Farala clama para que no obstaculicen su trabajo

David Casinos con Farala, su perra guía, frente al obstáculo. / lp
David Casinos con Farala, su perra guía, frente al obstáculo. / lp

El paralímpico David Casinos pide señalizar mejor las obras | El deportista ciego sufre un percance por una cinta que no percibió su perra guía al estar por encima de ella: «Los operarios alegaron que también había un cartel»

MOISÉS RODRÍGUEZVALENCIA.

Farala estaba ayer indignada. No había hecho bien su trabajo y, para colmo, se había llevado un buen susto, casi igual al de David. Porque la labor de Farala es llevar a David sano y salvo cada día a casa. A él y, desde hace siete meses, al cachorro humano que David traslada cada día de casa a otro lugar, donde lo deja con otros recién nacidos. Farala es los ojos de David. Su perra guía y ayer no pudo hacer bien su labor, aún no entiende por qué.

Bueno, sí. Ya lo sabe después del revuelo que montó David a unos operarios que habían señalizado mal una obra y encima se justificaron diciendo que además había un cartel. ¡Como si ella supiese leer! «No valen cintas que las personas ciegas puedan llevarse por delante, hay que cubrir todo el paso, ya que un bastón o un perro guía pasan por debajo», denunció Farala en su cuenta de Instagram: «Muy mal señores que trabajan en la calle, el mundo es muy diverso y nos compete a todos la seguridad».

La realidad es que esa cuenta la lleva David Casinos, el laureado atleta paralímpico que desde hace años se ha convertido en un ejemplo de superación. Ha sido capaz de competir con éxito y se desenvuelve en las tareas cotidianas sin que su ceguera sea un lastre. Hace siete meses fue padre y, como muchas personas, lleva a su hijo a la guardería. El típico trayecto que cualquiera diría que puede recorrer a ciegas y él lo hace a diario de forma literal ayudado, eso sí, por Farala.

«Las ciudades son muy diversas y hay que pensar en todos los que vamos por la calle», comenta

Pero ayer, al animal se lo pusieron más complicado. Una zona en obras estaba señalizada con una cinta de plástico a media altura y un cartel. «Las vallas deben colocarse hasta el suelo, ya que tanto si vas con bastón como con perro, no percibes el obstáculo. Puedes avanzar un metro, que si hay un agujero, cuando me doy cuenta ya me he caído», lamentaba David Casinos: «Además, esa cinta es elástica y justo ha ido a estirarse en la cabeza de mi hijo. Si se rompe puede hacerle daño. Al final, si me doy un golpe yo, no pasa nada, pero él...».

Lo peor de todo fue cuando habló con los trabajadores. «Los operarios alegaron que había un cartel», señalando al folio, también compartido en redes sociales, donde se podía leer: 'Recién pintado'. «Yo lo que pretendo con esto es decir las cosas con un poco de humor. Las ciudades son muy diversas y hay que pensar en todos los que vamos por la calle», especifica: «A mí me han pasado ya un montón de cosas y lo que pretendo es que no vuelvan a ocurrirme a mí ni a otras personas».

Como el día que otros trabajadores habían dejado subida la plataforma elevadora de un camión y se habían marchado a almorzar. Farala caminó sin que la estructura fuera un obstáculo para ella. La consecuencia, un golpe en la frente. Todo se quedó en un buen chichón, por fortuna para David Casinos. «Por la calle llevo las gafas porque se producen muchos imprevistos. Un golpe de aire o una rama puede causarte lesiones en los ojos», indica.

No es la primera vez que el deportista emplea las redes sociales para denunciar una situación incívica. Tiempo atrás, publicó que un taxista no le había dejado subir a su coche con Farala porque dejaba pelos en los asientos. «Tengo amigos taxistas y, de hecho, una compañía de taxis me ha hecho embajador suyo a raíz de eso», detalla entre risas.