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Kroos deja a la campeona con vida

Kroos deja a la campeona con vida

Un gol del centrocampista en el minuto 95 da el triunfo a Alemania ante Suecia y todo se decidirá en la última jornada

Pedro M. Campos Dubón
PEDRO M. CAMPOS DUBÓN

Gary Lineker metía tantos goles como concebía frases lapidarias. Una de ellas ha ejercido de mantra en esto de darle al balón. «El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania». La propia selección germana se empeñó durante muchos minutos en contradecir al legendario delantero. Flirteó con la eliminación en una primera fase, como le pasó a otros campeones: Francia en 2002, Italia en 2010 y España en 2014. Pero los chicos de Low siguen entre nosotros con respiración asistida. Porque el partido ya moría cuando llegó el milagro. Era el minuto 95 y en una falta ladeada el centrocampista Kroos consiguió remontar un partido que Alemania sufrió como nunca ante Suecia. Los nórdicos se adelantaron en la primera mitad y en una segunda fase de enorme voluntad se volteó todo.

La última jornada será de infarto. En estos momentos México lidera el grupo con seis puntos y le acompañan justo detrás Alemania y Suecia con tres. Corea del Sur ya está casi desahuciada. El próximo miércoles se decidirá todo. Alemania se mide a Corea, mientras México y Suecia se verán las caras en el otro duelo.

2 Alemania

Neuer; Kimmich, Boateng, Rüdiger, Hector (Brand, min. 87); Sebastian Rudy (Guendogan, m.31), Kroos; Müller, Draxler ( Mario Gómez, m.46), Reus y Werner.

1 Suecia

Olsen; Lustig, Lindelof, Granqvist, Augustinson; Larsson, Ekdal, Claesson (Jimmy Durmaz, min.74,), Forsberg; Berg (Thelin, min. 90) y Toivonen (John Guidetti, min. 78).

Goles:
0-1: min.32, Toivonen. 1-1: min. 48, Reus. 2-1: min. 96, Kroos.
Árbitro:
Szymon Marciniak (POL). Expulsó por doble amonestación a Boateng (min. 82). Y mostró cartulina amarilla a Ekdal.
Incidencias:
Partido de la segunda jornada del grupo F jugado en el estadio olímpico Fisht, en Sochi ante 44.287 aficionados.

Este Mundial no para de dejar advertencias a los grandes. México y Bélgica son los únicos que sacan los partidos con regocijo. Rusia también sonríe. El resto no. Argentina se ha adentrado en el drama y Alemania ha querido acompañarle. Los dos finalistas en Brasil. Pero los germanos jamás se rinden. Su gen competitivo sobresale. Lograron el tanto de la victoria con diez jugadores. Cuando Boateng ya estaba en el vestuario llegó una ocasión clarísima de Mario Gómez, en un cabezazo que salvó el portero sueco, luego un palo de Brandt e instantes después apareció el borceguí de seda de Kroos para devolver la lógica. Quiso imitar a su compañero Sergio Ramos, todo un especialista en goles salvadores.

Es difícil que Alemania haya sufrido tanto en un partido. Mantuvo el dominio en todo momento, de manera posicional y en ocasiones, pero no el marcador. El tanto de Toivonen en la primera mitad mandaba a los germanos al pozo, pero se revolvieron como pudieron. Suecia formó un muro casi infranqueable. Imitó la eliminatoria que tuvo ante Italia para meterse en el Mundial. Durante 180 minutos mantuvo a cero a los transalpinos. Batió a Italia haciendo de Italia. Y de la misma manera dispuso su esquema ante Alemania. Los hombres de Low no paraban de dar pases de un lado para otro buscando huecos. No los hallaba. Mientras, los nórdicos, agazapados, sacaban las garras en contragolpes casi mortíferos. Berg pudo batir a Neuer en dos ocasiones. Eran avisos que se convirtieron en realidad cuando Toivonen superó en una vaselina a Neuer, tras una entrega errada de Kroos.

Los nervios contrajeron a Alemania. Por momentos los jugadores se mostraban desquiciados, cada uno haciendo la guerra por su cuenta. La línea de ataque que había diseñado Low, con Muller y Reus por detrás de Werner, perdía movilidad. Los germanos se veían superados. Y Berg, cuando el primer tiempo llegaba a su fin, tuvo el segundo en un cabezazo que paró un enorme Neuer.

Pero el técnico alemán dio con la tecla en el descanso. Sacó al terreno de juego al gigante Mario Gómez y mandó a la banda izquierda a Werner. Y la primera que tuvo el escurridizo delantero del Leipzig para marcharse por velocidad permitió a Reus anotar con la rodilla. Daba igual cómo, lo importante era igualar el choque cuando todavía quedaba una parte entera. Alemania se hizo con el control del partido. Ordeno y mando. Muller tenía otra gran opción de cabeza minutos después, al igual que el lateral Jonas Hector. Mario Gómez fijaba a los centrales y Werner tomaba la autopista que se abría su banda. No paró de correr, de incordiar, de subir, de permitir opciones a sus compañeros. Lo hizo todo y todo bien. En el minuto 72 la tuvo él mismo para anotar. Hubiera sido la guinda. En pleno asedio, el árbitro expulsaba a Boateng. Dio igual. Alemania ya estaba desatada. Sabia que una contra sueca podría aniquiliarle, pero nada le importaba. Iba a por la victoria. Y lo consiguió. Primero lo intentó Mario Gómez con un cabezazo, luego Brandt con un disparo al palo y por último llegó la obra de arte de Kroos. Lineker tenía razón.

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