Polémica

Los canteranos 'robados' por los que Fernando Roig explotó

Fernando Roig, presidente del Villarreal./EP
Fernando Roig, presidente del Villarreal. / EP

Las promesas amarillas Germán Valera, Brian Fariñas y Nico Serrano recalaron en Atlético de Madrid, Barça y Athletic a coste cero, ya que eran menores de 16 años

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

La airada reacción del presidente del Villarreal, Fernando Roig, tras el empate 'in extremis' del Barça ante su equipo en el Estadio de la Cerámica, sorprendió a propios y extraños. «Nuestra cantera es la mejor de España. Para eso vienen todos los equipos grandes, para robarnos jugadores. Desde aquí lo denuncio públicamente: me parece fatal que equipos se dediquen a robar a jugadores de quince años antes de que sean profesionales», se quejó el dirigente del 'submarino' nada más concluir el partido. «Que conste: Barcelona, Atlético de Madrid y Athletic, uno cada uno», señaló concretamente.

Lo que parecía una reacción fruto de la frustración de ver cómo puntos vitales se volvían a escapar en la pelea del Villarreal por escapar de la quema del descenso esconde detrás las historias de Germán Valera, Brian Fariñas y Nico Serrano, tres promesas de la cantera amarilla que volaron lejos de tierras castellonenses dejando un gran malestar en el seno de la entidad amarilla. Lo cierto es que hasta cumplir los 16 años, los canteranos no pueden firmar un contrato profesional al uso, con su correspondiente cláusula de rescisión, por lo que los grandes clubes aprovechan las etapas de formación previas a esta profesionalización para incorporar a jóvenes talentos de otras canteras a sus estructuras de formación sin pagar cantidad alguna a los clubes de origen, que se ven totalmente impotentes para blindar a sus jugadores si estos han sido ya convencidos de hacer las maletas. Estas son las maniobras de la que Roig se queja amargamente.

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Antes de los 16 años, lo único que un adolescente puede firmar con una entidad son contratos de formación, ya que los menores de esa edad no pueden ser dados de alta en la Seguridad Social. La política del Villarreal en esos casos es la de negociar con el club de origen el fichaje, algo a lo que no está obligado y que en el club amarillo sólo evitan si detectan que el joven jugador no tiene vínculo contractual alguno con otra entidad.

El infantil Brian Fariñas protagonizó el primer capítulo de esta polémica después de su incorporación al Barça tras destacar en el torneo LaLiga Promises del pasado verano. No obstante, desde el club catalán sostienen que el jugador, actualmente en el infantil A azulgrana, se encontraba libre después de haber causado baja en el infantil B del Villarreal.

El segundo caso tiene que ver con Nico Serrano, un cadete navarro que fue fichado por el Athletic procedente del Villarreal, que a su vez lo había fichado en etapa alevín del Osasuna. El caso provocó la anulación de la comida oficial en Bilbao entre la directiva del club vasco, encabezada entonces por Josu Urrutia, y sus homólogos del club castellonense, antes del partido entre rojiblancos y amarillos correspondiente a la primera vuelta liguera. La llegada de Aitor Elizegi a la presidencia del club vizcaíno parece haber suavizado la relación entre ambos clubes, cuyas directivas sí se encontraron cordialmente antes del partido en La Cerámica.

Ya en el pasado mes de octubre, se produjo el último episodio de esta particular guerra de las canteras, cuando Roig canceló la habitual comida de directivas antes del partido entre el Villarreal y el Atlético de Madrid en La Cerámica por la incorporación de Germán Valera a la cantera colchonera. El joven futbolista murciano, que juega actualmente en el juvenil rojiblanco y es internacional sub-17, voló con destino a la capital después de que los ojeadores colchoneros se fijasen en él y de que el Atlético estuviese rápido en convencerlo para cambiar de aires, sin que su partida tuviese contraprestación económica alguna para el Villarreal. «No me voy a sentar a comer en la misma mesa con el Atlético de Madrid», aseguró con contundencia Roig, indignado con un club con el que ya había tenido sus más y sus menos por el traspaso de Rodri el pasado verano.