Cuatro días para volver a ser España

Vicente del Bosque, pensativo en un entrenamiento./
Vicente del Bosque, pensativo en un entrenamiento.

Después del fiasco ante Croacia, la selección busca corregir errores antes de los octavos contra Italia

ENRIQUE YUNTA

En la zona mixta de Burdeos, los jugadores de la selección desfilaban con el morro torcido, conscientes de que el error les condena a una Eurocopa terrible de aquí en adelante. Al perder ante Croacia, España tiene que viajar por la ruta de los campeones y la primera estación le lleva a Italia, el lunes a las 18.00 en París. «Se ha complicado un poco el escenario, pero nunca sabes dónde está el peligro», confesaba Vicente del Bosque en una charla improvisada con los periodistas de prensa escrita, delatado por una mirada de preocupación porque el cuadro es durísimo.

En el caso de superar a Italia, Alemania y Francia se vislumbran en el horizonte y solo vale el tópico aquel de que «para ser campeones hay que ganar a todos», una sentencia que tiene poco de verdad. Con todo, también hay quien quiere ver el vaso medio lleno presumiendo de historial y de plantilla, igual de preocupados los italianos porque ser campeones de su grupos le ha obligado a medirse a la vigente reina de Europa. «Somos España», presume Andrés Iniesta.

El patinazo ha despertado al grupo después de dos actuaciones muy meritorias, aunque las voces autorizadas no quieren que se disparen las alarmas. «Otra cosa hubiese sido una eliminación, sin vuelta atrás, pero estamos en una situación que podía pasar», sostiene Iniesta. Después de una jornada festiva, en la que algunos montaron una barbacoa mientras otros prefirieron comer en Saint-Martin de Ré, hoy se vuelve al trabajo. Hay mucho que hacer.

Portería a cero, básico

España, por su propia experiencia, sabe que para optar a un título en un gran torneo necesita dejar la portería a cero. En la Eurocopa de 2008, recibió tres tantos (todos en la fase de grupos); en el Mundial de Sudáfrica, fueron dos (también en la fase de grupos); y en la Eurocopa de 2012, uno (en el debut). Es fundamental que David de Gea recupere la confianza, señalado ante Croacia porque tuvo despistes, alguna salida cuestionable y falló de manera evidente en el segundo tanto. Se entiende que seguirá siendo el portero titular.

Más ideas y opciones desde el banquillo

Vicente del Bosque vio las cosas tan bien que pensó que no eran necesarios los cambios, repitiendo equipo por tercera vez tal y como hizo en la primera fase del Mundial de Sudáfrica. Pese a todo, el equipo físicamente no estuvo mal ni acusó el exceso, pero sorprendió a todos que el preparador no diera minutos a otros futbolistas. Parece que hay un once definido y por ahí se pierde algo de factor sorpresa. Además, también es necesario que la gente aporte desde el banquillo cuando el partido reclama aire fresco. Bruno, con 63 minutos, es el suplente con más presencia, por delante de Aduriz (59) y Thiago (33). Koke (21), Pedro (11) y Azpilicueta (11) han tenido una participación testimonial en lo que va de Eurocopa, pero más que los cuatro jugadores de campo que no se han estrenado. San José, Bartra, Bellerín y Lucas Vázquez, además de los porteros Casillas y Sergio Rico, siguen esperando una oportunidad.

El despertar de Ramos

Más allá del error del penalti, Sergio Ramos estuvo especialmente superado contra Croacia. Tampoco ante Turquía tuvo su mejor actuación y España necesita que despierte ya que ahora es casi más decisivo lo que se haga en defensa que en ataque, y más contra un enemigo como Italia. El central del Real Madrid, líder indiscutible del vestuario y más ahora que Íker Casillas tiene un papel secundario en el equipo, asume toda la responsabilidad que haga falta, pero aún está lejos de su mejor nivel. En el encuentro de Burdeos, jugó muy condicionado por la amarilla que vio en el segundo partido y pesa sobre él la amenaza de sanción, pues otra tarjeta le dejaría sin jugar el siguiente duelo de la selección -se borran a partir de semifinales-. Se preocupa demasiado de la portería contraria y de saciar su deseo de marcar en la fase final de un gran torneo.

Quien sí parece que está en un buen estado es Gerard Piqué, héroe en el debut con su gol y enchufado en todas las acciones exigentes. Además, los laterales también desarrollan una función clave y más con el estilo de España, pues Alba y Juanfran son dos atacantes más. El primero de ellos es una flecha por la banda izquierda, muy peligroso cuando mezcla con Iniesta y Nolito. El segundo, menos ofensivo, también es vertical y suele llegar a la línea de fondo.

Aprender del exceso de confianza

Quizá por saber que ya estaba clasificada para octavos pasase lo que pasase, la selección tuvo momentos de desconexión evidentes el martes. Por la zona mixta, los futbolistas trataron de transmitir optimismo y entendieron la derrota como un mensaje. «A lo mejor necesitábamos un partido así. Aunque seamos mejores, tenemos que estar todos unidos», expuso Juanfran. «Al final sabes que con el empate te vale, y eso lo piensas», aceptó Nolito. Ahora ya no hay margen de error y en los cruces solo se puede ganar o perder, una simpleza aplastante que activa al personal. «Seguimos siendo España», repitió Nolito, calcando las palabras de Iniesta. Ese es el mensaje.

Recuperar al mejor Iniesta

No se puede decir que el partido de Iniesta ante Croacia fuera malo, ni mucho menos, pero es inevitable compararlo con los dos anteriores. Contra la República Checa y Turquía ofreció tal exhibición de buen fútbol que se ganó el aplauso y las portadas de todo el planeta, elegido el MVP en las dos ocasiones sin discusión alguna. Sin embargo, el martes Croacia supo frenar al azulgrana con tres jugadores encima y perdió protagonismo. Como es lógico, si Iniesta pierde brillo, España se resiente.

La cita de Italia exige la mejor versión del manchego, un especialista en descodificar defensas tan rocosas y organizadas como la del enemigo al que la selección española se medirá el lunes en el Saint Denis. Ya en la final de la Eurocopa de 2012, con los mismos equipos en el césped de Kiev, Iniesta desequilibró el duelo y recibió el premio al jugador del torneo, siendo mítica la foto de cinco italianos tratando de robarle el balón. También David Silva juega un rol fundamental en ese sentido.

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