El Astana llega al hotel a las cinco de la mañana

Omar Fraile, en el telesilla en el que fueron evacuados tras la etapa del domingo. / d. sánchez
Omar Fraile, en el telesilla en el que fueron evacuados tras la etapa del domingo. / d. sánchez

J. GÓMEZ PEÑA

pau. Pasadas las cinco de la mañana de ayer, el autobús del Astana llegó al fin al aparcamiento del hotel Kyriad Prestige, en los alrededores de Pau. Dentro iban todos los corredores salvo 'Superman' López, que, afortunadamente para él, se había desplazado en coche tras pasar en la cima de Els Cortals d'Emcanp el control antidopaje. Fue el único con suerte. A los demás les atropelló la caótica evacuación de la montaña andorrana tras la finalización de la etapa. Primero tuvieron que hacer cola, embarrados y tiritando de frío, para meterse en las cabinas del telesilla que bajaba desde la estación de esquí hasta donde esperaban los autobuses. Y luego, ya en la carretera para recorrer los 400 kilómetros que iban de Andorra a Pau, les pilló el monumental atasco provocado por un accidente de tráfico en Francia. Estuvieron tres horas detenidos. Por eso llegaron de madrugada al hotel.

El Astana marcó el ritmo de los últimos kilómetros de la etapa pirenaica. López afrontó la subida final con unos 35 segundos de ventaja. Ahí, el cielo le dio la espalda. El granizo y el aguacero convirtieron un tramo de tierra en un torrente de un palmo de altura. Se cayó. Le pasaron Quintana, Valverde, Pogacar y Roglic. 'Superman', al menos, no cedió mucho tiempo en la meta. La abandonó en coche.

Mientras otros como Roglic se desplazaban hasta Pau en helicóptero (alquilado por su equipo), los gregarios de López bajaron en las cabinas del telesilla con su bicicletas a cuestas. Por culpa de la tormenta tardaban media hora en un trayecto que dura tres minutos. El Astana decidió cenar en Andorra e iniciar el largo traslado después. Partieron sobre las ocho y media.

Accidente de tráfico

La noche iba a ser larga. Por la boca francesa del túnel de Envalira se colaba la espesa niebla que esperaba en el descenso hacia Francia. No se veía nada. Pasada la localidad de Foix y apenas unos vehículos por delante del autobús en el que viajaban Fraile, los hermanos Izagirre y Luis León Sánchez, se produjo un accidente. Un coche que venía en sentido contrario invadió la calzada por la que circulaba una camión de la Vuelta. El automóvil quedó destrozado. El piloto, que no llevaba el cinturón de seguridad, estaba ensangrentado y muy grave.

La médico del Astana fue la primera en atenderle. Por efecto del golpe, la víctima estaba en el asiento del copiloto. Eso sucedió sobre las once de la noche. La carretera quedó cortada, sólo iluminada por las luces de las ambulancias y la policía. Los ciclistas permanecieron allí más de tres horas. A las cinco y pico, cerca del amanecer, llegaron a la meta de su etapa más larga. «Hay que tener un trato más humano con los corredores», se quejó López.