El atribulado señor Müller

Müller, durante el partido contra Italia en la Eurocopa. /
Müller, durante el partido contra Italia en la Eurocopa.

«Es un ganador, me satisface su rendimiento y seguro que llegarán sus goles», dice Löw sobre la sequía del astro bávaro en las Eurocopas

IGNACIO TYLKOMadrid

Aunque disfrutará de un día más de descanso que Francia para la gran semifinal de la Eurocopa que se disputa el jueves en el Vélodrome de Marsella, los problemas físicos y en algún caso mental hacen mella en la selección alemana. En primer lugar, Joachim Löw, muy criticado en su país por cambiar el estilo y modelo de su equipo en función de Italia, deberá darle varias vueltas de tuerca a su once en vista de la lista de damnificados tras la batalla de cuartos.

El técnico de la 'Mannschaft' confirmó este lunes en Évian que, definitivamente, Sami Khedira no estará ante los anfitriones a causa de una lesión en el aductor izquierdo. Mientras, su sustituto frente a los italianos, el veterano Bastian Schweinsteiger, sigue en duda. El centrocampista del Manchester United, que viene de una larga ausencia por una lesión en su rodilla derecha, sufrió ante los 'azzurri' una «leve elongación de ligamento interno, que se agravó un poco más tras el partido», subrayó Löw, pendiente de su evolución. Además, el central Mats Hummels está sancionado y el ariete Mario Gómez se pierde lo que resta del torneo por una rotura de fibras en los isquiotibiales.

En el plano psicológico, Löw prepara a sus pretorianos para un choque frente a un rival «menos previsible» que Italia, y «más liberado» tras someter a Islandia. Y, sobre todo, se afana en recuperar a Thomas Müller, negado ante el gol. A su alarmante falta de efectividad en las Eurocopas, ante Italia añadió el penalti fallado en la tanda decisiva, por suerte para él sin consecuencias luego por los errores de los rivales y los aciertos de su compañero Manuel Neuer.

Su mirada perdida tras esa pena máxima fallida, lo decía todo. «No me ofreceré más a tirar un penalti. Si hay otra tanda y se me necesita, lo lanzaré. Pero no me presentaré voluntario más», dijo Müller tras el choque de cuartos. Pero ni Löw ni los aficionados de su país renuncian a ver en acción al futbolista mágico al que todos están acostumbrados y que por el momento es una de las estrellas apagadas del torneo. Ante Francia tiene una oportunidad de levantar el vuelo. «Müller es un ganador que constantemente quiere vencer. Está pasando por un período en el que no está marcando, pero estoy plenamente satisfecho con él. Con sus movimientos, confunde a los defensores. Lo otro, ya llegará», insiste Löw.

Con un partido de retraso, pero Müller aún podría seguir los pasos de Paolo Rossi en el Mundial de España'82, donde el ariete italiano pasó de villano a héroe y fue Pichichi del torneo en cuestión de días. Le tildaron de fantasma que deambulaba por el campo tras no marcarle a Polonia, Camerún, Perú y Argentina. Pero firmó un triplete inolvidable ante Brasil en Sarriá, anotó dos dianas ante Polonia en semifinales y mojó en la final ganada por los 'azzurri' ante Alemania en el Bernabéu.

En el torneo de Francia, Müller ha jugado los 480 minutos completos de cinco partidos, más la prórroga, y lo ha intentado sin éxito de todas las formas: cuatro tiros a puerta, dos en los postes ante Irlanda del Norte, siete desviados y cuatro rechazados por algún defensor. Pero mantiene la sequía que ya sufrió hace cuatro años en Ucrania y Polonia. La 'Mannschaft' alcanzó las semifinales y el versátil jugador del Bayern regresó a Baviera con la pólvora mojada.

En sus ratos de asueto, el señor Müller juega al golf para tratar de recuperar la inspiración que sí le alcanzó en los Mundiales. Primero en el de Sudáfrica 2010, su primera gran cita internacional, donde compartió el título de máximo anotador con el asturiano David Villa, el holandés Wesley Sneijder y el uruguayo Diego Forlán. Cada uno con cinco tantos. Cuatro años más tarde, en el título mundial de Alemania en Brasil 2016, Müller contribuyó con otras cinco dianas, sólo superado por las seis del colombiano James Rodríguez.

Su efectividad realizadora es muy buena con los números en la mano, con 32 tantos en 77 partidos con la selección alemana. Diez de esos goles después del Mundial de Brasil. Este curso ha sellado 20 dianas en la Bundesliga y acabó tercero en la tabla de artilleros, a 10 del primero, su compañero polaco Robert Lewandowski. Ningún otro jugador de nacionalidad alemana le superó. Por eso resulta tan extraña su falta de puntería en los estadios de Francia, donde ya no marca ni desde los once pasos.

«Yo no afronto los partidos con el objetivo personal de golear, sino de ser útil para que mi equipo genere ocasiones y gane», comentó Müller tras el gran partido de Alemania en octavos ante Eslovaquia (3-0). «Yo no me considero básicamente un goleador, sino más bien un jugador que ensambla al equipo», añadió en Lille. Pero sabe que a los delanteros se les juzga por la efectividad. Löw confía en recuperar su mejor versión, mientras se aísla de los reproches de exjugadores como Mehmet Scholl por jugar en función del rival ante la 'Nazionale'.