Octavos I Vuelta

Messi tiene que jugar siempre

Los jugadores del Barça celebran uno de sus goles al Levante en el Camp Nou. / EFE

El astro argentino es clave en el 3-0 a un Levante que queda a expensas de los despachos por presunta alineación indebida del Barça en la ida

P. RÍOSBarcelona

Ponga un Messi en su vida y olvídese de todo. Eso debe pensar el barcelonismo que vio cómo su equipo goleaba al Levante, volteaba la eliminatoria copera y está ya en cuartos de final, presunta alineación indebida mediante, merced a una enorme actuación de su estrella.

Fue Messi clave de principio a fin en el choque de vuelta ante el equipo granota, al que no dio tregua. Messi tiene que jugar siempre. Debería ser imperativo legal en can Barça.

Alfa y omega de lo vivido en el Camp Nou, aprovechó su libertad en el centro del ataque para asistir primero y golear después para desesperación de sus rivales. Sigue vivo el Barça tras las dudas de los últimos días y aspira, nuevamente, a levantar por quinto año seguido el trofeo copero.

3 Barcelona

Cillessen; Semedo, Murillo, Lenglet, Jordi Alba (Sergi Roberto, min. 73); Vidal, Rakitic, Arthur; Coutinho (Luis Suárez, min. 63), Dembélé (Denis Suárez, min. 77) y Messi.

0 Levante

Aitor; Coke, Cabaco, Postigo (Jason, min. 70), Róber Pier, Simon; Campaña (Doukouré, min. 68), Prcic, Bardhi; Mayoral (Dwamena, min. 60) y Boateng.

goles
Sánchez Martínez (murciano). Amonestó a Postigo, Rakitic, Murillo, Cabaco, Prcic, Róber Pier.
árbitro
1-0. min. 30. Dembélé. 2-0. min. 31. Dembélé. 3-0. min. 54. Messi.
incidencias
Estadio Camp Nou. 42.838 espectadores.

A veces, el fútbol es muy caprichoso. Fue merecida la goleada y la clasificación de los azulgrana desde el pitido inicial. Nada que ver el planteamiento (no ya los jugadores) y la actitud de los futbolistas que pisaban el verde. Fue acumulando ocasiones clarísimas de gol desde el primer cuarto de hora, presionando la salida de balón del Levante, metiendo una marcha más en cada ataque y llegando con una fluidez notable a la portería rival.

Pero fue la fortuna la que quiso que los primeros goles llegaran a base de carambolas y rechaces inoportunos. Messi y Dembélé hicieron todo lo posible por evitar que Aitor abandonase el Camp Nou imbatido. Fue el más destacado de los suyos evitando una goleada que podría haber sido escandalosa ya al descanso.

Nada pudo hacer en los dos goles en los que Messi habilitó al francés para que el Barça diera la vuelta a la eliminatoria. Huelga explicar que ya nadie pensaba en posibles sanciones o alineaciones indebidas. El Barça funcionaba como lo que es, un grande, y al Levante le era imposible siquiera acercarse a la portería de Cillessen. De hecho, el primer tiro entre los tres palos del meta holandés no llegó hasta el último cuarto de hora de partido.

Antes de ello, el portero levantinista ya era con creces el mejor de los suyos. A Messi lo tenía a raya con paradones de todo tipo que retrasaban la celebración goleadora del argentino. En las postrimerías del primer tiempo también sacaría un gol claro a Coutinho, que en la línea de la última jornada liguera se asoció de forma notable con sus compañeros en ataque.

El Barça no quiso especulaciones de ningún tipo y más allá de lo que pueda ocurrir con el caso de Chumi, los de Valverde salieron convencidos de resolver la eliminatoria por la vía rápida. La sonrisa casi constante de Messi era síntoma inequívoco que no iba a ser una noche agradable para el Levante.

El portero vasco del Levante achicaba aguas mientras los suyos eran incapaces de superar la medular. Messi, libre como el mandamás que es, encontraba todos los huecos posibles para habilitar al resto del tridente ofensivo. Dembélé lo agradeció infinitamente, provocando dos goles que allanaron el camino hasta los cuartos de final de la Copa del Rey.

Ya esperaban Getafe, Valencia, Girona, Sevilla, Madrid, Betis y Espanyol, y el Barça cerró el cupo de ocho y, a expensas de los despachos, la próxima semana, sin descanso alguno, buscará seguir con opciones de levantar un título en el torneo que domina de forma hegemónica el conjunto culé desde hace años.

Pese a la superioridad mostrada durante los primeros 45 minutos, el Levante seguía a un gol de igualar la eliminatoria. Algo a lo que no estaba dispuesto el vigente campeón copero. Bien es cierto que nada se vio del Levante aguerrido y bien plantado de hace siete días en el Ciutat de València. Pero, sea como fuere, Messi seguía a lo suyo y si en la primera mitad sacó su versión de asistente para alegrías de Dembélé, tras el asueto le tocaba el turno a la faceta de goleador. Se estrenaba como goleador en esta edición de la Copa apenas arrancada la segunda mitad y colocaba un resultado ya inalcanzable para los de Paco López.

Igualaba el atacante azulgrana al mítico Kubala con 49 dianas y, quién sabe si será capaz de arrebatarle a Samitier, con 64 goles, el galardón de máximo anotador azulgrana en la Copa. Todo es posible con el de Rosario.

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