Valencianos en el hielo

Valencianos en el hielo

Los sueldos triplican lo que perciben en España en Segunda B y Tercera, aunque los jugadores lamentan la nula vida social que hacen allí Seis futbolistas nacidos en la Comunitat militan en clubes de Islandia

JOSÉ MOLINS VALENCIA.

Ni el frío ni la distancia les asustó para tomar la decisión. Una oportunidad nueva se les abría para vivir del fútbol en un país extraño y con escasa tradición en este deporte como es Islandia. Así que no se lo pensaron. Seis futbolistas valencianos hicieron las maletas y se marcharon al país nórdico, donde juegan en diversos clubes, en una experiencia exótica que les está sirviendo también para conocer un lugar que se encuentra en pleno auge turístico.

En los últimos años el gran éxito de la selección nacional islandesa ha conseguido que el fútbol desbanque como deporte rey al balonmano y que interese a toda la sociedad. Los partidos del pasado Mundial tuvieron una audiencia en televisión del 99% de share. Es decir, casi los 350.000 habitantes de la isla estaban viendo el encuentro.

Y de toda esa vorágine están sacando provecho la media docena de valencianos que apostaron por irse a jugar allí. Hasta hace pocos años los clubes eran reacios a fichar a extranjeros, pero ahora ya están abriendo la liga a jóvenes de otras nacionalidades que aporten un salto de calidad a la competición. Como es el caso de Rodri Gómez, que está triunfando en la Pepsideild, la máxima categoría islandesa. Juega en el Grindavik, un municipio de la costa oeste del país. «Cuesta mucho adaptarse, lo pasé mal sobre todo para dormir, porque hay meses que no se hace de noche, y siempre estaba cansado. Además no hay persianas, sino estores, y te entra claridad todo el rato, pero me fui acostumbrando», comenta.

Sin duda lo que atrajo a todos ellos a la isla fue el generoso sueldo. «A finales de febrero es cuando llaman los equipos para empezar la liga, y si no te ha salido otra cosa es muy buen destino, porque ganas el triple que en España en Segunda B», asegura Carlos Carrasco 'Coco'. «Además el dinero es íntegro para ti, porque nos pagan todos los gastos, nos ponen casa, la comida, el coche... pero a veces te hacen trabajar cuatro horas en la fábrica del presidente, en una piscifactoría, para justificar el complemento de sueldo. Yo tuve que limpiar cajas con pistolas a presión», explica el alicantino.

Ahora acaba de terminar la competición, que se disputa de abril a octubre para evitar los meses de más frío en los que resulta imposible jugar. «El día de más calor del año hicieron 15 grados. En el invierno más duro estoy en Valencia porque no hay liga, y cuando vuelvo sigue nevando, pero lo peor ha pasado», señala Rodri. Salvo los que militan en la máxima categoría, el resto de futbolistas no firman contratos largos, sino solo de una temporada, aunque luego renueven cuando se acerque el inicio de la competición. «Si en enero, cuando en el resto de Europa se cierra el mercado, no tienes nada, Islandia es un gran destino para ir, y en febrero es cuando suelen llamarte», comenta Coco.

Otro de los jugadores que ha vivido la exótica experiencia en el hielo es Cristian Martínez, portero de Xàtiva, al que justo esta semana pasada le rescindió su equipo por email y ahora confía en que le haga una oferta otro club del país. «La vida allí es muy cara, menos mal que nos pagan la casa, porque si tuviéramos que pagar alquiler, el sueldo casi no nos daría, están por las nubes», indica. Señala que ha hecho buena relación con Rodri y ha estado varias veces en su casa y también conoce a Alonso Sánchez, otro alicantino en la isla. «Yo fui de los primeros en ir a Islandia. Conocía a Kiko Insa (hermano de Natxo, exjugador del Levante), que estaba allí y me dijo que buscaban un portero. He estado en dos equipos allí, llegué en segunda división, ascendimos y he estado otros dos en la Pepsileague, pero el nivel lo compararía con la Segunda B española», apunta Cristian. Él también decidió trabajar para complementar su sueldo. Fue profesor de educación física en un colegio y más tarde entrenador de los niños de su club.

El setabense reconoce que ha pasado «momentos malos» por la lejanía de su casa. «La distancia, te sientes solo, te preguntas si valdrá la pena. Económicamente se está muy bien, pero te pierdes muchas cosas. Una simple comida de amigos no puedes hacerla, en verano no puedes ver a nadie porque estás compitiendo, tiene su parte mala», dice Martínez. Todos los futbolistas valencianos en Islandia viven solos. «Ninguno tenemos hijos, reconozco que sería muy complicado estar tan lejos», indica Rodri.

Películas y videoconsola

El propio Rodri tiene también muy buena relación con Javi del Cueto, ya que ambos son de Orihuela, y con Coco, porque los tres viven muy cerca. Eso les permite tener una mínima vida social cuando hacen piña entre ellos, porque sin duda eso es lo que más echan en falta del país nórdico, como explica Coco: «Lo que me chocaba es que a las 6 de la tarde ya no había vida, todo cerraba, restaurantes y todo, incluso los fines de semana. Hay muy poco ambiente, solo en la capital, Reikiavik, pero en el resto muy poco». Por eso se la creaban ellos: «Te acostumbras, sabes a lo que vas, vas a jugar y ganar dinero, así que ves muchas pelis, series, libros, juegas a la videoconsola, eso era allí la salvación. Al estar con otros compañeros no es tan aburrido, hacíamos torneos de 'Fifa' en casa».

Todos han aprovechado para hacer turismo por el país, sobre todo cuando vienen sus familiares y sus novias, aunque destacan las malas carreteras, de un carril por sentido. «Tardas mucho en llegar a los sitios, tienes que ir por los fiordos, al principio es muy bonito pero luego resulta pesado», admite Coco. Aunque, eso sí, se trata de un país muy preparado para el frío a todos los niveles. Tiene muchos campos de fútbol totalmente cubiertos para poder jugar todo el año y evitar así hielo, nieve y el potente viento que siempre está presente.

La diferencia de profesionalización entre primera y segunda división es grande, lo que provoca una peculiaridad. «A los de primera no les dejan trabajar en otro sitio, aunque en el sueldo no hay tanta diferencia, puedes cobrar más en segunda si trabajas aparte, por eso muchos preferimos ir a segunda, ya que en primera te exigen cuidarte mucho más», explica el alicantino.

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