Jornada 27

La máquina azulgrana no echa el freno

Leo Messi celebra el segundo gol del Barcelona. / Reuters

Los goles de Piqué, Messi y Luis Suárez voltearon el inicial de Raúl de Tomás en la previa a la finalísima de Champions del próximo miércoles

JESÚS BALLESTEROSBarcelona

La máquina azulgrana sigue engrasada. El subidón de la última semana ante el eterno rival tuvo continuidad ante el Rayo Vallecano en el Camp Nou. No hubo milagro para Míchel si es que alguien lo esperaba. Hay que ser muy sibilino para jugarse el futuro de un entrenador a un duelo ante el Barça en el Camp Nou. El líder no dio tregua y sumó su cuarta victoria liguera consecutiva. Ya son 25 los partidos en los que el Barcelona no pierde de forma seguida. Ahora, toca refrendar en Champions esta racha.

Y es que era obligado que el Barcelona solventase este choque, más o menos asequible, con victoria tras una semana mágica en la que dejaban fuera de juego al Real Madrid en Liga y Copa. También era obligado sumar los tres puntos tras la victoria del Atlético de Madrid antes del duelo ante el Rayo y porque había que llegar de la mejor forma posible al duelo de Champions del próximo miércoles, donde el equipo de Ernesto Valverde tiene que demostrar sí o sí que la máxima competición continental es la prioridad este curso.

3 Barcelona

Ter Stegen; Semedo, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Sergio Busquets (Malcom, min. 85), Arthur (Dembélé, min. 46), Vidal; Coutinho (Rakitic, min. 80), Messi y Luis Suárez.

1 Rayo Vallecano

Dimitrievski; Advíncula, Velázquez, Amat (Pozo, min. 64), Gálvez, Álex Moreno; Imbula, Comesaña, Bebé, Álvaro (Embarba, min. 80) y De Tomás.

Goles
Goles: 0-1. min. 24. Raúl de Tomás. 1-1. min. 38. Piqué. 2-1. min. 51. Piqué. 3-1. min. 82. Luis Suárez.
ÁRBITRO
Árbitro: Melero López. Amonestó a Velázquez, Busquets e Imbula.
INCIDENCIAS
Estadio Camp Nou. 74.158 espectadores.

Venció de forma cómoda el Barcelona al Rayo porque el equipo vallecano suele pagar su osadía cada vez que visita el Camp Nou. Apenas amagó con el primer gol y el resultado final se antojó corto para los azulgrana. Habrá cambio en el banco del equipo madrileño, que buscará el milagro para no regresar a Segunda División.

Pagó su valentía inicial el conjunto de Míchel, aunque poco le duró la fuerza a los visitantes que apenas otearon la portería de Ter Stegen tras el descanso. De hecho, el único tiro entre los tres palos del Rayo fue el gol de Raúl de Tomás. Así imposible.

Nunca ha sido el Rayo Vallecano un equipo que se ha escondido o tapado ante la adversidad. Ya con Paco Jémez era habitual salir a tumba abierta en campos como el Bernabéu o el Camp Nou, con más o menos suerte, pero este equipo, genéticamente, se crece en situaciones extremas. Parece que la situación es delicada en Vallecas con la afición enfrentada a su presidente y con el entrenador con un ultimátum sobre la mesa. Sabía Míchel que o se ganaba al líder o sus días estaban contados en el club madrileño. A saber si no es muy sibilino pensar que el futuro de un técnico como el del Rayo depende de lo que haga en un feudo como el azulgrana.

Salió a porta gayola el Rayo ante un Barcelona que buscaba la portería de Dimitrievski desde el primer minuto y los minutos pasaron volando merced a un fútbol abierto. Con todo, dio primero el Rayo con un golazo de Raúl de Tomás, que minutos antes reclamaría una falta polémica que obvió Melero López. El canterano del Real Madrid parecía extramotivado en el duelo y sacó a pasear su enorme calidad. Ni Piqué ni Umtiti, que regresaba al eje de la zaga, pudieron seguir su galopada. Ter Stegen no vio salir el balón que ajustó al palo el atacante rayado.

Enorme el rendimiento de un equipo que sólo había tirado una vez entre los tres palos del portero alemán y al que le costó en exceso volver a acercarse a las inmediaciones del área azulgrana. Reaccionó el Barcelona y lo hizo a la inversa, con Messi de asistente y marcando Piqué el gol del empate. Aprovechó el zaguero un centro medido del argentino para no fallar a un metro con la testa.

Cortaba así la inercia positiva del Rayo y llegaba al descanso equilibrando las fuerzas. Todo sería más fácil minutos después de reanudarse el choque con un penalti sobre Semedo que aprovecharía Messi para marcar el 2-1 y darle la vuelta al marcador.

Viendo que el Rayo se quedaba sin capacidad para reaccionar, el Barcelona metió atrás al rival y la segunda mitad del choque se convirtió en un auténtico monólogo azulgrana a la espera de ampliar su renta de goles. Esta mayor diferencia llegaría con el gol Luis Suárez, un señor tanto de la mano de Rakitic, que triangulaba en el área pequeña para dejar solo al goleador. Fue el último del partido aunque por merecimientos debió el Barcelona acabar con más tantos a favor.