes. Puede estar bien, mal o regular, pero el Valencia lleva año y medio volcando el fútbol por la izquierda cuando el portugués está sobre el césped. En Montilivi, lo mismo. Y no arrancó Guedes con buenas sensaciones. Durante el calentamiento notó el exceso de riego del verde y renegaba peloteando con Gayà. «No me gusta», gesticulaba el luso. Dio igual. Rodrigo espabiló al socio. 294 días sin cantar un gol con la camiseta del Valencia. Desde la última jornada de la Liga anterior (20 de mayo de 2018) ante el Deportivo de la Coruña. Un mundo. Demasiado para un talento como Guedes. La precipitación y las dudas de sus actuaciones previas no importaron ayer. Ni los días con sus noches sin perforar las redes. Rodrigo filtró una magnífica asistencia y Guedes lo hizo fácil: levantó la mirada, vio a Bono venciéndose y cruzó el balón al palo largo. 0-1 para el Valencia y Rodrigo comiéndose al futbolista más caro de la historia del club de Mestalla. Menuda celebración. Guedes sonreía y sus compañeros también porque son conscientes de lo que es capaz. Le vieron la pasada temporada y lo esperan, todavía lo esperan y con razón, en la presente.

es un resultado que esta temporada no había logrado el Valencia
La temporada pasada, se ganó al Betis en el Villamarín 3-6 (jornada 8) y dos semanas antes (24-9-17) sí se venció 2-3 a la Real Sociedad.

La primera parte de Guedes fue esperanzadora. No sólo por el gol. Combinó el portugués con Gayà en varias ocasiones y en una de ellas, soltaría un latigazo que Bono mandó a córner con apuros. Eusebio, desde el banquillo, pedía a sus defensores que taponaran la hemorragia, pero lo tenían difícil. Mientras estuvo al cien por cien físicamente, Guedes volvió a ser el tormento que acostumbraba en la 2017-2018. Aquellas exhibiciones -la del Sevilla, por ejemplo, palabras mayores- reunieron a la afición en torno al convencimiento de que el fichaje de relumbrón debía ser Guedes. Y lo fue.

A partir de la firma llegaron los problemas. Una pretemporada defectuosa por el Mundial y las largas negociaciones. Y más tarde, una importante lesión que le impedía adquirir ritmo de competición. La mezcla provocó que Guedes perdiera fe en su velocidad. En su juego. La liberación de Girona, confía Marcelino, le va a sacar definitivamente de ese pozo.

«A veces queremos inmediatez en todo. En el resultado, en el rendimiento, en ganar y seguir ganando. Es imposible ver a cualquier jugador, aunque sea del máximo nivel, rindiendo al máximo durante nueve o diez meses de competición», reflexionó el asturiano sobre la figura de Guedes.

Las últimas carreras del luso en el campo del Girona evidenciaron que no podía más. La expulsión de Facundo Roncaglia aceleró el cambio que Marcelino ya tenía pensado. Guedes al banquillo (minuto 73) con 8,3 kilómetros recorridos y unos cuantos dolores de cabeza provocados a los rivales. Entró Diakhaby para cubrir el hueco de Roncaglia en el eje de la zaga y Guedes se marchó tranquilo, protegiendo el momentáneo 1-2 antes de que el encuentro enloqueciera por completo en sus instantes finales. «Seguro que este gol y el partido que hizo mientras tuvo fuerzas le ayudará para que veamos al mejor Guedes», dijo Marcelino tras el choque. «Mientras tuvo fuerzas, porque ha jugado dos partidos en menos de 72 horas», concretó el técnico valencianista.

Guedes celebró la gran carrera de Ferran Torres para abrochar los tres puntos desde el banquillo, rodeado por un grupo de jugadores que le felicitaron como si el héroe de la tarde en Girona fuera únicamente él. Ahora Denis Cheryshev apunta al once europeo contra el Krasnodar y el turno de Guedes puede correr hasta la visita del Getafe.

Más