Gayà y Rodrigo apuntan a titulares ante Croacia

Luis Enrique, con los jugadores de la selección, durante el entrenamiento celebrado ayer en el estadio Martínez Valero. / EFE
Luis Enrique, con los jugadores de la selección, durante el entrenamiento celebrado ayer en el estadio Martínez Valero. / EFE

El nuevo equipo de Luis Enrique pone a prueba su rehabilitación ante la subcampeona mundial en Elche

RODRIGO ERRASTI

Si uno toma en cuenta las palabras del seleccionador de Inglaterra, Gareth Southgate, que antes de enfrentarse a España en Wembley avisaba -«Debemos crecer ante los mejores equipos, porque históricamente nuestro balance ante los grandes es malo»-, la nueva selección de Luis Enrique medirá su nivel real en Elche ante Croacia. La Roja, que dejó en Wembley buenas sensaciones y brotes verdes que hablan de su recuperación, espera que un buen rendimiento ante la subcampeona del mundo termine de refrendar que está completamente reanimada en esta Liga de Naciones. «Es un resultado que nos refuerza, pero hay que mejorar», decía el técnico asturiano tras el primer triunfo que coloca a España como líder del grupo 4 de la Liga A de este nuevo torneo de la UEFA.

En principio, los jugadores no esperan muchos cambios. David de Gea despejó las dudas externas, no de un Luis Enrique que le considera «un número uno mundial», por lo que parece que seguirá bajo palos. En defensa, línea en la que se vieron más desajustes pese a arrancar con tres madridistas que se conocen bien de su club, podría cambiar alguno de los laterales, con más opciones para Gayà -que debutaría- por Marcos Alonso, que por momentos sufrió a la hora de cerrar su zona, y quizá Albiol tenga opción de volver a jugar tres años después de su último encuentro con la selección.

En el centro del campo Sergi Roberto podría entrar de inicio por Thiago y arriba, visto el buen entendimiento entre Rodrigo y Aspas, quizá Morata y Suso deban esperar para tener su opción en ataque. Elche, donde la selección siempre hizo pleno de victorias, está emocionada con España y, sobre todo, con Saúl Ñíguez, goleador en Wembley tras un Mundial en blanco, y que fue canterano del equipo local. «Tenemos que centrarnos en lo colectivo. Si hacemos las cosas bien, podemos plantarle cara a cualquiera», dijo el rojiblanco tras el duelo ante Inglaterra, en el que disparó hasta tres veces de media distancia. El estadio Martínez Valero, reducido de 32.000 a 29.850 espectadores por motivos de seguridad, estará lleno, ya que según confirma la Federación Española de Fútbol (FEF), se han agotado las últimas localidades que quedaban pendientes.

Es curioso, porque mientras España busca ilusionarse de nuevo de la mano de Luis Enrique, a su colega Zlatko Dalic lo que más le preocupa es cómo gestionar la euforia después del Mundial y tratar de refrendar su nuevo rol con un equipo que necesita regenerarse tras perder parte de su espina dorsal: al meta Danijel Subasic, al central VedranCorluka y al goleador Mario Mandzukic. «Mi objetivo es la Euro 2020, no la Liga de Naciones. Vamos a intentar ganar, pero nuestro auténtico objetivo es la Eurocopa», explicaba Dalic a 'Sportske Novosti' antes del amistoso en Faro ante Portugal (1-1).

Por tanto, se espera que en este nuevo torneo algunos de los jóvenes jugadores más prometedores como Mateo Kovacic (Chelsea), el ex del Elche Mario Pasalic (Atalanta), Marko Rog (Nápoles), Marko Pjaca (Fiorentina), Ivan Santini (Anderlecht) y Marko Livaja (AEK de Atenas) den un pase adelante y empiecen a mezclar con Modric y Rakitic, creadores del juego, y arriba con Ivan Perisic, que marcó en el amistoso a Portugal para prolongar su buena racha en Rusia. «Nuestro objetivo es forjar tres o cuatro jugadores que nos darán una nueva energía y nos permitirán hacer una Eurocopa en la continuidad de nuestro Mundial», aclara el técnico, que parece optará por Lovre Kalinic, portero del Gante, para olvidar a Subasic.

Croacia entró en la historia como el equipo europeo más pequeño (4.194.835 habitantes y sólo 800 profesionales en un territorio con 27 años de historia) que llega a la final de un Mundial. «No sé qué decir. No es normal. Esto es un milagro. Hemos jugado con el corazón. No somos conscientes de lo que hemos hecho. Dentro de un tiempo nos daremos cuenta», explicaban en el Luzhniki con una mezcla de sentimientos Vrsaljko y Mandzukic. «Debemos estar muy orgullosos, fuimos superiores en muchos tramos, pero los pequeños detalles fueron a favor de Francia. Es una lástima», comentaba con los ojos vidriosos aquel 15 de julio Ivan Rakitic.

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