RAQUEL JOVANÍ ATLETA

«No cambio por nada el final junto al mar»

Raquel Jovaní, ayer después de cruzar la meta. / mario m. g.
Raquel Jovaní, ayer después de cruzar la meta. / mario m. g.

«Es la cita más importante para mí», asegura la atleta, que ha acabado las siete ediciones de la 15K

Raquel Jovaní forma parte de un selecto grupo. Y es que sólo tres mujeres han terminados las siete ediciones de la 15K Valencia Abierta al Mar. Una carrera cargadísima de emoción para esta atleta de 48 años, quien ayer volvió a dedicar su marca a su padre. En 2013, esta prueba se convirtió en el mejor mensaje de amor. En una conexión eterna.

-¿Cómo vivió la prueba?

-No venía a batir mis anteriores marcas, sino a correrla por primera disfrutando del circuito y del público. Es otra manera de correrla, pero me he encontrado bien. Se disfruta. Hay avenidas que hemos recorrido en un sentido y en otro y eso hace que nos veamos los corredores y nos vayamos animando. Nos solidarizamos mucho.

«Unas horas después de la primera edición faltó mi padre. Le pude contar que corrí»

-El circuito cambió ligeramente.

-Es más rápido, con avenidas muy largas y evitando algunas curvas. Está mejorado. Hemos hecho el doble de kilómetros junto al mar, que es la baza que tiene esta carrera. Es el punto especial y el que la distingue de otras. El final junto al mar no lo cambio por nada.

-Ha corrido las siete ediciones. ¿Por qué participó la primera vez?

-Me animé a correr la primera edición porque me hacía mucha ilusión. Es una distancia en la que no hay muchas pruebas en la ciudad de Valencia. Es una distancia muy interesante y que sea la única que termina junto al mar para mí era un incentivo tremendo. Y se realiza en un momento muy bueno porque los que corremos en febrero estamos en el punto álgido de forma.

-¿Qué le ocurrió el primer año?

-Cuando tuvo lugar esa carrera, mi padre estaba muy malito. Era mi segundo año corriendo y era mi primera 15K. No había corrido tantos kilómetros nunca. El día de la prueba, mi padre estaba ingresado en la UCI. Dos amigos me animaron a que la corriera por él, porque además no se le podía visitar hasta las dos de la tarde. Fui y la corrí muy motivada por él. Mis amigos me dijeron que podía hacer una marca de una hora y 15 kilómetros. Cuando crucé la meta y levanté la vista, vi que había hecho 1:13, dos minutos por debajo de lo que pensaba. La había terminado por mi padre, rompí a llorar y me llevé las manos a la cara. Se la brindé a mi padre. Al día siguiente, salió publicada en LAS PROVINCIAS una fotografía mía llorando.

-¿Qué le dijo su padre?

-Después de correr, pude verle en la UCI. Se lo pude contar y se emocionó mucho. Estaba consciente. Mi padre faltó unas horas más tarde, pasada la medianoche. El mismo día que faltó mi padre, salió esa foto mía a página entera. ¿Se puede hacer mejor homenaje?

-¿Eso la convirtió en una carrera muy especial para usted?

-Desde entonces, mi motivación siempre ha sido brindar esta carrera a mi padre e intentar mejorar mi tiempo. Hasta el año pasado lo he conseguido. El año pasado hice 1:03. Para mí, tiene muchísima carga emotiva. Es la carrera en la que más me exijo. Pero este año no estaba al mismo nivel competitivo, ya que estoy metida en una oposición, trabajo a 80 kilómetros de casa y tengo tres niños. Entonces me la planteé de otra manera, pero no podía dejar de participar.

-¿Al margen de la primera, de qué edición se siente más orgullosa?

-Hace tres años, crucé la meta y estaba por ahí charlando. Cuando me di cuenta, me estaban llamando a podio porque me había llevado el oro en mi categoría. Subir a podio y ofrecerle a mi padre una medalla en su carrera fue lo máximo. Suelo acabar entre las 10 o 12 primeras de la general femenina. Para mí es la cita más importante.

-¿Ha completado algún medio maratón?

-Sí, aunque yo soy de distancias más cortas, de 7 u 8 kilómetros. Soy más explosiva. Hago el Circuito de Valencia y llevo tres años en el podio de mi categoría, veterana B.

-¿No ha dado el salto al maratón?

-Todavía no me he animado. Es una cita que tengo pendiente si apruebo esta oposición. Tengo pensado hacerlo. Probablemente, para los 50 años... Si fuera acompañado de las oposiciones, sería la puntilla. Empecé mi carrera deportiva con 40 o 41 años. No había hecho deporte en la vida.

-¿Por qué se lanzó al running?

-Cuando tuve el tercer hijo, lo necesitaba por salud mental. Era una auténtica necesidad. En esos momentos tampoco dispones de mucho tiempo para ir a un gimnasio a una hora concreta. Por eso la gente de esta edad le damos tanto al running. Cogí unas zapatillas y empecé en una cinta. Corría un minuto y medio y andaba otro minuto porque me ahogaba. Fue duro bajar de la cinta y salir a la calle, pero me di cuenta de que mejoraba con cierta facilidad. Tengo una genética que me ayuda mucho.

-Cada vez participan más mujeres en las carreras. ¿Qué le parece?

-Van hacia arriba. Noto un ascenso muy importante en cuanto a número de mujeres y en cuanto a la calidad de ellas. A mí cada año me resulta muchísimo más mantenerme donde estoy. Haciendo el mismo tiempo que el año anterior, me desplazan las mujeres. No sólo es una salto cuantitativo, sino también cualitativo. Las mujeres llegan a estar muy fuertes. Es mucho lo que están avanzando. Además, hay un montón de carreras dedicadas a mujeres y eso me parece estupendo. Se está haciendo muchas cosas y muy bien.

-¿Sigue existiendo algo de machismo en el atletismo popular?

-No he vivido ninguna mala experiencia. Todo lo contrario. Me muevo entre muchísimos hombres y el trato es absolutamente de tú a tú, de igual a igual. Me tienen un grandísimo respeto como mujer por los tiempos que hago y por lo que compito. Me siento como uno de ellos y me lo hacen sentir. Me siento muy reconocida por ellos.