15K Valencia Abierta al Mar: Miles de sueños cumplidos

Miles de corredores cubren ayer los primeros metros de la 15K Valencia Abierta al Mar. / juanjo monzó
Miles de corredores cubren ayer los primeros metros de la 15K Valencia Abierta al Mar. / juanjo monzó

Los corredores bendicen el nuevo circuito de la 15K Valencia Abierta al Mar

MOISÉS RODRÍGUEZ

El paseo de la Malvarrosa fue el escenario donde se cumplieron miles de sueños. Como el del puñado de miembros del Redolat Team que de forma incansable han quedado a entrenar cada miércoles después del trabajo, además de los cientos de kilómetros que cada uno ha quemado en soledad. «Ya había corrido alguna 15K en 1.01, pero quería bajar de la hora», comentaba sonriente Jesús Calvo después de cumplir ese objetivo. Como el que habían alcanzado tres amigos (divertirse) con dorsales de nombres curiosos, 'Excali', 'Qué bien hueles' y 'Zorro del desierto'. Todos ellos llegaron bastante detrás de Ouais Zitane y de Edymar Daniely Brea, pero estaban tan contentos.

Ese es el resumen de la 15K Valencia Abierta al Mar: la felicidad de los miles de corredores que alcanzaron la meta. La carrera organizada por LAS PROVINCIAS estrenaba circuito, más rápido, especialmente en el último tercio, donde se ha eliminado el tramo más revirado. Se ha mantenido, eso sí, la espectacular llegada de más de un kilómetro por el paseo marítimo.

Allí llegó triunfante Zitane, talentoso atleta marroquí que pese a su juventud lleva ya años ganándose los garbanzos en las carreras populares. «Había un poco de viento, pero el circuito me ha gustado. Era rápido, muy bueno, y tampoco nos quejamos del tiempo», comentó. Desde el inicio se integró en un grupo de cinco que se lanzó a por la victoria. En el kilometro 8 ya se sabía que el triunfo era cosa de tres: el propio Zitane, Jaime Villa y el soriano Enrique Fernández.

«Me encanta Valencia. Es la primera vez que corro aquí, repetiré esta carrera», asegura Brea

A los 10.000 metros, el marroquí elevó el ritmo. «Tampoco me interesaba una carrera muy rápida, estoy en modo preparativos para el Campeonato de España de cross del a semana que viene», se defendió Zitane a la pregunta de si podría haber buscado el récord de la prueba. «Había gente de mucho nivel que está entrenando para el maratón», puntualizó, seguramente en referencia a Enrique Fernández, atleta soriano que corrió por casualidad.

«Estoy entrenando para el de Praga. Me tocaba entrenar con series, hemos venido a pasar unos días a una casa que tenemos en Valencia, y decidí que sería más divertido hacer una carrera», señaló el corredor que desde luego tiene buenos recuerdos de la ciudad. «El año pasado hice de liebre para los que iban a 2.17 hasta el kilómetro 30 y hace dos la competí y logré una marca de 2.16», indicó Fernández.

Después de que Zitane enfilase en solitario el camino hacia la meta, Enrique Fernández y Jaime Villa se batieron por la segunda plaza. Ahí fue el menudo atleta de Cárnicas Serrano el que puso la gasolina necesaria en su acelerón para dejar atrás unos metros a su contrincante, los suficientes para ser segundo. Luego, en la meta, ambos charlaban de forma amigable. Estaban tan contentos. «Hacía mucho tiempo que no subía al podio, desde la 15K de Paterna que organiza mi club. Estoy muy contento, me ha salido todo, tanto en posición como en tiempo y sensaciones», afirmó Villa.

«La mejor 15K que he hecho»

«La carrera me ha parecido espectacular. El circuito es totalmente llano, se corre súper bien y la temperatura ha sido perfecta. Esta es la mejor 15K que he corrido», aseguró Jaime Villa. También estaba encantada Edymar Daniely Brea, triatleta venezolana que, mientras prepara la temporada de duatlón acaba de acreditar 1:17:18 en medio maratón (Viana do Castelo el 20 de enero).

Arropada en un grupo de atletas, Brea venía con las cartas bajo la manga de contar con la ayuda de dos compañeros de entrenamiento, Alejandro Fernández y el valenciano Romaric Forques. «He estado en un grupo que iba al ritmo que yo quería, pero luego me han dejado y ellos dos me han arropado», comentó: «Yo no conocía a las rivales, pero venía convencida del nivel al que podía estar yo en la carrera».

Y la prueba le gustó. Edymar Brea promete volver, no sólo a la ciudad, sino a la 16K Valencia Abierta al Mar. «Me encanta Valencia, pero todavía no había corrido una carrera popular, sí había hecho duatlones y triatlones. Me gusta mucho participar en las carreras populares y seguro que el año que viene volveré a hacer esta», promete la venezolana.

Ya sabe, por lo tanto, María José Cano, debutante en la prueba, que tendrá en 2020 una dura rival. La atleta del Cárnicas fue segunda. «Al final, cuando me he quedado sola, me ha costado porque hacía viento, pero estoy contenta», señaló la atleta que la próxima semana correrá el Campeonato de España de cross en el equipo mixto de relevos. Detrás de ella llegó Raquel Landín, que se marchó a casa con molestias.

Los favoritos fueron los teloneros de la serpiente multicolor que en cuestión de minutos tomó el paseo de la Malvarrosa. Allí estaban los amigos del Redolat Team que celebraron como una victoria el objetivo cumplido de forma conjunta de bajar de la hora. En silencio también se marchó a casa sonriente Sergio Montaner, de Correliana, que cada vez está más fuerte. «Lo próximo, el medio maratón de Riba-roja», avisaba tras parar el crono en 1:06:50.

Tampoco pierde el optimismo Juan Marcos García, a pesar del flato que le torturó en el último kilómetro y medio. 1:11:01 fue su marca: «Una pena, quería bajar de 1:10», protestó un instante. Cuando recuperó el aliento, recordó que dentro de nada está compartiendo otro medio maratón con su hermano Rubén y recobró el buen rollo.

Como el que siempre tiene Juan, que volvió a correr una carrera después de pasar por el quirófano. O el de Miguel Ángel Plaza, que ha encadenado dos lesiones con un varapalo en la familia. «Parece que poco a poco estoy recuperándome. Ahora es ya todo de cabeza», señaló el veterano corredor del Cárnicas Serrano, todo un campeón del mundo de maratón. Y sí, además de en las piernas, todo corredor, o runner, o como se quiera denominar sabe que parte de las fuerzas para superar cualquier reto vienen de la cabeza. Ayer, miles de ellos, volvieron a comprobarlo en la Malvarrosa.