La afición desafía a la lluvia en la etapa más valenciana

Miguel Ángel López, rodeado de aficionados ayer en Cullera. / afp/josé jordan
Miguel Ángel López, rodeado de aficionados ayer en Cullera. / afp/josé jordan

Valverde y Quintana se llevan la mayor parte del cariño | El público responde a la cita y Momparler, seleccionador nacional, apuesta por el veterano murciano de cara al Mundial del día 29

LOURDES MARTÍCULLERA.

Hace 19 años que Jairo Romero abandonó su Colombia natal. El destino le llevó a Cullera. Se asentó en la localidad de la Ribera junto a su familia, y se trajo costumbres y pasiones que nunca dejó de lado. Como el ciclismo. Ayer, en su nuevo hogar conoció a su ídolo. «Nairo (Quintana) es uno de los mejores deportistas que tenemos no sólo en Colombia, también es un poco de todos los que amamos este deporte. Por eso hemos salido a la calle para verle a él y sus compañeros», relataba.

La cuarta etapa de la Vuelta arrancó a las 13:15 horas. Pero en realidad lo hizo mucho antes. A media mañana, centenares de aficionados al ciclismo hicieron frente a las amenazas de lluvia y salieron a las calles de Cullera, paraguas en mano, para disfrutar de todas esas actividades paralelas a la Vuelta que sirven para calentar motores. César Díez tiene diez años, vive en Madrid y «nunca» aprovechó tanto sus vacaciones: «Me hace mucha ilusión ver a los ciclistas», decía mientras no quitaba ojo a una camiseta oficial de la prueba que finalmente se llevó a casa de recuerdo. No tiene ningún ídolo: «Lo importante es el espectáculo», reflexionaba mientras explicaba a su madre cuál era el mejor punto para ver pasar al pelotón.

Tanto este joven aficionado al ciclismo como el resto de personas que se acercaron a Cullera tenían los 11 kilómetros del recorrido urbano para disfrutar de los Valverde y compañía. Pero algunos querían más. Por eso al verles pasar, se subieron a sus respectivos vehículos y se marcharon rumbo a El Puig, última parada de la etapa. Esto provocó pequeñas retenciones a la salida del municipio de la Ribera. El tiempo, al menos, aguantaba. Por delante, la etapa de la Vuelta que más municipios atravesaba para completar los 175,5 kilómetros.

Tres ciclistas ya han sido multados por arrojar objetos durante la etapa en zonas sin público

En Alzira, los miembros de un club de atletismo tomaron una rotonda para animar a Valverde. Aunque una vez más, las banderas que más se sacaron fueron las de Colombia. En una etapa llana, perfecta para los velocistas, como la de ayer, el punto álgido eran los 495 metros del Oronet. Un puerto de tercera categoría del que Alberto Contador tiene un buen recuerdo y que cada día, sobre todo fines de semana, decenas de aficionados al ciclismo suben a coronar.

Ayer, era un día para hacerlo. Los que decidieron ver a los profesionales tuvieron que subir bien pronto para evitar los cortes de tráfico. Y justo allí, a unos 50 kilómetros de la meta apareció la esperada lluvia. Habían pasado unas tres horas del inicio de la carrera. La tormenta desanimó a algunos aficionados. Aunque en la mayoría del recorrido los ciclistas recibieron el apoyo de los valencianos, la llegada a los pies del Castillo de Jaume I en El Puig estuvo un tanto deslucida. Aunque los que estuvieron animaron como el que más.

No se perdió la victoria del neerlandés Fabio Jakobsen el seleccionador español de ciclismo. Pascual Momparler reflexionó sobre el recorrido del próximo Mundial de Yorkshire que tendrá lugar el 29 de septiembre: «No es el más propicio para el equipo nacional, pero la distancia le puede venir muy bien a Alejandro Valverde, es un gran fondista».

Tanto el ciclista del Movistar, como el resto, ya saben qué les puede ocurrir si arrojan objetos a la calzada. Este año, la Vuelta, al igual que el Tour, sanciona económicamente a aquellos miembros de los equipos que lanzan bidones o envoltorios de comida también en lugares sin público. De hecho algunos ya han sido multados en la prueba española. En la segunda y tercera etapas, tres ciclistas fueron cazados por los comisarios de la carrera y multados con 200 francos suizos por tirar basura. La organización espera que a medida que avance la prueba, los deportistas se acostumbren a no ensuciar las calles que recorren y den ejemplo.