El día de las niñas prodigio

María Vicente, ayer en Antequera. / EFE/Álvaro Cabrera
María Vicente, ayer en Antequera. / EFE/Álvaro Cabrera

María Vicente bate el récord de España de pentatlón y Paralluelo, campeona del mundo de fútbol, el sub-18 de 400

FERNANDO MIÑANA

Hay dos adolescentes con un talento tan despampanante que cuesta entender que necesitan sus tiempos, dar los pasos que les restan hasta la categoría absoluta y terminar de madurar física y mentalmente. Dos chicas que nadie termina de atreverse a adivinar su techo. Y todo el mundo pide paciencia, pero cuesta. Y cuesta, fundamentalmente, porque ellas avanzan atropellando. Lo hace Salma Paralluelo, una chica de solo 15 años -sí, 15-, que hace unos meses se proclamó campeona del mundo sub-17 en fútbol y ayer deslumbró con una marca de 54.10 en 400 que es la mejor del mundo este año para una atleta sub-16 y el récord de España sub-18. Quién sabe si estamos ante la mujer llamada a liquidar el viejísimo récord de España de los 400 al aire libre, que lo tiene a buen recaudo Sandra Myers desde 1991. Pero no nos adelantemos.

El otro portento es María Vicente. Tiene 17 años pero cada vez que se cuelga un dorsal cae un récord. El último, ayer, en el pentatlón, valía por tres. Sus 4.412 puntos en Antequera suponen un nuevo récord de España absoluto (supera por 31 a la castellonense Bárbara Hernando, que fue bronce), pero también promesa y júnior. La catalana logró mejorar su marca personal en cuatro de las cinco pruebas: 8.35 en los 60, 1,78 en altura, 12,42 en peso y 6,36 en longitud. En los 800 remató para amarrar un récord, cuando todavía es júnior de primer año, que además le coloca novena europea del año y la décima del mundo. El futuro es suyo. Pero no nos adelantemos.

Eusebio Cáceres es otro superdotado que también fue plusmarquista mundial júnior de heptatlón (pista cubierta) y de quien se esperaba una era dorada en la longitud. Pero esta prueba tan explosiva tiene sus riegos y Cáceres, 27 años, los conoce demasiado bien. «Llevo desde 2013 con lesiones», recuerda después de ganar el oro en longitud con una marca de 7,99 (Ureña fue bronce con 7,73, que es su plusmarca), que le llevará al Europeo de Glasgow. La última, que nadie supo identificar, le tuvo varios meses sin dejarle saltar. Hasta que un médico del Benfica, en Lisboa, encontró la solución, le anestesió y le desbloqueó. «En Antequera he comprobado que me acuerdo de saltar y en Glasgow iré a por todas». Allí también estará el júnior Quique Llopis, el vallista de Gandia que logró la medalla de bronce (7.75). El valenciano Miguel Ángel Sancho fue segundo en salto de altura (2,15). El alicantino Alejandro Noguera fue bronce en peso.