Jornada 24

Un nefasto Atlético gana en Vallecas de rebote

LaLiga Santander (J24). Resumen y gol del Rayo Vallecano 0-1 Atlético. / AFP

Un solitario gol de Griezmann desviado por Amat, le da los tres puntos a los colchoneros tras un partido muy flojo

Javier Varela
JAVIER VARELAMadrid

El Atlético se plantó en Vallecas con la necesidad de reencontrarse con la victoria después de dos derrotas consecutivas en Liga y se llevó el triunfo con un gol de rebote de Griezmann –que ha marcado 8 de los 12 últimos goles del equipo en la competición doméstica- en un partido en la que dejó una pésima imagen. Se esperaba que los rojiblancos –inexplicablemente de azul claro- saltaran al césped con la convicción de buscar el triunfo desde el primer minuto. No habían pasado noventa segundos y un pase de Griezmann permitió que Saúl cabeceara pegado al larguero de la portería de Dimitrievski. Las sensaciones eran inmejorables, pero sólo fueron un espejismo. Los de Simeone, faltos de tensión, de intensidad, de motivación o vaya usted a saber por qué, se mostraban distraídos, poco competitivos y faltos de todas las características que han hecho de este equipo una seña de identidad.

0 Rayo Vallecano

Dimitrievski, Gálvez (Álvaro García, min. 75), Ba, Amat, Tito, Álex Moreno, Mario Suárez, Comesaña, Embarba (Pozo, min. 56), Trejo (Bebé, min. 56) y De Tomás.

1 Atlético

Dimitrievski, Gálvez (Álvaro García, min. 75), Ba, Amat, Tito, Álex Moreno, Mario Suárez, Comesaña, Embarba (Pozo, min. 56), Trejo (Bebé, min. 56) y De Tomás.

Goles
0-1: min. 73, Griezmann.
árbitro
Gil Manzano (C. Extremeño). Amonestó a Giménez.
Incidencias
Partido correspondiente a la vigesimocuarta jornada de Liga 2018-19, disputado en el Estadio de Vallecas. 13.880 espectadores..

El Rayo, que esperaba un rival mucho más atrevido, supo entender mejor el partido y empezó a hacer lo que mejor sabe. Bajo la batuta de Mario Suárez –cuánto le va a ayudar este futbolista a los de Michel- y un Raúl de Tomás que bajaba a buscar el balón para abrir a las bandas, los franjirrojos llegaban a la portería de Oblak con sorprendente facilidad. A todas estas, el Atlético no encontraba a Griezmann, ni la velocidad en la circulación de la pelota, ni el desborde por las bandas y era la nada absoluta. Embarba puso a prueba la fiabilidad del portero esloveno en dos ocasiones, pero su candidez en el remate no obligaron ni a lucirse al bueno de Oblak. Pasaban los minutos y el partido del Atlético era difícil de masticar, como un polvorón de Estepeña que te metes en la boca y es imposible de tragar salvo que tomes un poco de agua y, a veces, ni por esas.

El partido del Atlético era difícil de masticar, como un polvorón de Estepeña que te metes en la boca y es imposible de tragar salvo que tomes un poco de agua y, a veces, ni por esas

Los de Simeone salieron con otra intensidad, aunque igual de desacertados que en la primera parte. Raúl de Tomás no supo aprovechar un regalo de Arias y de nuevo se vio impotente ante Oblak y Michel decidió mover el banquillo pensando en que lo que en un principio parecía un partido para no sumar podía convertirse en un choque para lograr tres puntos. Simeone reaccionó y metió a Diego Costa, que volvía a jugar tras su operación en el mes de diciembre, y a Lemar, que había recibido un tirón de orejas del técnico con su suplencia en favor de un Vitolo, que no supo aprovechar la oportunidad.

El Atlético buscaba la victoria pero se partía, y el Rayo podía aprovecharlo en una contra. A punto estuvo Raúl de Tomás, pero se encontró al gigante Oblak para desbaratar una nueva ocasión. El balón era de nuevo de los vallecanos y los de Simeone seguían mirando cómo pasaba el balón de un lado para otro. Inexplicable para un equipo que dice aspirar a estar entre los grandes.

La suerte de los grandes

Pero se demostró que es un grande en una jugada sin aparente peligro que terminó en el fondo de la portería del Rayo. Griezmann remató, tras un pase de Morata, y Amat desvió el balón lo justo para que nada pudiera hacer un Dimitrievski que ya había iniciado el despegue hacia el otro lado. El Atlético mandaba en el marcador sin merecerlo y sin querer. En eso demostró que es un grande. Simeone, según celebró el tanto, mandó salir a Savic en sustitución de Rodrigo para amarrar el resultado y como si ya pensara en la Juventus. En eso, el Atlético fue pequeño.

Con la polémica de si Morata estaba en fuera de juego en el inicio de la jugada del gol del Atlético y las llegadas sin peligro del Rayo, salvo una de Pozo que remató a bocajarro a las manos de Oblak, el partido finalizó con la sensación de que el Atlético no mereció ganar –como pasó en la primera vuelta también con un solitario gol de Griezmann-. Pero los tres puntos valen lo mismo cuando el gol es de rebote, que cuando goleas al rival. Eso sí, a este Atlético hay que exigirle mucho más, aunque después de los últimos reveses sufridos, lo primero que necesitaba era ganar. Y lo hizo.

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