HISTORIAS DE 42,195 KM

Fernando González, un diseñador gráfico con 22 maratones

Fernando González. / Pablo Souviron Casas
Fernando González. / Pablo Souviron Casas

LOURDES MARTÍ

Después de 22 maratones, la última en Tokyo, Fernando González (Avilés, 1968) tiene interiorizada una realidad: «No te cambia la vida, sirve para recordarte que estás vivo». Su próxima vez será el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP. Ahora, a tres meses de la cita, saborea el camino hasta el próximo dos de diciembre: «Con mis 50 años recién cumplidos voy a intentar llegar a la línea de salida... porque eso es lo más difícil, llegar a ese punto. Los 42 kilómetros que quedan por delante ya son para competir disfrutando del trabajo realizado».

Con su hija Alicia y su pareja Amparo como «motores», Fernando González utiliza su profesión para ayudar a conseguir sus objetivos profesionales, ¿cómo?: «Soy diseñador gráfico y forma parte del equipo que organiza pruebas como Ekiden Valencia de las que me encargo de la comunicación visual y gráfica».

Además, ha creado marcas de equipos de los que se siente especialmente orgulloso cuando los ve en uno de los puntos de encuentro del atletismo popular valenciano: «Yo me entreno por el viejo cauce del río y en el momento que me cruzo con corredores de equipo como el de Marta Fernández de Castro me pongo muy contento, también he diseñado los equipajes de clubes como Never Stop Running, Correliana o Redolat».

Su intención es acercarse a 2 horas 46 minutos, las marcas no le obsesionan, pero hace poco más de un año, en Málaga, estuvo a 30 segundos de lograr su mejor tiempo que registró hace un lustro: «Me recordó que sigo estando vivo y esa es la mejor actitud».

Siento autónomo, su propio «comercial, vendedor y ejecutor del trabajo», Fernando González entiende el sacrificio que hacen los populares para poder encontrar tiempo para entrenarse, por lo que pide que no se «obsesionen» con las marcas comparándose con el resto: «Al final aprendes que los tiempos de los otros están directamente vinculadas a la vida que tienen, al tipo de trabajo, a los hijos y sus edades... los tiempos han de ser personales. No sé cuántos maratones correré a lo largo de mi vida, pero tengo claro cómo quiero hacerlo, sintiéndome vivo, entrenando duro y utilizando la cabeza y el sentido común».

 

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