El ciclista de hierro

El ciclista de hierro

Salva Marrahí rodará 24 horas en el Ricardo Tormo

MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

Salva no es un currante más. Es un currante, pero no se levanta antes de las 7 para estar en el taller a las 8. A esa hora llega de entrenar, de haber estado rondando con su bicicleta toda la noche. Se ducha, desayuna y, entonces sí, se va al taller a currar. No es Froome, ni Contador, ni Nairo Quintana. Es un chico de Albaida que, con 28 años, tiene más que ganado el apelativo de ciclista de hierro.

Se llama Salva Marrahí y disfruta con el ciclismo de ultrafondo. No se gana la vida sobre las dos ruedas. Esa es su pasión. Sus habichuelas salen del taller de carpintería metálica en el que trabaja. Para su otra vida, la que va sobre dos ruedas, necesita la complicidad de su jefe. «La verdad es que no tengo ninguna queja. Al contrario, gracias que me da flexibilidad puedo irme a participar en carreras», señala el de Albaida.

Este sábado asume un reto que para muchos es mayúsculo. Quiere acabar en solitario las 24 horas Cyclo Circuit, que tendrán lugar hasta la mañana del domingo en el trazado de Cheste. «A ver cómo se da. La idea es parar muy poco, para orinar y alimentarme», señala Salva Marrahí. Sólo un selecto grupo de corredores participan en esta modalidad en un tipo de carrera de resistencia en la que lo habitual es hacerla por equipos.

Lo mejor de todo es que para Salva esta cita forma parte de un año de transición. De preparación para un 2016 en el que verdaderamente asumirá retos que tiene marcados en rojo. Principalmente, la París-Brest-París, una exigente carrera de ciclismo de ultrafondo de unos 1.200 kilómetros non stop. Para poder participar, previamente hay que acreditar con una tarjeta cuñada unas salidas de 400, 600 y 1.000 kilómetros. «Esta temporada la estoy dedicando sobre todo a prepararme y a conseguir ese requisito», explica Marrahí, que viene de imponerse en las 12 horas de Almería. «El año que viene también me gustaría correr una carrera por toda la costa de Estados Unidos. Son unos 6.800 kilómetros en 20 días», subraya.

Para poder asumir este tipo de carreras necesita una preparación casi marcial. «Al principio de la temporada hago gimnasio y salgo algo a correr. Luego después ya me centro en la bicicleta», asegura. Pero es que ese 'rodar en bicicleta' significa salir de casa y no volver, a veces, hasta el día siguiente: «Cuando entreno, digo que ya volveré».

Los fines de semana, por ejemplo, rueda sábado y domingo. «Los sábados me hago como mínimo 300 kilómetros y nadie quiere venirse conmigo. Mis amigos me dicen que estoy loco. Los domingos sí que salgo con ellos. Tengo novia desde hace poco tiempo... se está acostumbrando ahora a este ritmo», indica.

Los entrenamientos, sobre todo en verano, le obligan prácticamente a hacer dos jornadas laborales. Llega de trabajar a casa por la tarde. «Entonces me alimento, descanso... y luego salgo con la bicicleta. Antes hace mucho calor. Estoy rodando toda la noche, y al día siguiente toca ir a trabajar», comenta Salva, que ha de extremar las precauciones para poder entrenarse con seguridad. Elige carreteras secundarias y lleva un chaleco reflectante e iluminación en la bicicleta. Pedalada a pedalada, el ciclista de hierro se prepara para los grandes retos, como la carrera ultrafondo que corrió en Mongolia el año pasado. Estar 24 horas en vela sobre la bicicleta en Cheste, lo que para muchos es prácticamente imposible, no es sino un paso más en su preparación.