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Parada en Chicago antes de regresar a una prueba única

Eduardo Estellés, del club Correcaminos. / lp
Eduardo Estellés, del club Correcaminos. / lp

LOURDES MARTÍ

Uno de los mayores temores de los corredores es que les haga una visita 'el hombre del mazo' ¿Quién es? En ciclismo se conoce como 'pájara' y cuando hace acto de presencia no se olvida. «En 2009, en Valencia, iba sin gasolina y destrozado muscularmente. No se me ocurrió otra cosa que entrar a meta con mi hijo de dos años en brazos. Tras cruzar el arco, se me nubló la vista y casi vamos al suelo los dos, menos mal que estaba mi mujer al rescate y el personal sanitario y la cosa no pasó a mayores... ahora esta práctica de entrar con niños en meta está prohibida y con mucho acierto», recuerda el valenciano Eduardo Estellés.

Aquello quedó en mera anécdota para un experimentado corredor que valora positivamente la evolución de la prueba, cuya primera edición corrió en febrero de 1997. «Fue increíble, era muy joven y en mi entorno era el raro que corría. En aquellos años había mucha menos información que ahora, y el reto que suponía correr un maratón preparándome por mi cuenta fue muy atrevido y a la vez muy especial. En aquella época éramos apenas 1500 corredores, con poquita gente animándote y la famosa 'soledad del corredor de fondo' era más evidente», explica Eduardo, que en octubre cumple 45 años y el dos de diciembre estará en el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP. Será la vigésimosegunda vez en la distancia de Filípides pero antes que en su ciudad natal, tiene otra cita al otro lado del charco: «Si no pasa nada, correré en Chicago». A Eduardo le encanta viajar por lo que aprovecha para 'correr' el mundo: «He corrido en Berlín, Praga, Viena, Copenhague, Helsinki... y he cruzado el charco también y te aseguro que Valencia no tiene nada que envidiarles».

A la prueba valenciana la califica como «única» y allá donde va presume de club, el Correcaminos: «Soy socio desde 1997. Mi madre me insistía diciéndome: 'Hijo mío, tú que siempre estás corriendo deberías de apuntarte a un club por si te pasa algo'». Entonces Correcaminos ya era el club referencia en Valencia y de los pocos que había en la ciudad. «Si Dios quiere y la salud nos lo permite espero que por muchos años más. Ellos fueron los pioneros y visionarios en todo esto. Casi 40 años organizando carreras se dice pronto», concluye.

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