Un árbitro, agredido por jugadores y aficionados en un partido en Senyera

Un árbitro, agredido por jugadores y aficionados en un partido en Senyera

La directiva del club de Primera Regional condena los incidentes, en los que el colegiado recibió una patada, zarandeos y amenazas

MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

El colegiado Jordi Carbonell Ponsoda es el protagonista del último episodio de violencia en el fútbol modesto de la Comunitat. El árbitro reflejó lo sucedido en el acta del partido del pasado fin de semana entre el Senyera y el Moixent, perteneciente a la jornada 25 del grupo VI de Primera Regional y que finalizó 1-1. De acuerdo con su relato, recibió una patada en el tobillo, empujones, insultos y amenazas antes de cobijarse en los vestuarios y cuando abandonó las instalaciones deportivas de la pequeña localidad de la Ribera Alta.

Los hechos se desencadenaron después de que el Moixent empatara, según la versión del árbitro, en el minuto 89. Fuentes de la directiva del Senyera, sin embargo, sostienen que hay inexactitudes en el acta, entre ellos el momento del tanto visitante, que fue siete minutos después de cumplirse el tiempo reglamentado. «A causa de los zarandeos y empujones recibidos durante el final del encuentro por parte de jugadores y/o aficionados he acabado con un dolor lumbar en la parte central-derecha. También con dolor en el tobillo derecho a causa de la patada. Durante el viaje de vuelta me han dado diversos ataques de ansiedad que he tenido que remediar utilizando salbutamol ya que me ahogaba. Adjunto parte médico», refleja el colegiado en el escrito oficial.

El árbitro señala que todo se desencadenó tras el 1-1 y después de que expulsara a un jugador del Senyera, que al retirarse, antes de empujarle y levantar el puño, le espetó: «Porque quiero jugar si no te reventaba». El colegiado relata que al intentar reanudar el partido se montó una tangana entre ambos equipos y que luego los locales le rodearon y empezaron a increparle y empujarle. Al dar por concluido el encuentro, precisa que el delegado local y el ayudante sanitario, y el delegado visitante y el entrenador visitante intentaron ayudarle pero no pudieron contener a los futbolistas.

«El número 9 me insulta, el número 8 levanta el puño con intención de agredirme, pero se lo consiguen llevar a tiempo. Tras esto el número 19 local sí consigue darme una patada en el tobillo derecho. Mientras esto ocurría, ha habido una invasión de campo por parte del público local de unas 60 o 70 personas corriendo hacia mi personas. Al ver esto, decido irme corriendo, pero me persiguen, y el número 6 local, el cual estaba expulsado, sale de zona de vestuarios y me corta el paso», continúa el árbitro, que refleja que no había pestillos en su vestuario y que un grupo de aficionados encendieron bengalas y petardos.

Pepi Escalera, presidenta del Senyera, aseguró sentirse «avergonzada» por los hechos ocurridos el 1 de abril. «Asumiremos la sanción, que sabemos que será dura, y es posible que tengamos que retirar el equipo porque nos quedemos sin futbolistas para los partidos», aseguró. «Somos un equipo humilde, sin ayudas del Ayuntamiento. Nuestro presupuesto lo cubrimos con rifas y con algún patrocinador, pero con nuestros medios vamos a tomar medidas», señaló en referencia a la ausencia de pestillos en los vestuarios.

«Los aficionados que encendieron bengalas y petardos lo hicieron fuera del campo, nosotros tampoco podemos hacer nada ante eso», señala la directiva del Senyera, quien concluyó: «Está claro que son hechos reprobables, pero quiero destacar que toda la gente que saltó al campo no lo hizo con la intención de agredir al árbitro. Hubo gente que quería ayudarse a que se marchase a los vestuarios».