Una corredora salva la vida a otro participante en la carrera de Redolat

Minuto de silencio previo a la salida por un corredor del Redolat Team recientemente fallecido. / lp
Minuto de silencio previo a la salida por un corredor del Redolat Team recientemente fallecido. / lp

«Vi que tenía los ojos abiertos y estaba blanco. No tenía pulso y a la segunda RCP se ha cogido», explica Ainoa, enfermera de profesión

MOISÉS RODRÍGUEZ

José Ignacio Giménez y Elia Fuentes fueron los primeros en alcanzar ayer la meta de la Carrera José Antonio Redolat. La vencedora por las calles de Valencia, sin embargo, fue Ainoa Piquer, una corredora por afición y enfermera de profesión y vocación. La joven salvó la vida a un hombre de 47 años que se desvaneció a los 3.500 metros, aproximadamente, de la prueba. Se desvaneció y entró en parada y, gracias a la rápida intervención de la chica había recuperado el pulso cuando llegó el SAMU.

«Es la primera vez que tengo que parar a atender a una persona», comentaba ayer Ainoa, que trabaja en la residencia de ancianos de La Saleta en L'Eliana. «Iba con un grupo y decidí aumentar un poco el ritmo. De repente, vi que había un hombre en el suelo. En principio dudé si parar o no porque ya había gente a su alrededor», relata.

Pero se detuvo y vio un decorado preocupante: un hombre en el suelo, con los ojos y la boca abiertos y blanco como una pared. «Pregunté si alguien era sanitario. Había otra chica que es enfermera. Lo pusimos en posición de seguridad, le tomé el pulso y estaba parado», indicó. Ainoa Piquer no dudó ni un instante. Se sabe de memoria el protocolo en casos como este.

«Hay que hacerse una prueba de esfuerzo», indica la joven tras atender al hombre de 47 años

No había tiempo que perder. «No paré el reloj, así que te puedo decir que yo estuve unos 17 minutos en el lugar. La ambulancia tardó unos 9 o 10 en llegar», señaló. Para entonces, Ainoa ya había sacado adelante al hombre. Rápidamente empezó a practicarle la reanimación cardiorrespiratoria (RCP). «A la segunda vuelta, se ha cogido», precisa con satisfacción la joven enfermera.

A partir de ese momento, cuando sintió que el momento más crítico había pasado, Ainoa se fijó en los detalles. El hombre tenía los dientes partidos y la boca ensangrentada. Se había desvanecido en la avenida Pío XII, a la altura de la salida del túnel que comunica con Cortes Valencianas, en dirección hacia el centro. Cuando habían transcurrido alrededor de 3,5 kilómetros de una carrera con unos metros más de 5.

«Cuando ha recuperado el conocimiento, nos ha dicho que se llamaba Pedro y que tenía 47 años. Le hemos apuntado en el brazo un teléfono que nos ha dicho para que pudieran contactar con sus familiares», precisa Ainoa Piquer. «También nos ha comentado que se ha desvanecido. Literalmente nos ha dicho: 'He sentido como que me he muerto'», explica la enfermera. Y el hombre se estrelló con el asfalto. Ya no recuerda nada hasta el momento de volver si tras esa primera asistencia sanitaria.

Cuando ya estaba consciente, se personó en el lugar de los hechos una unidad del SAMU. La información oficial ofrecida por el Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) es que el hombre sufrió un desvanecimiento. Las mismas fuentes señalaron que el corredor fue trasladado al Clínico, donde recibió atención y al cierre de esta edición se encontraba estable.

Ainoa ya había aparcado su labor como enfermera para regresar a la faceta de corredora. Cuando el SAMU se hizo cargo del paciente, ella volvió a trotar, camino a la meta en el Estadio del Turia, a kilómetro y medio del lugar donde ella había ganado su particular carrera. «He visto a gente mareada, pero es la primera vez que me enfrento a algo así. Hay que hacerse una prueba de esfuerzo», reflexiona.