HISTORIAS DE 42,195 KM

El «puedo y lo haré» de una atleta con ADN profesional

Lilian Álvarez, durante una carrera. / lp
Lilian Álvarez, durante una carrera. / lp

LOURDES MARTÍ

Aunque se enganchó a la carrera a pie con 40 años, Lilian Álvarez (Vigo, 1971) había dado sus primeras zancadas mucho tiempo antes. En cierto modo. Esta gallega es hija de dos exprofesionales del atletismo, el olímpico Javier Álvarez Salgado (Vigo, 1943) y la seleccionada absoluta Loly García Pérez (Vigo, 1950).

«Mi madre corrió embarazada tanto de mí como de mis hermanos Paula y Javier. He crecido con el atletismo en casa pero de pequeña practiqué otros deportes como tenis. En 2011 pensé que no estaría mal empezar a correr», explica Lilian. Ni ella ni sus hermanos, todos ellos atletas populares reciben consejos de sus progenitores. Ellos les ofrecen algo mucho más importante: «Nos dan muchos ánimos a los tres antes de cada carrera y durante toda la vida, mucho ejemplo de lo que significa el esfuerzo y de cómo con sacrificio y trabajo se consiguen cosas. Son valores del deporte y me parecen fundamentales para la vida. Me han enseñado cómo hay que afrontar los retos y las caídas de la vida».

Su madre, Loly «es un espejo en el que se han mirado muchas mujeres». Debutó en 1964 y fue una de las pioneras y quizás gracias a ella, Lilian lo hará en los 42.195 metros dentro de 98 días: «Mis padres corrieron el maratón de Madrid en 1985. Ella siempre dice que si hay algo de lo que se siente orgullosa y feliz de haber tenido hijos y de hacer el maratón».

Una frase que está convencida de que se le quedó en el subconsciente. Pero el primer paso hacia el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP lo dio en la pasada edición de la prueba: «Justo antes de que empezara la carrera yo estaba en el gimnasio y mi hermano envió un mensaje de watsapp al grupo de la familia diciendo que iba a verla. Me fui a casa y me puse enfrente del televisor y fue increíble, la alfombra azul es una maravilla y pensé que esa era la mía». Lilian comprobó desde casa que eso que le habían contado de Valencia era cierto: «Mucha gente me hablaba de que la fiesta que se vivía allí no la había en otro sitio. Dije 'vamos a ello' y aquí estoy intentando llegar a la salida. Puedo y lo haré, ese es mi lema». Tras una vida acudiendo a ver a sus padres compitiendo, en Valencia, una vez más serán ellos lo s que vayan a ver a su hija.