Mundial 2018

Rusia 2018

La ambición croata mide a la mestiza Inglaterra

La ambición croata mide a la mestiza Inglaterra

Los arlequinados, sin vértigo, buscan su primera final ante los inventores del fútbol, que han evolucionado tras cinco décadas de decepciones

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Moscú

Es la semifinal de la ilusión, del éxito casi inesperado. Dos países que no arrancaban entre los favoritos pero han ido creciendo hasta ilusionar a todo un país. Están a un paso, en el estadio moscovita de Luzhniki, de superar una barrera histórica para ambos. Es curioso, pero aunque Inglaterra es la que porta una estrella en su pecho como campeona del mundo, los expertos concedían más opciones a Croacia, pese a que llegó desde la repesca y venía de una decepción en la Eurocopa 2016, donde cayó en la prórroga de octavos ante Portugal. La llegada de Zlatko Dalic dio otro aire a la nueva generación dorada croata, encabezada por los fantásticos Luka Modric e Ivan Rakitic, que puede mejorar incluso la gesta de aquel equipo con Davor Suker (ahora presidente de la Federación), Robert Prosinecki, Robert Jarni, Goran Vlaovic o Zvonimir Boban que alcanzó el tercer puesto hace dos décadas (en Francia 1998), en la que era su primera participación mundialista tras la independencia del país.

Croacia mantiene su identidad clásica, la de ser un equipo ambicioso y sin miedo, pero también tiene un plan. Apuesta por la posesión y la circulación rápida de la pelota para atacar a selecciones estáticas (Rusia), pero su juego combinativo es fluido y preciso, lo que le permite golpear aprovechando los espacios con futbolistas con gol dedicados en cuerpo y alma al equipo (Rebic y Perisic). Estos jugadores se aprovechan de los espacios que genera el trabajo del delantero, al que no le importa no marcar: Mario Mandzukic. «Somos un país pequeño, con grandes sueños. Para nosotros es increíble estar en semifinales. Estamos contentos y orgullosos, pero no queremos parar aquí», recuerda Rakitic.

El acierto demostrado en la primera fase (ante Argentina, Nigeria o Islandia) les ha faltado desde octavos, aunque no desde los once metros. Ahí no les pudo la presión y, aferrados a Subasic, que ya es como el argentino Goycoechea el portero con más penaltis parados en tandas de penaltis de un Mundial, se presentaron en semifinales tras tumbar al anfitrión, su verdugo en el recordado torneo de 1998. Dalic tiene al equipo donde quería aunque con mayor desgaste que su rival.

Y es que Inglaterra superó a Suecia sin necesidad de llegar a la prórroga, desatando la euforia en un país que no para de escuchar el legendario tema inglés de la Eurocopa 1996 'Three Lions', de Lightning Seeds, que pide la «vuelta a casa» del fútbol. Si uno pasea por Londres puede llegar ver a la guardia real tocando el tema en Buckingham Palace. Y es que desde aquella Euro no se había vivido un momento de tanta emoción por la selección en el país que inventó el fútbol. Cinco décadas de decepciones, de abuelos contando que vieron en directo a Bobby Moore, Gordon Banks, Bobby Charlton y compañía ganar un Mundial en 1966. «Hemos hablado del equipo que fue campeón, de cómo su éxito se celebra y de cómo el país los reverencia todavía. Quizás en esta era moderna, de las redes sociales, el impacto sería mayor», cree Gareth Southgate.

Y casi sin que nadie lo esperase, tras 28 años de ausencia en estas rondas -su anterior semifinal mundial fue en Italia'90-, Southgate, que llegó al cargo de modo inesperado por un escándalo de Sam Allardyce (hacía de intermediario para burlar las leyes británicas del mercado de fichajes, una práctica prohibida por la FA), subió de la sub-21 para formar un equipo liderado por el goleador Harry Kane que transmite convicción, ilusión y firmeza.

Solo hay que ver a los ingleses presentes en Moscú (los 3.000 de estos días podrían recibir el apoyo desde este miércoles de otros 6.000 que viajan pensando también en la final) o la pasión con la que se reunen en las calles de Londres, Mánchester, Liverpool o Birmingham los aficionados, que han empatizado con este grupo joven (sólo se mantienen cinco de Brasil) y multirracial. Se han ganado el cariño de los hijos de emigrantes, de las mujeres y los gais quizá porque no les ven tan arrogantes como en el pasado.

Influencia extranjera y cambio de método

El cambio inglés, a todos los niveles, es evidente. «No podemos seguir produciendo el típico jugador inglés», decía Southgate ya en 2011. Finalmente, esa invasión que ha vivido Inglaterra, que durante años se vinculó como primera razón del fracaso en los torneos, ha enriquecido al grupo futbolúisticamente: a nivel táctico y de preparación. El trabajo de cantera (para el que se inspiraron en Alemania, España y Bélgica) empezó a dar frutos: triunfos en los campeonatos mundiales sub-17 y sub-20. Ya no sienten que los entrenadores extranjeros les hagan daño (Pochettino, Guardiola, Klopp, Mourinho, Conte y Wenger lideran a los seis primeros de la Premier), esos que apuestan por no rifar la pelota, que desean verticalidad pero a ras de suelo, que piden intensidad pero con inteligencia táctica, que exigen profesionalidad en la alimentación. «Guardiola ha sido definitivamente una influencia para la selección. Sólo tienes que ver la manera en la que juegan los tres de atrás y la manera de jugar de nuestro portero», reflexiona Paul Scholes.

El 3-5-2 con el que Inglaterra ha actuado en Rusia es un esquema utilizado en la Premier (donde juegan los 23 internacionales presentes en Rusia) por clubes como el Chelsea (campeón en la temporada 2016-17), el Tottenham o el City en algunas ocasiones. «Guardiola es un innovador. Cuando los niños juegan al fútbol ahora, en campos que están helados o embarrados, les ves sacar el balón desde atrás. Está peligrosamente cerca de tener un gran impacto en el fútbol inglés», dijo antes del torneo Southgate, que tiene a diez que estuvieron con él en la sub-21.

Inglaterra, que apuesta por la posesión como eje sin olvidar sus tradicionales rápidas transiciones, incluso ha demostrado, en ocasiones, saber manejar el otro fútbol. «Quizá hemos aprendido a hacer cosas antes que no hacíamos», reconoció el seleccionador tras la victoria ante Colombia, en el que Pickford enterró los fantasmas del pasado de las tandas de penaltis. Tras romper el techo después seis torneos de fracasos, Inglaterra sueña. Pero delante está Croacia, que nunca tiene vértigo y ya les amargó hace una década.

Alineaciones probables:

Croacia: Subasic, Vida, Corluka, Lovren, Strinic, Rakitic, Modric, Rebic, Kramaric, Perisic y Mandzukic.

Inglaterra: Pickford, Walker, Stones, Maguire, Trippier, Lingard, Henderson, Dele Alli, Young, Sterling y Kane.

Árbitro: Cüneyt Çakir (Turquía).

Estadio y horario: Luzhniki. 20:00 h. (Telecinco).

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