Un futbolista del Històrics Valencia, hospitalizado por una agresión

Un futbolista del Històrics Valencia, hospitalizado por una agresión

El joven de 18 años recibió el alta por la tarde pero puede necesitar una operación tras el puñetazo del otro jugador, que le rompió el pómulo

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

La violencia sacude de nuevo el fútbol amateur. En un partido disputado el pasado domingo entre el Cabanyal Canyamelar y el Històrics Valencia, correspondiente a Segunda Regional, categoría de aficionados, un joven jugador sufrió una brutal agresión por parte de un futbolista rival y tuvo que ser trasladado al hospital Casa de la Salud de Valencia, donde pasó la noche y fue dado de alta ayer por la tarde. Recibió un puñetazo que le provocó una rotura de pómulo con desplazamiento y una fisura en la cuenca del ojo.

El joven futbolista, de 18 años, se encuentra en su domicilio pero el médico especialista le emplazó hasta el jueves o el viernes, hasta que baje la inflamación de la zona, para decidir si debe ser operado, en función de cómo evolucione.

Los hechos ocurrieron en los últimos minutos del partido, cuando el agredido le realizaba un marcaje a su rival tras un saque de banda y ambos cayeron al suelo. Al levantarse, el agresor, de 31 años, futbolista del Canyamelar, propinó un puñetazo en la cara que dejó mareado al agredido, que tuvo que abandonar el campo y tumbarse en un banco, conmocionado por el golpe. Después se personó la Guardia Civil en las instalaciones y realizó el atestado sobre la agresión, antes de que el agredido fuera trasladado al hospital.

En el Canyamelar estudiaron durante el día de ayer lo ocurrido y la directiva se reunió con el futbolista autor del puñetazo para pedirle explicaciones. El agresor mostró su arrepentimiento pero hizo saber que él también sufrió daños en la jugada con el otro joven, que le provocaron un desplazamiento de mandíbula por el que necesitó ir al hospital, según manifestó a su club, aunque el agredido asegura que esto no es posible, ya que él no le hizo nada. Esto motivó que el Canyamelar frenara su idea inicial de expulsarlo del equipo y de momento se encuentra apartado del grupo. La clave es que en el momento de la agresión, el balón estaba en la otra parte del campo y casi nadie pudo observar con claridad el puñetazo, al estar atentos a la otra jugada.

En el Canyamelar defienden que sus normas son estrictas y no cabe la violencia, por lo que en unos días se plantean que el agresor cause baja del club, pese a que hasta ahora no había protagonizado ningún episodio de este tipo y se había mostrado como un jugador correcto. El club se interesó por el estado de salud de la víctima, al igual que el resto de la plantilla, y lamentaron lo sucedido el domingo.Tanto el joven agredido como su familia pretenden olvidar este episodio lo más rápido posible y el jugador quiere seguir dedicándose al fútbol, pese a que ahora admite que tendrá algo de miedo.

 

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