El miedo de sus rivales protege a Roglic

El líder de la Vuelta, Primoz Roglic (i), junto a Miguel Ángel López y a su compatriota Tadej Pogacar, al cruzar ayer la línea de meta. / AFP
El líder de la Vuelta, Primoz Roglic (i), junto a Miguel Ángel López y a su compatriota Tadej Pogacar, al cruzar ayer la línea de meta. / AFP

'Superman' lanza un ataque tardío que al líder le cuesta controlar y hace perder terreno a Valverde

J. GÓMEZ PEÑALA CUBILLA.

Anunciaban lluvia y el sol se animó a ver el estreno de una montaña hecha para el cine, La Cubilla. Con esa luz inesperada apenas se vio nada. Sólo al final, cuando jirones de niebla ocultaron la cima, se descubrió que Primoz Roglic, el líder, no es invulnerable. Era tarde ya para esta etapa, pero abre las expectativas para la última semana de la Vuelta.

Para cuando el equipo Astana, el de 'Superman' López, se dio cuenta de que Roglic es abordable, la etapa ya se agotaba. Es el poder del esloveno, que asusta con su mera presencia. Sus rivales malgastaron el puerto más duro del día, San Lorenzo, y también el más peligroso, la Cobertoria. Y sólo en el más bello y suave, La Cubilla, 'Superman' se atrevió a sacar a Roglic de la madriguera del equipo Jumbo. El colombiano tuvo su minuto de furia. Valiente. Se tragó esta niebla que ya habla del invierno y sopló su aliento de fuego. Dragón. Su llamarada sacó de punto a Valverde, al que tuvo que sostener un dorsal que crece, Marc Soler.

A López le siguió Pogacar. A unos metros, Roglic, por primera vez en esta Vuelta, no respondió de inmediato a un reto. Eso sí, el esloveno, frío, evitó el pánico. Fijó su ritmo sin atascarse y nunca se sintió desbordado. Remontó y se pegó a López y Pogacar. Juntos entraron en la meta, lejos de Jakob Fuglsang, que ganó la etapa, pero con 23 segundos sobre Valverde y dos minutos y medio sobre el menguante Quintana. El murciano sigue segundo en la general, a 2.48 de Roglic, y ve cómo Pogacar se le arrima. El joven esloveno está a 54 segundos de Valverde. «Bueno, el día anterior gané 40 segundos y ahora he perdido 20. Lo uno por lo otro», concluyó el campeón del mundo. Prefería fijarse en el detalle del día que ni la niebla pudo tapar: «Roglic ha tenido un poco de debilidad». En eso pensarán todos durante la jornada de descanso.

Claro que luego, escuchando a Roglic, todos rebajaron sus esperanzas. El esloveno mantiene firme el candado sobre la Vuelta. «No he salido a por López porque iba pendiente de Valverde. Cuando he visto que Alejandro lo pasaba mal he cerrado el hueco con López y Pogacar». Así lo explicó. Y quiso disipar otra duda, basada en el descenso de su rendimiento durante el final del pasado Giro. «No le temo a la tercera semana. Al revés, estoy deseando que empiece», dijo vaciando una cerveza sin alcohol. No parecía muy preocupado. Sólo Roglic se ve por dentro. Sólo él sabe si estuvo contra las cuerdas o si en todo momento dominó la situación. Son sus rivales los que tendrán que resolver el enigma en la montaña que resta sin esperar al final del último puerto.

Aunque no lo parezca, Roglic sí tiene un punto débil. Su 'talón de Aquiles' es fisiológico. Se vuelve vulnerable cuando a él o a su director les aprieta la vejiga. En el pasado Giro, el técnico del equipo Jumbo paró a mear en el peor momento, en plena batalla y justo cuando Roglic sufrió un percance. Ese apretón ajeno le costó tiempo y un buen susto. En esta Vuelta, la micción a destiempo fue suya. El líder, convencido de sus fuerzas y de las de sus gregarios, paró a regar la cuneta antes de iniciar el primer puerto de la etapa, el duro San Lorenzo. Tuvo mala suerte. El Education First no había colocado a nadie en la fuga y aceleró. A muerte. El pelotón explotó. Hemorragia de dorsales. Roglic, apresurado, pidió auxilio a los suyos. Durante ese inicio de cuesta, el líder estuvo fuera de juego. Lo solucionó enseguida. Nadie lo aprovechó para atacarle.

La etapa, en la fuga

Con el esloveno de nuevo al mando de la carrera, la fuga pudo seguir a su antojo. El esplendor de la montaña asturiana protegió la aventura de Barceló, Bizkarra, Luis León Sánchez, Fuglsang, Conti, Gilbert... Con ellos iban Madrazo y Bouchard, que entraban en combusión en cada pelea por los puntos de la montaña. El francés, que con 27 años es un debutante, no tiene tiempo que perder. Y batió al cántabro en San Lorenzo y en la Cobertoria, donde la niebla le bajaba la temperatura a un día que desmintió al parte meteorológico: no llovió.

Ni siquiera el antes escalofriante descenso de la Cobertoria erizó la piel del pelotón. La victoria de etapa subía dentro de la fuga por el anfiteatro de La Cubilla, un puerto de formato alpino. Largo, suave. Este paraíso cicloturista no era para Knox, sino para el Astana. Mientras por detrás 'Superman' López preparaba su abordaje, por delante su compañero Luis León Sánchez lanzaba a Fuglsang, el ganador de la Lieja-Bastogne-Lieja que se cayó en el Tour y que al final levantó los brazos en esta montaña descubierta por la Vuelta en la que, por primera vez, se descubrió una fisura en Roglic. El líder lo negó. Habrá que preguntárselo de nuevo en la sierra de Guadarrama como aquí hizo 'Superman' López. Aunque, si se puede, sin esperar tanto.