El estreno perfecto de Aguayo

Aguayo, eufórico
en los últimos
metros de la carrera
en Lanzarote.
/ kiara curbelo
Aguayo, eufórico en los últimos metros de la carrera en Lanzarote. / kiara curbelo

El triatleta valenciano termina tercero en su debut en el Ironman de Lanzarote | «En mi sueño me veía entrando en el top 10 según el plan y si hacía un carrerón creía que podía ser sexto», asegura el deportista

LOURDES MARTÍ VALENCIA.

Un maestro pide a sus alumnos una redacción sobre un superhéroe. Entre Superman, Spiderman y otros personajes de ficción se cuela Emilio Aguayo (29/12/1990). El triatleta valenciano afincado en Godella cuenta con la admiración de los chicos a los que entrena en el Avant Moncada. Aquel día, el niño que le contó a su profe y al resto de compañeros quién era y qué tenía de especial Aguayo, todavía no lo había visto a su ídolo subido en el tercer escalón del podio de Lanzarote en su en el Ironman.

Ha pasado una semana de aquella carrera que venció Frederik Van Lierde (8:51:16), en la que Christian Kramer se llevó la plata (8:56:08) y donde Aguayo registró un tiempo de 9:00:55. Fue el primer español en terminar y continúa en «una nube». «No puedo decir que fuese mi debut soñado porque ni siquiera imaginaba que pudiese salir tan perfecto. Si me salía bien, en mi sueño me veía llegando a meta con el plan que tenía pensado. Me imaginaba un top 10 y si me salía un carrerón, estar entre los seis primeros. Pero siendo una prueba tan diferente a lo que estoy preparado...», reconoce el valenciano. A la espera del análisis frío de su carrera «para corregir los fallos», Aguayo se queda con su «correcta» dosificación de esfuerzos. «Tenía muchas dudas de cómo me iba a sentir porque no sabes si te vas a a encontrar cómodo. Supe escuchar a mi cuerpo, sabía qué necesitaba en cada momento y me alimenté bien», recuerda.

Se enfrentó a 3,8 kilómetros a nado; 180,2 kilómetros en bicicleta y el maratón: «Me habían advertido de que en mi primer Ironman era posible que me pasara de ritmos al principio y luego explotara pero me gestioné muy bien. En la carrera a pie, alrededor del 36 iba muerto pero llegué a los 42». Y esos 195 metros finales se han convertido en su mejor recuerdo: «Los disfruté muchísimo, vi a mi padre y a mi madre, a mi novia... fue una sensación indescriptible». Aguayo, acostumbrado a conquistar podios, ha vuelto a sentir ese gusanillo con la misma fuerza que al principio de empezar a competir: «Al final este es casi otro deporte y estás mucho más motivado. Yo correría dentro de nada, pero con mi entrenador hemos convenido que mejor descansar y ya preparar el siguiente para más adelante».

Aguayo dedicó unas 18 horas semanales a la preparación cuando la media es de 25 a 30

El éxito de Aguayo es también el de Jaime Menéndez, su preparador, con quien lleva trabajando tres años. «Muchos me preguntan que por qué no me entreno yo pero no pararía de entrenar. Jaime me conoce muy bien, él es más objetivo en esta situación, le da mucho valor al descanso», afirma Aguayo, quien recuerda que él no es triatleta «profesional» y que combina su trabajo de media jornada con el entrenamiento. De hecho, logró su bronce en Lanzarote con un cúmulo de horas de preparación bastante inferior a la media: «Hemos dedicado unas 18 horas semanales a entrenar cuando de normal la gente le dedica de 25 a 30 horas. Jaime ha sacado lo mejor de mí con ese tiempo y le estoy muy agradecido».

Si a Emilio Aguayo le pidiesen una redacción sobre sus superhéroes, escribiría sobre tres protagonistas. El primero, Jon Frodeno: «Desde que empecé el triatlón con 15 años siempre me ha gustado, es muy parecido físicamente a mí, también en la forma de correr y lo he tenido como un referente». Sus otros dos ídolos son Brownlee y Gómez Noya y el pasado septiembre de 2018, en Sudáfrica, cumplió uno de sus sueños. «Tuve la oportunidad de estar codo con codo con ellos en la salida del Mundial de Ironman 70.3 (medio Ironman). Lo viví muy emocionado, luego ellos fueron más rápido...», bromea. En aquella prueba, el triatleta valenciano quedó el 24 mientras Noya fue tercero y Frodeno se proclamó campeón.

El próximo objetivo a largo plazo de Aguayo es el Mundial de Ironman en Hawai. Mientras, en las jornadas de descanso medio obligadas por su entrenador, disfruta de los pequeños del Avant Moncada, quienes le dan ese extra de motivación.