HISTORIAS DE 42,195 KM

De las canchas de fútbol a volar en Valencia

Mariano Cichero, en un entrenamiento. / lp
Mariano Cichero, en un entrenamiento. / lp

LOURDES MARTÍ

Mariano Cichero (Buenos Aires, 1/1/1977) aterrizó en Cataluña el 15 de marzo de 2003. En la provincia de Girona encontró su nuevo hogar y su intención era seguir practicando su deporte favorito. «Siempre jugué a fútbol hasta que hace seis años mi mujer me dijo de salir a correr. Le dije que no, pero me insistió y salí, me entró el gusanillo y empecé poco a poco, aunque sin mucha pasión», señala.

Este porteño pasó de dedicarse de manera más o menos equilibrada a fútbol, correr y bicicleta a aumentar el porcentaje de su tiempo dedicado al atletismo popular. «Poco a poco empecé dejar de lado los otros dos deportes y sólo me dedicaba a correr, en mi mente no cabía ninguna otra modalidad», continúa Mariano, que recuerda cómo se animó a participar en su primer maratón: «Vi en un anunció el de Barcelona y fue la repuesta a: '¿A que no te atreves?'». Tras muchos entrenamientos en solitario y 4 horas y 20 minutos, alcanzó meta.

El 2 de diciembre correrá por primera vez en la ciudad del running para completar el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP gracias a una de las campañas para dar a conocer la prueba en el mundo y a un gran gesto. «Estaba a punto de inscribirme porque Leonardo Mourglia, un conocido en el ámbito del atletismo popular en Argentina (cuenta con más de 18.000 seguidores en Instagram) con el que a veces hablo, vio que me estaba planteando Valencia y me dijo que no me apuntase. Me comentó que en la feria del corredor de Londres había un stand del maratón de Valencia y él fue a interesarse. Entró en un sorteo de un dorsal que ganó», señala Mariano.

Como no podía venir a Valencia para correr él, Leonardo Mourglia preguntó a la organización si podía traspasar el dorsal. «Le dijeron que sí, me lo regaló y aquí estoy», recuerda un feliz Mariano Cichero, que después de las referencias que tiene del maratón de Valencia sólo piensa en volar. «Hemos estudiado los recorridos y creo que puede ser perfecto para bajar de 3 horas y 15 minutos, si fuera así sería increíble, por ilusión y trabajo no va a ser», concluye este atleta popular argentino.

 

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