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Volver a Valencia por amor y debutar en su maratón

Sheila Pérez, en un entrenamiento. / lp
Sheila Pérez, en un entrenamiento. / lp

LOURDES MARTÍ

Lo de Sheila Pérez con la carrera a pie no fue un amor a primera vista: «Soy nadadora de competición, y nunca había participado en pruebas de atletismo estricto. De la natación competitiva pasé al triatlón, y de ahí al Ironman. Fue en esta fase de triatleta cuando tuve mi primer contacto con el running». Esta valenciana, nacida el 5 de mayo de 1982, destacaba mucho en natación y ciclismo. «El atletismo siempre fue mi disciplina más débil. Así que me dije: 'Sheila, entrena lo que se te da peor, no lo que se te da mejor'. Me até las zapatillas, y ahí comenzaron mis escarceos con el fondo. Poco a poco fui cogiéndole el truco, y pasé de odiar los entrenamientos de carrera a divertirme muchísimo con ellos. Ahora me encantan. Y aquí estoy hoy, corriendo la prueba reina en mi ciudad: el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP».

El próximo 1 de diciembre Sheila se pondrá por primera vez detrás de la línea de salida de los 42.195 metros que aspiran a etiqueta platino de la IAAF. Antes no había podido hacerlo porque ha vivido en Zúrich en los últimos años. Pero este 2019 Valencia volverá a ser su hogar. «En julio regreso por una razón personal muy bonita: mi novia Arantxa y yo nos casamos. Ella también es de allí, así que ya estaré instalada».

Esta deportista de profesión con cinco carreras, entre ellas traducción e interpretación y filología inglesa, pretende olvidarse del crono en el maratón: «Voy a disfrutarlo en mayúsculas. He competido en deporte de élite durante toda mi vida y esta carrera es un regalito para mí. Pienso pararme a bailar en todas las batucadas, chocarle la mano a todos los niños, pararme a hablar por el camino con toda la gente que ha venido a verme, hacerme fotitos chulas con mi novia, comerme todos los snacks que me ofrezcan y hacer un montón de nuevos amigos en la carrera. Porque lo bonito de una meta no es sólo alcanzarla, sino disfrutar al máximo de las experiencias que el camino te brinda».

Sheila ya ha empezado la cuenta atrás para un maratón cada vez más internacional: «Se habla de él en Zúrich como en el resto de Europa. Su recorrido llano y con pocos giros es sensacional. El buen clima o la cultura, entre otros atrae a personas de todo el mundo y yo estoy muy orgullosa».