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Ana Martín-Sacristán: «Soy realista, el atletismo ya no me puede dar más»

Ana Martín-Sacristán, junto a las pistas de atletismo del viejo cauce del río Turia. / jesús signes
Ana Martín-Sacristán, junto a las pistas de atletismo del viejo cauce del río Turia. / jesús signes

«El 80% de los campeones de España ni se clasifica para un Europeo. Irme a Estados Unidos me ha abierto los ojos», dice la atleta

Ana Martín-Sacristán era, en 2013, una de las grandes esperanzas del salto de longitud español. Algunos veían en esta jovencísima valenciana una digna sucesora de Concha Montaner. Entonces se le abrieron las puertas de Estados Unidos en forma de beca universitaria. Y allí, en Ohio, entendió que su futuro no estaba en el atletismo. América había reservado para ella otro destino: una combinación de deporte y educación que le ha introducido en el mundo del béisbol.

-Ha vuelto a Valencia para pasar las fiestas navideñas. ¿Hace cinco años, cuando hizo las maletas, se imaginaba que podía establecerse en Estados Unidos?

-Cuando fui a Estados Unidos, nunca pensé que me iba a quedar allí. Pensé: «Estoy un año y, si me gusta, estoy los cuatro de la universidad, pero luego me vuelvo». Pero la vida tenía otros planes para mí. Hice los cuatro años de atletismo con la universidad de Akron. Acabé en diciembre de 2017 y empecé el máster en enero de 2018. Me casé con un americano y encontré trabajo nada más acabar. De momento mi vida está ahí.

-¿Qué ha estudiado?

-Hice la carrera de Magisterio con la especialidad en Ciencias. Hice las prácticas en un colegio y me di cuenta de que me encanta la educación, pero también el deporte. Me di cuenta de que no quería enseñar en el sistema educativo. Elegí el máster de Administración de Deportes y me encantaba. Hice dos prácticas, una con el equipo de fútbol americano de la universidad de Akron y otra con el equipo de béisbol de la ciudad de Akron, los RubberDucks. Me enamoré no sólo del juego, sino también de mi rol. Estuve haciendo promociones y ventas. Me gustó mucho estar en el mundo del béisbol y estar rodeada de muchos hispanos, porque la mitad del equipo son dominicanos, cubanos... Me di cuenta de que tenía mucho potencial en el béisbol.

-¿Y qué ocurrió?

-Este equipo juega en la Minor League, pero pertenece a los Cleveland Indians, que es de la Major League. Es como un filial. Mientras hacía las prácticas, contacté con la coordinadora de lenguaje de los Cleveland Indians y me hizo una entrevista. Me ofrecieron un trabajo de asesora de educación. Voy a crear varios proyectos con el objetivo final de que los jugadores hispanos aprendan inglés. Voy a estar un mes en una academia en la República Dominicana viviendo con los jugadores. El objetivo es prepararles para cuando lleguen a Estados Unidos, ya que necesitan el idioma y saber cómo funciona la cultura americana. Otro proyecto es que, cuando lleguen a Estados Unidos, hagan servicios comunitarios, como ir al banco de alimentos o un hospital. Así, mientras ayudan a la comunidad, aprenden inglés y a comunicarse con personas de todo tipo.

-¿Ha encontrado su sitio?

-Estoy abierta a muchas cosas. Mi marido, Matt Gildersleeve, es entrenador de fútbol americano en la universidad de Akron. Es el director de la preparación física. Ellos se mudan mucho porque, si el equipo no va bien, despiden al entrenador y se van todos. Sé que va a haber muchos cambios en nuestra vida y me he casado sabiéndolo.

-¿Cuando llegó a Ohio estaba centrada en el atletismo?

-Cuando llego lo hago con una beca de atletismo y te sientes obligada porque la universidad se está gastando miles de dólares en ti. Pero siempre he sabido que del atletismo no se puede vivir a no ser que seas un Usain Bolt o una estrella. Siempre he sido muy optimista, pero también soy realista. Por eso siempre me he centrado en mis estudios. Cuando acabé los cuatro años, pensé: «¿Qué me puede dar más?». Pienso que el atletismo ya no me puede dar más. He viajado a 15 países por el atletismo, he conocido gente increíble, me ha dado la oportunidad de tener una carrera en Estados Unidos, he conocido a mi marido...

-¿No le han intentado convencer para que siga en el atletismo?

-Mucha gente me dice: «Eres muy joven, tienes 24 años, no te lo dejes». Tienes que ser muy bueno en este deporte no sólo para llegar lejos, sino para trabajar de esto. Mucha gente me decía: «Has saltado 6,30 metros y eres campeona de España». Y yo respondo: «¿Y qué?». El 80 por ciento de los campeones de España ni se clasifican para un campeonato de Europa. Irme a Estados Unidos me ha abierto los ojos. La gente es muy buena. Campeones de España absoluto no llegarían a una final de un campeonato universitario de Estados Unidos. El top-5 de longitud femenina de universitarios saltan más de 6,40 y 6,50. Hay gente que salta 6,80. Para ser algo muy grande en el atletismo tienes que dejar todo de lado. Y más en España.

-¿Veía muy arriesgado intentar hacer del atletismo su profesión?

-Obviamente es riesgo. No puedes trabajar y hacer esto al mismo tiempo. Eliges una u otra. Para mí, saltar 6,30 no me lleva a ningún sitio. Yo no quiero ser de la media, del montón. Como creía que el atletismo no me podía dar más, elegí mi carrera profesional.

-¿Ha evolucionado en Akron?

-No a nivel atlético porque pasé por muchísimas lesiones. En realidad era la misma lesión, en la tibia. He estado cuatro años con fracturas de estrés cada ciertos meses. Eso también ha influido en la decisión. No he mejorado mi marca personal, pero me da igual. He ganado mucho a nivel personal y he aprendido unos valores increíbles.

-Pasó por el Valencia Terra i Mar y el Playas de Castellón. ¿De qué se siente más orgullosa?

-Empecé a entrenar con Rafa Blanquer en el Valencia. Y luego pasé a entrenar con Jerónimo Schwab, que preparaba también a Concha Montaner. Estuve entrenando con Concha dos o tres años.

-¿La gente le vio como un posible relevo de Concha Montaner?

-Creo que al principio sí. Yo intenté buscar mi límite. Pero cuando ves que no avanzas o que las ganas se van, tomas otra decisión. Creo que he tomado la mejor decisión de mi vida.

-¿Qué destacaría de su palmarés?

-He sido campeona de España cadete, juvenil, júnior, promesa... Destacaría las ganas que tenía y la constancia de ser campeona de España en cada categoría por la que he pasado. Mi competición favorita fue el Campeonato de Europa júnior en Rieti (2013). Salté 6,28 en mi primer intento y me clasifiqué directamente para la final.

-¿Cómo ve el atletismo femenino en España?

-En los últimos años, se está dando más visibilidad al deporte femenino. Y por eso hay más participación. En las pistas veo un montón de niñas. En el atletismo español femenino hay talento, pero hace falta el empujoncito. Falta un poco más de ayudas.

 

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