HISTORIAS DE 42,195 KM

Enrique Harillo: correr maratones para sentirse vivo

Enrique Harillo, en la meta de Valencia. / lp
Enrique Harillo, en la meta de Valencia. / lp

LOURDES MARTÍ

Enrique Harillo (1968) es de esos corredores «de toda la vida». Las zapatillas le han acompañado durante toda su vida. Sin embargo, con el paso de los años empezó a ser más constante. En 2004 se estrenó en los 42.195 metros. «Pensé que era una buena idea para mantener esa motivación que da tener un objetivo claro en mente», comenta.

Recuerda el maratón de 2008 de manera especial: «Me lesioné en el kilómetro 21 y corrí hasta el 36. No pude más. Allí abandoné, no lo completé pero lo cuento como corrido. Este año voy a por el décimo». Los años han pasado pero mantiene las ganas intactas. Por eso ya piensa en el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP del próximo 1 de diciembre: «El día 3 es mi cumpleaños», dice ilusionado. No hay mejor manera de celebrarlo que haciendo lo que más le gusta: «Correr para mí es estar vivo, sentirme vivo con 50 años es muy importante».

Enrique considera que de esta «motivación» hay unos grandes culpables, sus compañeros y entrenadores del Runners Ciutat de Valencia: «Inscribirme en ese club fue como un volver a empezar de nuevo en esto de la carrera a pie. Ellos te animan y tú les animas a ellos. Vives experiencias increíbles. Gracias a ellos y a su apoyo sigo teniendo objetivos en mente», relata. Esos retos que se propone poco tienen que ver con los tiempos. Enrique no se obsesiona con el crono: «No me preocupan las marcas. Si logro mejorar cada año ya me siento satisfecho pero no es mi objetivo prioritario, lo más importante es disfrutar y continuar motivado».

Desde su debut en la distancia en 2004, este valenciano ha visto el despegue de la prueba que se convirtió en el primer maratón de España con etiqueta de oro de la IAAF. La platino es el próximo objetivo. No sólo de forma cuantitativa sino también cualitativa. «Ha ido creciendo exponencialmente. Tanto a nivel organizativo como por los corredores y la ciudad en sí. Recuerdo que para aquellos participantes que estaban sobre las cuatro horas ya apenas quedaba avituallamiento por ejemplo. Ahora se trata a todos los inscritos por igual y además hay animación en todos los puntos. Es una experiencia maravillosa que siempre invita a repetir. Ojalá pueda hacerlo muchos años más», concluye.