La casa de Valencia persigue a Rubiales

Además de esta causa están pendientes dos denuncias entre ambos, una por una posible agresión y otra por un supuesto acoso La arquitecta de su vivienda ratifica ante el juez que el presidente de la Federación quiso pagarle con fondos de la AFE

EFE VALENCIA.

Yasmina Eid-Macheh, la arquitecta que acusó a Luis Manuel Rubiales, actual presidente de la Federación Española de Fútbol y expresidente de la Asociación de Futbolistas Españoles, de haber querido pagarle una deuda personal hinchando facturas de la AFE, declaró ayer como testigo en la causa.

Según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat, se investiga un posible delito de corrupción entre particulares y según los abogados de la arquitecta se ratificó en la versión de los hechos que había ofrecido anteriormente.

Eid-Macheh, visiblemente afectada, estuvo durante más de dos horas ante el juez titular de Instrucción 6 de Valencia, el fiscal y el abogado de Rubiales, al que se dio cuenta de la denuncia y que se ha personado en la causa.

Tras la arquitecta fue el turno del denunciante Miguel Galán, presidente del Centro Nacional de Formación de Entrenadores de Fútbol, al que Eid-Macheh relató su versión de los hechos y a la que grabó sin su consentimiento. Esa grabación fue la que aportó en la denuncia y la que abrió el caso.

En aquella conversación, la arquitecta aseguraba que Rubiales le debía 120.000 euros de la reforma de su casa particular y que le había dicho que tenía problemas de dinero y no le podía pagar.

Para solucionarlo le adjudicó sin concurso y sin un contrato físico el proyecto de la AFE de la 'Casa del Futbolista' y le dijo que de una primera factura de 28.593 euros se descontara 10.500 euros de su deuda personal.

Además de esta causa, hubo otras dos denuncias. Una de Eid-Macheh a Rubiales por un delito leve de agresión que debía haberse celebrado hace unos meses pero que está pendiente de un nuevo informe del forense y otra del presidente de la Federación a la arquitecta por acoso.

Mientras, Miguel Ángel Galán ha pedido ampliar las responsabilidades al sindicato si se prueba el fraude. «Si la arquitecta no miente y es todo verdad que caiga el peso de la ley contra quien caiga, no sólo sobre Rubiales sino sobre más gente que puede haber en la AFE», dijo.

Miguel Ángel Galán añadió que al ser consciente de los hechos, pidió explicaciones en la AFE y se lo desmintieron. «Del contenido de mi declaración no puedo decir nada porque nos han hecho firmar un papel comprometiéndonos a mantener el secreto de sumario. Ahora el juez decidirá si continua con más testificaciones como pedí en la denuncia y con más diligencias previas o si considera que hay que archivar la causa. Que se haga justicia y si Rubiales es inocente pues ¡olé! y que tenga todo el reconocimiento público de que lo es», apuntó.

Galán admitió que grabó la conversación con la arquitecta sin su consentimiento y que tras su denuncia ella no quiso hablar con él. «Le sentó mal, pero hoy me ha saludado. Ante unos delitos tan graves no puedo dejar de denunciar».

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