Claudio Chiapucci: «Siempre exploré el límite y la gente recuerda mi estilo combativo, no cuánto gané»

Claudio Chiapucci, durante la entrevista. / irene marsilla
Claudio Chiapucci, durante la entrevista. / irene marsilla

«Miguel Indurain y yo tenemos una naturalidad increíble, el mayor rival pasa a ser el mejor amigo. Así es la vida», admite el histórico ciclista italiano

TONI CALEROVALENCIA.

Compartió miles de kilómetros de carretera con Miguel Indurain y los españoles nos acostumbramos a verle horas y horas plantando cara al pentacampeón del Tour. Claudio Chiapucci (Uboldo, Italia, 1963) ha vuelto a Valencia para protagonizar, junto al propio Indurain y Ricardo Ten, la 'Marcha Ciudad de Valencia'. Su mirada continúa muy viva «y el motor está bien». Al habla un Chiapucci que subió seis veces al podio de las grandes vueltas pero nunca escaló a lo más alto del cajón. Aunque para él eso sea lo de menos.

-Bromeaba usted diciendo que su genética es especial. ¿Son especiales los ciclistas?

-Sí, me encuentro bien. Lo hemos visto en unas pruebas que me he hecho en el 9 d'Octubre. Con 55 años, el motor está bien. Salgo bastante con la bici porque para mí el ciclismo es una pasión, no sólo un trabajo. Antes era un trabajo, ahora tengo que disfrutar y ver lo que no vi cuando era ciclista. Cuando estás en competición, el exterior no puedes verlo. Ahora disfruto muchísimo.

-Contador repite que estaba deseando olvidarse de la báscula...

-Es normal, cuando eres profesional tienes que estar perfecto. Te olvidas de todo lo que es la vida normal. Después nada de eso queda ya pero se abre un mundo, eso seguro. Para alguien que ha sido ciclista durante mucho tiempo la despedida es el momento más difícil.

-¿La suya fue difícil?

-Hay quien lo asume rápido, otros muchos que se deprimen. Cambia una vida. Yo lo llevé bien porque no acabé rápido, seguí entrenando, cada vez un poco menos, alguna vez hacía alguna competición...

-¿El ciclismo de ahora le gusta o ha perdido autenticidad?

-La tecnología ha mejorado mucho, pero no siempre de forma positiva. La competición ahora es diferente. No puedes sacar diferencias como en mi época, con una escapada o un ataque imprevisible... Eso se hace de forma natural. Ahora todo es perfeccionismo, yo creo que el ciclismo no tiene que ser perfeccionismo. No somos máquinas, somos humanos y por tanto, naturales. Yo viví así el ciclismo, atacando cuando estaba bien, atacando cuando veía que los otros no estaban bien. Disfrutando del momento.

-Era un alma libre...

-No me podía parar, eso es natural. Exploraba el límite al que podía llegar. En carreras más largas fue dónde más gané. Etapas históricas, de más de doscientos kilómetros, 250 quizás... He ganado en Sestriere, la Milan-San Remo, una clásica que era imposible pensar en ganar.

-Ha venido mucho a Valencia, ¿qué le gusta de la ciudad?

-Es la ciudad que más me gusta de España. Hay de todo: playa, montaña, pueblos bonitos... Se vive bien la noche, se come bien, se disfruta de la cultura... Todo eso me gusta.

-Y la gente le quiere...

-Sí (interrumpe), muchísimo.

-Me refería a que en los 90 mirábamos la tele esperando a que usted no tuviera el día bueno...

-Sí, eso sí... El Tour ha sido muy importante por el duelo con Miguel... Hemos coincidido en varias ocasiones, por ejemplo en la carrera que organizo en Francia, y cuando llamé a Miguel para invitarlo vino tranquilamente, sin problemas. Para mí que un campeón como Miguel, sin preguntar más veces, dijera que sí a la primera... Hemos coincidido en ataques, en duelos, en carreras y sin embargo hubo otros ciclistas que llamé y no vinieron o dudaban. Miguel dijo: 'sin duda, estaré'. He conocido a muchos ciclistas y Miguel y yo tenemos una naturalidad increíble.

-¿Qué otros rivales le dieron guerra en la carretera?

-Estaba Bugno, por ejemplo. Sí, Bugno. Es uno de los que yo he invitado y no ha venido (sonríe). Tiene un carácter diferente, no es carismático. Ha vivido el ciclismo como un trabajo y no como una pasión.

-O Rominger.

-Rominger es más frío. Siempre tuve buena relación con él, pero la acabamos perdiendo. Con Miguel nos encontrábamos y el rival que más pensaba que era el más rival, llega a ser el más amigo. Es así la vida.

-Seis podios en grandes vueltas y otro en un Mundial pero nunca ganó una grande. ¿Le duele?

-Veo lo que la gente ha visto y lo que siempre me han preguntado. Cuando atacaba, cuando descendía, cuando esprintaba... A la gente le gustó la forma en que yo competía, no lo que he ganado. Se puede ganar más o menos, pero lo que más le importó a la gente es mi estilo atacante, luchador y combativo. No se olvidan de cómo actuaba con la bici.

-La muerte de Pantani sacudió a su país, ¿cómo la recuerda?

-Fue mi compañero y cuando era joven no era así. No era muy abierto, estaba concentrado en su trayectoria. Los problemas vinieron después, cuando empezó a ganar. Ya estaba en otro equipo, con otra gente. Estuvo con gente que no eran amigos, han disfrutado de él pero no por amistad. Eso nos ha pasado a todos, pero si tienes cabeza y lo comprendes, no pasa nada. Si estás flojito de carácter, si tienes un problema... Es como la gente normal que tiene problemas y toma drogas. Hay muchas cosas que no puedes comprender.

-¿Le molesta que en las entrevistas le preguntemos por el dopaje en el ciclismo?

-Ahora es más natural, antes me molestaba mucho. Al principio se hablaba de eso, pero siempre de ciclismo. Cuando sale un tema de dopaje, hablamos de ciclismo. Cuando sale en otro deporte, por ejemplo, fútbol, dicen: 'oh, el futbolista, pobre'. No comprendo esta diferencia, el dopaje del futbolista es el mismo. Es igual. Cuando hay un problema de dopaje lo que es, es. Tiene que haber una ley igual para todos.

-¿Cree que ahora el pelotón está más limpio en ese sentido?

-¿En el ciclismo? Más o menos igual. ¿Cuántos ladrones hay ahora, menos que antes? No se puede saber, no puedes saber dónde están los ladrones, cómo son... Hay cárcel, hay policías, pero siempre hay ladrones.

-¿Le impresiona que Valverde ganara el Mundial con 38 años?

-Siempre me ha gustado Valverde, un ciclista que gana todo el año, de principio de temporada hasta el final. Ha pasado momentos difíciles y ha seguido mejorando. Es la clase. Valverde tiene tanta calidad que sólo tiene que concentrarse en la bici... Y cómo ha ganado el Mundial... He hablado de él siempre bien, desde el primer día que lo conocí. Es un corredor que me ha gustado, como Contador. Contador es más mi estilo para las carreras por etapas, pero Valverde es más completo.

-¿Falta una figura italiana?

-Falta una gran figura. Aru ya tocó su límite. No es como Nibali, el último carismático e inteligente y sigue cada año siendo un ciclista que gana, de nivel... Aru pensaba que era la figura, pero no es así.

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