Un colofón a la carrera

Un colofón a la carrera

16.000 corredores despiden el año en la San Silvestre de ValenciaJaouad Chemlal y Liv Westphal se llevan la victoria en la última prueba de 2018, en la que una vez más reina el ambiente festivo

JOSÉ MOLINS

valencia. Sin duda es la prueba más festiva del calendario, en la única que no importan los tiempos, los retos ni los récords, sino simplemente pasarlo bien. Diversión a raudales fue una vez más el tema fundamental de la San Silvestre, que en su 35 edición reunió a unos 16.000 corredores por el centro de Valencia. La mayoría de ellos disfrazados, con el gorro de Papá Noel como elemento más popular. Abuelos con nietos, padres con sus hijos, familias enteras, muchos niños, comisiones falleras, grupos de amigos... ese es el espíritu que busca esta carrera y anoche de nuevo se pudo comprobar.

Aunque la inmensa mayoría de participantes perseguía sólo la diversión, unos 400 atletas de nivel compitieron en los 5.300 metros del recorrido. El ganador fue Jaouad Chemlal, del Playas de Castellón, con un tiempo de 14.46, diez segundos menos que el veterano Hassane Ahouchar, mientras que en tercera posición cruzó la meta Andreu Blanes, con 15.03. En categoría femenina la vencedora fue Liv Westphal, con un crono de 16.51, seguida de Laura Méndez, con 17.39 y María José Cano, con 18.10.

El paso de los corredores era un inmenso abanico de colores. Las pelucas, tutús de bailarinas, diademas de renos, gorros, sombreros, caras pintadas y demás disfraces eran la nota predominante en todos los participantes. «Todos los años venimos en familia, en esta carrera se pasa genial, este año nos hemos disfrazado de flores», señalaba Antonia, que formaba parte de un grupo de ocho entre primos, hermanos, nietos y demás parentescos, todos con el mismo atuendo. El mundo de las fallas también se vuelca con la carrera y numerosas comisiones tienen una representación. Es el caso de la Cruz Cubierta, como explica José: «Nos hemos vestido todos de abejas, este año venimos doce y llevamos ya varias ediciones, cada vez con un disfraz».

Miles de disfraces de todo tipo dan color al recorrido, con muchos atuendos navideños

Había valientes, como los 'espartanos' que se atrevieron a desafiar al frío sin camiseta, a pecho descubierto y con la máscara de los '300'. Pero los más llamativos fueron dos enfundados en un esponjoso disfraz de dinosaurio. Tiene mérito hacer cinco kilómetros así. Los superhéroes, el espumillón y los disfraces más inverosímiles se dieron cita en la carrera.

Para muchos, tanto los más jóvenes como los menos dados al 'running', esta carrera suele ser su primera toma de contacto con el atletismo popular. Conviven con corredores experimentados, pero todos con la misma idea: convertir la última prueba del año en el circuito popular valenciano en una auténtica fiesta, para que esta sana y divertida tradición de cerrar el año a la carrera siga siempre.