Torrijos, la emoción hecha saltador

Pablo Torrijos, en la carrera para uno de los saltos. / efe
Pablo Torrijos, en la carrera para uno de los saltos. / efe

Cristina Ferrando conquista su primer título nacional en altura, Ferrándiz es plata en peso y Diame, bronce en longitud Oro y mínima para el Europeo 14 semanas después de una operación de tobillo

FERNANDO MIÑANA

Echar un vistazo a la cuenta de Twitter de Pablo Torrijos es como condenarse a llorar. Un valle de lágrimas donde lo mismo aparece el discurso de Jesús Vidal en los Goya, que un mensaje de Imanol Ibarrondo recordando que el deporte es injusto y pocas veces recompensa tu esfuerzo pero te garantiza la dignidad y el honor, o una entrevista a un portero de no sé dónde que llevaba más de año y medio sin jugar y reivindica la honradez en el trabajo, anteponer el grupo al individuo y el amor, más allá de los triunfos y los partidos, por entrenar, por intentar mejorar cada día. Y entonces sorprende menos que Torri rompiera a llorar cuando, en su segundo intento, saltó 16,61, una marca que le aseguraba la medalla de oro y una plaza en la selección que disputará el Europeo de Glasgow los tres primeros días de marzo.

Torrijos se fue hacia su entrenador, Juan Carlos Álvarez -el técnico que ha dirigido a los cuatro campeones en saltos horizontales en los Campeonatos de España en Antequera-, y le abrazó emocionado mientras este le observaba divertido. Atrás quedaban las dudas, los dolores y una operación de tobillo, en la cola del astrágalo, el 6 de noviembre. La rápida recuperación para intentar llegar al Europeo 'indoor', la competición donde hace cuatro años, en Praga, se colgó la medalla de plata, su gran éxito internacional, con un récord de España (17,04) días después de saltar por primera vez más de 17 metros. Aquello fue en Antequera y ahí regresó, como en una especie de conjuro, para iniciar su renacimiento apenas un mes después de empezar a entrenar con clavos.

El castellonense, que vive y se prepara en Madrid, a dos aprobados de acabar Criminología, solo tiene 26 años, pero ya conoce la acidez del atletismo, donde, salvo los elegidos, han de hacer muchos intentos para llegar a donde quieren. Por eso deslumbra la facilidad con la que Salma Paralluelo, de 15 añitos, apenas una adolescente, que hace dos meses fue campeona del mundo sub 17 jugando al fútbol, consigue objetivos ni siquiera pretendidos, como hacer la mínima para Glasgow después de otra carrera tremenda en la que logró la medalla de bronce con otra marca soberbia: 53.83, que, además de la mínima, es un nuevo récord nacional sub 18 y sub 20. Salma, que sigue jugando al fútbol en el Zaragoza y sigue sin decidir su deporte del futuro, irá el Europeo.

El castellonense, que vive y se prepara en Madrid, está a dos asignaturas de acabar Criminología

Pero el atletismo no son matemáticas. Como bien sabe la valenciana Fátima Diame, quien, siendo todavía júnior (2014), se proclamó campeona de España de 60 y longitud. Allí se destapó un talento descomunal que tarda en cristalizar. Hace unos días saltó 6,54, una marca, la mejor bajo techo de una española en los últimos siete años, que la colocaba cuarta en el ranking nacional de todos los tiempos. Pero en Antequera se quedó en unos 6,21 que apenas le valieron para colgarse la medalla de bronce tras Leticia Gil (6,25) y Cora Salas (6,23). Aunque la alumna de Rafa Blanquer podrá desquitarse en Glasgow.

Quien tiene una buena colección de medallas es Cristina Ferrando, pero a la saltadora de altura le faltaba la de oro. La atleta de Claudio Veneziano, de Benicarló, la consiguió ayer con un salto de 1,82. Su compañera en el Playas de Castellón Paula Ferrándiz, que entrena en Alicante con Antonio Lora, se llevó la medalla de plata en lanzamiento de peso (14,76) y solo cedió ante una institución como Úrsula Ruiz, que sumó su décimo título consecutivo (17,14, mínima para Glasgow).

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