HISTORIAS DE 42,195 KM

Romana intentará conquistar Valencia a la tercera

Romana Di Lillo, con sudadera verde, en el podio durante una prueba. / lp
Romana Di Lillo, con sudadera verde, en el podio durante una prueba. / lp

LOURDES MARTÍ

Cuando el próximo 2 de diciembre Romana Di Lillo se enganche a la camiseta el dorsal del Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP habrá cumplido un objetivo que se le ha resistido durante las dos últimas ediciones. «En 2016 una fascitis plantar con espolón a 20 días de la carrera me obligó a parar y en 2017 no pude participar por problemas físicos que me obligaron a reducir los entrenamientos. Me he vuelto a inscribir para la próxima edición, eso sí, he pagado el seguro de cancelación por si acaso», afirma esta previsora italiana afincada en Barcelona.

A sus 49 años espera al fin debutar en los 42 kilómetros de una ciudad que conoce en profundidad y que tilda de perfecta para correr: «Es rápida y está muy bien organizada, mi marido ha participado en el maratón de allí y yo he hecho tres veces el Medio Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP y una 10K, nos encanta bajar hasta allí para practicar esta pasión que compartimos», reconoce esta atleta quien destaca la rapidez de la prueba. «Me gusta hacer buenos tiempos, no es que sea muy competitiva pero sí mejorar, mi objetivo es bajar de las 3 horas 20 o acercarme a esa marca», afirma Romana quien se alegra del nuevo trazado: «Este año van a haber pequeños cambios que la hacen todavía más rápida y eso a mí me encanta. Las avenidas son anchas y la gente anima mucho, en cualquier lugar hay personas, a nivel organizativo es de admirar, no hay que hacer casi colas», añade esta italiana nacida en Milán que curiosamente no ha disputado ningún maratón ni en su ciudad natal ni en Barcelona. «Mi marido es vasco y hemos corrido juntos en San Sebastián, Berlín y también Sevilla. En Milán quería hacerlo pero estaba medio lesionada cuando me lo planteé y no he estado allí y el maratón de Barcelona no me llama la atención, es demasiado tarde, en marzo y no es tan plana como me gustaría».

Después del 2 de diciembre, cuando Romana al fin haya podido disfrutar del circuito valenciano llegarán otras pruebas. Dice que correrá hasta que el cuerpo aguante. «Corrí desde los cinco a los 18 años, pero un accidente de moto me obligó a dejarlo, luego empecé a trabajar y no proseguí. A los 40 me quedé en paro por primera vez en la vida, me borré del gimnasio y salí a trotar», concluye.

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