Valencianos que laten por África

Corredores participantes en la iniciativa 'Runners for Ethiopia'. / lp
Corredores participantes en la iniciativa 'Runners for Ethiopia'. / lp

Un equipo de fisios atiende a atletas locales: «Muchas veces una lesión que aquí no sería grave supone la retirada por falta de medios» La iniciativa 'Runners for Ethiopia' reparte una tonelada de material deportivo

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. «Para ellos, un regalo es una pulsera. Unas zapatillas lo consideran una oportunidad de sobrevivir». A Manu Zafra se le quiebra la voz mientras habla de Etiopía. Repasa una a una los cientos de fotografías que ha tomado en el país africano en un ambiente maridado con música propia del continente negro. «Allí, el que entra en un centro de alto rendimiento va a saco. Sabe que si va a Europa y gana algo resuelve su vida y la de su familia. Pero un esguince de tobillo le deja fuera porque hay decenas esperando que también quieren ser atletas», comenta el corredor de Rocafort.

Para esa gente, el atletismo es una especie de paraíso. Sueñan con competir en Europa y ganar 10.000 euros en alguna carrera. Para ello se entrenan de sol a sol cada día. Las cuentas son sencillas: un birr, la moneda etíope, se cambia por en torno a 32 euros. El salario medio es de 1.600 birr y el de un profesional cualificado, por ejemplo un médico, asciende hasta los 6.400.

Manu Zafra participó en 2017 en la iniciativa 'Runners for Ethiopia', que se gestó desde Alcoi y que ya está totalmente consolidada. La expedición se divide en dos grupos nada más aterrizar en Adis Abeba, la capital del país africano. Jordi Reig comanda un equipo de fisioterapeutas que se convierten en ángeles de la guardia para esos atletas que tienen condiciones pero que han sufrido alguna lesión. «Muchas veces son dolencias que aquí no serían graves, pero es que allí carecen de medios. Atendieron a 146 deportistas», señala Zafra.

Él forma parte del grupo de runners. Visitaron tres centros de alto rendimiento, el de Debre, el de Agere Salam y el de Beyoki. «La primera noche estábamos en una de las cabañas y escuchamos unos ruidos. Fuera estaban merodeando hienas», recuerda. Ahí, en plena naturaleza, entre árboles, se curten los atletas que algún día llegarán a los Juegos Olímpicos. «Los animales están sueltos. Igual estás haciendo una serie entre árboles, o te sale una vaca y has de esquivarla. Bueno, una vaca, un avestruz, un hipopótamo o un buey», relata. «Nosotros entrenábamos con los juniors y costaba seguirles el ritmo. Creo que ellos iban al 30% de sus posibilidades», indica Manu Zafra.

Eso a pesar del material con el que cuentan. Zapatillas acartonadas, otras agujereadas, alambres a modo de cordones... «Las tienen en un cobertizo y las van usando por turnos», comenta. Por ello, la otra vertiente solidaria de 'Runners for Etiophia' es llevar ropa deportiva. «Este año ha sido una tonelada. Para 2019 ya no vamos a recoger zapatillas usadas porque hay dos marcas que apoyan. Nos centraremos en mallas y en tops para las chicas», indica.

Porque Manu Zafra ya piensa en 2019. «Etiopía es un paraíso por descubrir. La fruta sabe diferente, el café te lo muelen en el momento... Viven al día pero te dan lo que tienen», resalta. Y al corredor valenciano, como al resto de la expedición, se les quedó una espina clavada. El viaje lo completa cada año la participación en el maratón de Awasa, que también tiene un 21k y un 10k paralelos. «Lo suspendieron horas antes de la salida por motivos de seguridad», lamenta.

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